La Comisión Europea presentó su plan para que el bloque deje de depender de los combustibles fósiles rusos para 2027 y aproveche el alejamiento de Moscú para acelerar su transición hacia la utilización de energías renovables.

La invasión a Ucrania por parte de Rusia, el principal proveedor de gas de Europa, llevó a la Unión Europea (UE) a reconsiderar sus políticas energéticas en un contexto de mayor preocupación por las crisis de suministros. Según recordó Reuters, Rusia vende 40% del gas que el bloque consume, así como 27% del petróleo que importa, y es por ello que los países de la UE no están logrando llegar a un acuerdo para imponer sanciones a las importaciones de los hidrocarburos provenientes de Rusia.

“Debemos reducir nuestra dependencia energética de Rusia lo antes posible. Podemos hacerlo”, dijo la presidenta de la Comisión Europea, la alemana Ursula von der Leyen, durante la presentación del plan, consignada por AFP. Para que los países de la UE dejen de consumir estos combustibles, Bruselas propuso un plan que contempla básicamente tres aspectos: un cambio para importar en mayores cantidades gas que no venga de Rusia, una apuesta más rápida para desarrollar energías renovables, y un mayor esfuerzo para ahorrar energía.

Las medidas incluyen una combinación de leyes de la UE, planes no vinculantes y recomendaciones a los gobiernos de los 27 países miembros, que son en gran medida responsables de las políticas energéticas nacionales.

“El ahorro energético es la forma más rápida y económica de responder a la actual crisis energética”, agregó Von der Leyen.

La Comisión estima que “cambios de comportamiento podrían reducir la demanda de gas y petróleo en 5% a corto plazo” y recomendó en este sentido que cada país ponga en marcha campañas de comunicación dirigidas a empresas y hogares.

Para comenzar este proceso de ahorro, desde la UE se propuso duplicar las instalaciones fotovoltaicas para 2025 y reducir las trabas administrativas para agilizar los trámites para la implementación de proyectos que fomenten el uso de la energía solar y la eólica.

“Proponemos imponer techos solares para los edificios públicos y comerciales para 2025, y para nuevos edificios residenciales para 2029”, expresó Von der Leyen.

El gobierno de la UE espera que estas instalaciones requieran 210.000 millones de euros de inversiones para 2027 y 300.000 millones de euros para 2030, además de las ya necesarias para cumplir el objetivo climático del bloque para 2030. En última instancia, las inversiones reducirían el monto de importación de combustibles fósiles de Europa, según expresaron desde Bruselas.

Las inversiones incluyen 86.000 millones de euros para el desarrollo de energías renovables y 27.000 millones para infraestructuras de hidrógeno, 29.000 millones para redes eléctricas y 56.000 millones para ahorro de energía y bombas de calor.

Las autoridades del bloque comunitario quieren que los países financien las medidas utilizando el fondo de recuperación covid-19 de la UE, que tiene más de 200.000 millones de euros de préstamos no utilizados.

Para encabezar los planes, la Comisión propuso un objetivo jurídicamente vinculante más elevado para que 45% de la energía de la UE proceda de fuentes renovables en 2030, en sustitución de su actual propuesta de 40%.

La Comisión dijo que se requerirían algunas inversiones en infraestructuras de combustibles fósiles: 10.000 millones de euros para una docena de proyectos de gas y gas natural licuado, y hasta 2.000 millones de euros para petróleo, principalmente dirigidos a los países de Europa central y oriental que no tienen salida al mar y que por ello carecen de acceso al suministro que no provenga de Rusia.