Mientras la reforma laboral del presidente argentino, Javier Milei, empujó aún más el declive de la clase media, alguna vez emblema de ese país, los obreros kazajos, al otro lado del mundo, ven cómo el aumento de la riqueza de los inversores mineros los vuelve cada vez más pobres. No todo se recibe en silencio. Las trabajadoras rurales y los jóvenes de Marruecos salen a las calles en protesta contra las condiciones laborales y las expectativas vitales que van a contrapelo de la bonanza de las élites. Como decía el poeta italiano Cesare Pavese, lavorare stanca.