El escritor y filósofo brasileño Olavo de Carvalho, considerado una suerte de gurú del bolsonarismo, murió este martes a los 74 años en un hospital de Virginia, Estados Unidos. El mandatario lo despidió con dos tuits en los que menciona que fue “uno de los más grandes pensadores de la historia de nuestro país”, además de “un gigante en la lucha por la libertad y un faro para millones de brasileños”.

La familia de De Carvalho, que desde el año pasado estaba siendo tratado por afecciones cardíacas, no quiso dar detalles sobre su fallecimiento, aunque una de sus hijas, Heloisa, que tuvo algunos cruces con su padre en los últimos años, afirmó que la muerte estaba vinculada a la covid-19, una enfermedad cuya peligrosidad era desestimada por el escritor.

La Secretaría de Cultura de Brasil publicó un comunicado en el que se despide al escritor como un “invaluable aporte al pensamiento filosófico y al conocimiento universal”, que deja un legado de “verdadero apostolado en torno a la vida intelectual, con una vasta obra compuesta por más de 40 libros y miles de horas de clases”. También se menciona que ha “inspirado e influenciado a decenas de miles de estudiantes y lectores, incluso llevando a muchos a convertirse a la fe, según innumerables relatos”.

De Carvalho nació en Campinas, San Pablo, pero llevaba varios años residiendo en Estados Unidos, donde declaró su admiración al expresidente Donald Trump y se acercó a Steve Bannon, exjefe de campaña del político estadounidense.

De hecho, en 2019, cuando Bolsonaro hizo una gira por Estados Unidos, participó en un evento en su honor, en el que se lo vio sentado en una mesa flanqueado por De Carvalho y Bannon.

El presidente brasileño ha citado múltiples veces la influencia que tuvieron las ideas de Olavo de Carvalho en su pensamiento y llegó a reconocer que fue el escritor quien le recomendó a algunas de las personas que ocuparon cargos de ministro durante su gobierno.

Militante comunista en su juventud, rápidamente dejó el partido y se convirtió en un referente del anticomunismo y del enfrentamiento con las izquierdas en general, colocando la religión católica y la conciencia individual como dos de los principales valores a divulgar.

Si bien en el último tiempo estuvo distanciado de Bolsonaro y mantuvo varios cruces con su vicepresidente, Hamilton Mourão, a quien llegó a calificar de “idiota”, y con los jerarcas militares de su gabinete, en los inicios fue uno de los principales impulsores mediáticos de la imagen del actual presidente brasileño.

Con Bolsonaro en el gobierno, siguió defendiéndolo al punto de atacar a Mourão y las Fuerzas Armadas por no interceder para defenderlo de las críticas. En 2019 llegó a decir que “en Brasil los medios no son periodismo y las universidades no son educación”, sino “organizaciones políticas al servicio del movimiento comunista internacional”, acusando a los militares de “haber abierto el camino para la conquista del poder por los comunistas” al cometer “omisión” y no reaccionar ante las críticas a Bolsonaro.

En 2020 la relación con el presidente terminó de enfriarse luego de una serie de críticas a su figura, llegando a afirmar que se había “adaptado al sistema” y había abandonado “la guerra contra el comunismo”. De todos modos, llegó a afirmar que votaría por su reelección en 2022 por “falta de alternativas”.

En sus últimos años en Estados Unidos, De Carvalho se dedicó a impartir cursos de filosofía por internet, mientras que en la década de 1980 fue conocido por dar cursos de astrología.