Resignificar el papel del productor agroecológico, rescatar la calidad excepcional del tomate reliquia, preservar vivas las semillas como un legado transmitido de generación en generación y conectar a los agricultores con el mercado promoviendo texturas y sabores desconocidos por la mayor parte de los consumidores son algunos de los cometidos de La Casa del Agricultor, una plataforma de trabajo nacida en Argentina que llegó a Maldonado de la mano de productores rioplatenses, en sinergia con empresarios gastronómicos vinculados al sector turístico.

Las variedades antiguas de tomate son el emblema de este proyecto promovido por el agricultor Paul Bennett, referente en la conservación de semillas y gestor de la Bio Chácara Ecológica, cerca de Manantiales, junto a su socio Andrés Gutiérrez. En el proyecto también participan Luciano Kunis, uno de los mayores productores de tomates antiguos, desde la ciudad argentina de La Plata, y el productor de eventos Juan Imbellone, director de operaciones del Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry.

Presentación de Casa del Agricultor y su proyecto guardianes del tomate junto al anuncio de la fiesta del tomate 2026, el 14 de marzo,  en Maldonado . foto: Natalia Ayala

Presentación de Casa del Agricultor y su proyecto guardianes del tomate junto al anuncio de la fiesta del tomate 2026, el 14 de marzo, en Maldonado . foto: Natalia Ayala

Bajo el paraguas de La Casa del Agricultor, uno de los programas de alcance internacional desplegados por la organización Bioconexión, se prevén varias líneas de acción en este departamento. Los promotores apuntan a capacitar a pequeños agricultores ecológicos cuidadosamente seleccionados y a crear el primer banco vivo de semillas de tomate reliquia en Uruguay. Además, con el objetivo de profundizar su acercamiento al mercado y los consumidores, preparan el Primer Festival Internacional del Tomate para enero de 2026.

Tan valiosos como una joya

A diferencia de variedades comerciales como perita, cherry o los clásicos redondos, los tomates reliquia presentan diversidad de sabores y aromas intensos, una pulpa jugosa y colores variados. Rescatados de semillas ancestrales, cultivados sin agroquímicos y siguiendo prácticas agroecológicas que preservan su sabor, textura y valor nutricional, son un insumo cada vez más frecuente en las propuestas de los chefs de Maldonado. “El tomate tiene todo para darnos en verano, justo en el momento en que estamos abiertos a disfrutar experiencias. En esa época del año, la gastronomía de Maldonado tiene un público que espera que lo sorprendan, que lo llenen de placer, que le explote la cabeza con los sabores. Eso hace receptivos productos como este”, resaltó Bennett durante la presentación del festival, realizada en el balneario El Tesoro.

La experiencia comenzó entre unos pocos hace más de una década. Fue la gastronomía de Maldonado la que un día se animó a poner estos tomates sobre un plato y a tratar de que esa fuera su bandera una temporada, aun cuando su aspecto no es tan atractivo como el de las variedades comerciales. “Ese ánimo de riesgo, esa apuesta a una textura y a un sabor que el público rechazaba fue un éxito. Alguien que conservó una semilla, que no podía vender porque nadie quería, se encontró con alguien de la gastronomía que buscaba una oportunidad en ese producto. Para nosotros, como productores, Maldonado fue el gran difusor del tomate”, explicó Bennett sobre el programa Guardianes del Tomate.

Presentación de Casa del Agricultor y su proyecto guardianes del tomate junto al anuncio de la fiesta del tomate 2026, el 14 de marzo,  en Maldonado . foto: Natalia Ayala

Presentación de Casa del Agricultor y su proyecto guardianes del tomate junto al anuncio de la fiesta del tomate 2026, el 14 de marzo, en Maldonado . foto: Natalia Ayala

En el pasado está el futuro

“Detrás de una semilla está el futuro del fruto. Cuando alguien te confía una semilla, te está confiando su legado, una herencia”, destacó el agricultor cuando anunció la creación del banco vivo de semillas, cuya instalación está prevista para agosto de este año. Será el primer banco del país en su tipo y uno de los pocos en América Latina. Aunque la mayoría de las personas sólo conoce tres variedades, en Uruguay hay registradas más de 600, de las cuales Bennett y Gutiérrez manejan alrededor de 100.

Recibir las semillas genera una doble responsabilidad. Por un lado, “transmitir de buena manera esas historias que pasaron de generación en generación, cargar de significado el alimento de la mano con una cultura radicada en el campo y con una forma de sociedad que a veces parece muy ajena, aunque somos compañeros del cotidiano en este suelo”. Por otro lado, es necesario compartir el trabajo para poder avanzar, manifestó Bennett. Con todo, entiende que el proyecto es una manera de pararse frente a la pérdida de diversidad que se verifica año a año en las variedades de hortalizas y animales.

Juan Ignacio Gerardi, referente de Bioconexión, recorre América y el mundo para conocer la experiencia de los productores y para rescatar historias y productos que se creían desaparecidos y reencontrarlos con el placer del consumidor. Esa experiencia es el principal insumo para La Casa del Agricultor, que ya tiene una década en el país vecino. “Olvidarnos de los agricultores es olvidarnos de nuestra cultura, de nuestra identidad”, advirtió. Gerardi contó que los participantes “entran a la plataforma siendo productores de kilos y salen siendo guardianes del planeta”. En ese proceso aprenden a defender su rol de regenerar suelos, a fijar carbono, a generar arraigo y alimento, todo en un contexto de desertificación de los suelos, dijo Gerardi a modo de ejemplo. “La idea es propiciar el diálogo con el agricultor para que haya otras maneras de habilitar el intercambio”, remató.

Una fiesta en tres etapas

La otra línea del proyecto es la celebración del Primer Festival Internacional del Tomate, como parte de un movimiento que ha dado visibilidad a este fruto americano en Mendoza y Buenos Aires (Argentina), en Chile y también en Uruguay, a través de la Cata Nacional de Tomates, en Paysandú. La idea es concretarlo durante tres días en la última semana de enero de 2026.

“Nos imaginamos una fiesta en tres etapas: una gran feria con productores de variedades de tomates invitados de todo Uruguay, la confluencia de expertos en tomate y gastronomía internacional para sumar su arte a lo local, y reamigarnos con el producto, descubrir su potencialidad y cuántos actores hay detrás de la permanencia del tomate en Uruguay”, adelantó Bennett.

Hay confianza en que Uruguay puede ser una referencia en la conservación del ambiente, los sabores y las historias que acompañan generaciones.

Presentación de Casa del Agricultor y su proyecto guardianes del tomate junto al anuncio de la fiesta del tomate 2026, el 14 de marzo,  en Maldonado . foto: Natalia Ayala

Presentación de Casa del Agricultor y su proyecto guardianes del tomate junto al anuncio de la fiesta del tomate 2026, el 14 de marzo, en Maldonado . foto: Natalia Ayala

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