Mientras continúa la ofensiva en la Franja de Gaza, Israel desplegó varios operativos militares en Cisjordania, donde el ejército mató a un adolescente palestino de 15 años de un disparo en el pecho. De acuerdo con la agencia Efe, fue trasladado a un hospital, pero murió después de ingresar al quirófano. Otro adolescente palestino, de 16 años, había asesinado en otra redada israelí en Cisjordania, al este de la ciudad de Nablus.

El lunes, el ministro de Defensa de Israel, Yoav Gallant, dijo que el ejército creará “equipos de intervención” para actuar en los asentamientos de refugiados palestinos cerca de Yenín, y argumentó que la decisión se debía a “intentos iraníes de inyectar armas avanzadas” en la zona. “Continuaremos haciendo todos los esfuerzos, ofensivos y defensivos, para frustrar el terrorismo dentro de nuestras fronteras”, dijo el jerarca de la administración que lidera el primer ministro Benjamin Netanyahu.

En lo que va de 2024, 219 palestinos –tanto civiles como milicianos– murieron por fuego israelí en Cisjordania. De ellos, 43 eran niños o adolescentes.

Además, de acuerdo con la organización palestina Club de Prisioneros, desde el 7 de octubre, cuando Hamas cometió atentados en los que asesinaron a más de 1.200 personas en territorio israelí, más de 9.300 palestinos fueron detenidos por Israel. El ejército reduce esa cifra a 4.150 personas, 1.750 de ellas supuestamente vinculadas a Hamas.

Desde esa fecha, 545 palestinos murieron en Cisjordania en incidentes con militares y colonos israelíes armados, quienes incrementaron sus ataques contra la población local a tal punto que algunos de sus líderes y organizaciones recibieron sanciones internacionales, dispuestas por Estados Unidos y la Unión Europea.

En este contexto, y pese a las advertencias internacionales de que las colonias israelíes en territorios palestinos son ilegales, el gobierno de Netanyahu dispuso que las Fuerzas de Defensa de Israel transfirieran ciertos poderes que ejercían en la Cisjordania ocupada a funcionarios que apoyan a los colonos. Se trata de empleados estatales que responden al ministro de Finanzas, el ultraderechista Bezalel Smotrich, y que están ahora al frente de la Administración Civil, informó el periódico The Guardian.

La Administración Civil es un organismo mediante el cual Israel se encarga de gobernar esa zona ocupada de Cisjordania. A esta institución se adjudicaron responsabilidades sobre el desarrollo de los asentamientos y el control para prevenir construcciones no autorizadas. También tiene bajo su órbita administrar zonas públicas o regular la agricultura. Todas estas decisiones quedarán ahora en manos de quienes defienden la colonización en ese territorio que Israel ocupó en 1967 y donde viven millones de palestinos.

Mairav Zonszein, analista de la organización Israel-Palestine at Crisis Group, dijo a The Guardian que con este cambio “esto ya no es una ‘anexión progresiva’ o una ‘anexión de facto’, es una anexión real” de esos territorios.

Esta avanzada sobre Cisjordania ha permanecido en segundo plano frente a la situación crítica que atraviesa la Franja de Gaza, donde la ofensiva israelí ya dejó más de 37.431 muertos y 85.653 heridos.

Este jueves, las autoridades palestinas informaron que durante la noche pasada hubo una serie de ataques a campamentos de refugiados: los de Nuseirat, Bureij y Al Maghazi, además de avances por tierra a lo largo del lado palestino de la frontera con Egipto. Otros ataques aéreos se dirigieron contra Zeitun, cerca de la ciudad de Gaza.

Mientras continúa esta ofensiva, Netanyahu confronta con Estados Unidos, a quien le reprochó que retiene armas originalmente destinadas a su país. El portavoz de seguridad nacional de la Casa Blanca, John Kirby, manifestó “profunda decepción” por las declaraciones de Netanyahu y “preocupación por la inexactitud” de sus declaraciones.

Netanyahu respondió este jueves en un comunicado: “Estoy dispuesto a sufrir ataques personales siempre que Israel reciba de Estados Unidos las armas que necesita en la guerra para su existencia”.

De acuerdo con Efe y CNN, el gobierno del presidente Joe Biden detuvo un envío de armas a Israel a principios de mayo. Se trataban de 3.500 bombas, y Washington manifestó su preocupación de que fueran utilizadas en zonas como Rafah, adonde cientos de miles de palestinos habían huido para ponerse a salvo de los ataques israelíes en otras zonas de la Franja de Gaza.