Bruno Fornillo y Melisa Argento. Siglo XXI; Buenos Aires. 200 páginas, 1.100 pesos.
En un mundo que corre hacia la electrificación, el litio pasó de ser un elemento químico de nicho –casi un adorno en la tabla periódica– a convertirse en la sangre que promete mantener vivo al capitalismo. La fórmula “todo sobre” que proponen Bruno Fornillo y Melisa Argento calza a la perfección para abordar esta fiebre contemporánea: son tantas las expectativas que despierta el “oro blanco” que sería absurdo reducirlo a un solo aspecto. Frente a la “ideología litífera” que lo presenta como salvación de un “capitalismo verde”, los autores proponen leerlo bajo la clave del “colonialismo blanco”: una nueva capa de la secular tradición extractivista en América Latina.
El libro parte de un contexto preciso: en la pandemia estalló la visibilización del litio. La era digital, impulsada por la Cuarta Revolución Industrial, requiere de este metal por su capacidad para almacenar energía en baterías livianas, garantizando la fluidez de un mundo que ya no solo funciona con petróleo, sino con autos eléctricos y dispositivos móviles. El litio se convierte así en la promesa de continuidad de una hiperproductividad que busca una nueva fuente de energía ante el agotamiento de los combustibles fósiles. Pero el libro no se agota allí: tiene la virtud de utilizar este mineral como prisma para leer las múltiples crisis de nuestra sociedad excluyente. Frente a la agenda de descarbonización, visibiliza las resistencias de comunidades que luchan por la tierra y el agua, abriendo la puerta a debates sobre el posdesarrollo.