Rusia no puede aceptar las propuestas estadounidenses de alto el fuego en Ucrania sin abordar lo que considera las “causas fundamentales” de la guerra, declaró este martes el viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Sergei Ryabkov.
“Nos tomamos muy en serio los modelos y soluciones propuestos por los estadounidenses, pero tampoco podemos aceptarlos tal como están”, declaró Ryabkov en una entrevista publicada por la revista International Affairs, del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, consignada por el diario The Moscow Times.
El presidente estadounidense, Donald Trump, viene presionando desde que asumió su cargo para lograr poner fin a la guerra, que ya lleva más de tres años, pero las negociaciones que sus funcionarios mantuvieron por separado con representantes de Rusia y Ucrania todavía no consiguieron ningún avance, mientras los ataques mutuos continúan.
El presidente ruso, Vladimir Putin, rechazó un plan conjunto entre Estados Unidos y Ucrania para un alto el fuego de 30 días y hace pocos días sugirió que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, debería ser destituido como parte del proceso de paz.
El domingo, Trump declaró a la cadena NBC que estaba “enojado” con Putin por haber cuestionado la legitimidad de Zelenski como socio negociador y por pedir un nuevo liderazgo en Ucrania. El Kremlin dijo el lunes que Putin seguía abierto a hablar con Trump, quien luego dijo a los periodistas que espera que el líder ruso “cumpla con su parte” de un acuerdo de paz.
Pero en la entrevista publicada este martes Ryabkov advirtió que Moscú no ve señales, ni de Trump ni de Ucrania, que puedan poner fin a la guerra, más allá de la propuesta de alto el fuego de 30 días. “No hay cabida [en los planes estadounidenses] para nuestra principal exigencia hoy, que es resolver los problemas relacionados con las causas profundas de este conflicto”, declaró el funcionario, siguiendo la línea de declaraciones anteriores formuladas por Putin.
Los funcionarios rusos vienen invocando en repetidas ocasiones el término “causas profundas”, que, según expresó el mandatario, incluyen la retirada total de las tropas ucranianas de las regiones parcialmente controladas por Rusia –Lugansk, Donetsk, Jersón y Zaporiyia– y el abandono de las pretensiones de Kiev de integrarse a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Este martes desde la Casa Blanca se reafirmaron los dichos recientes de Trump, expresando que estaba frustrado con los líderes de ambos bandos en la guerra. A pesar de una serie de reuniones mediadas por Estados Unidos y conversaciones paralelas con Rusia y Ucrania en Arabia Saudita que culminaron, en teoría, en un alto el fuego por 30 días contra las instalaciones energéticas, ambas partes lo incumplieron.
La administración Trump también intentó negociar un alto el fuego en el mar Negro, pero Moscú intentó imponer varias condiciones al acuerdo, incluyendo la flexibilización de las sanciones europeas, una exigencia que el bloque comunitario rechazó de manera enfática.
De acuerdo a lo que informó el periódico británico The Guardian, Grigory Karasin, quien fue uno de los representantes rusos en las conversaciones con Estados Unidos en Arabia Saudita, admitió la semana pasada que las partes no habían logrado avances importantes y que las negociaciones podrían prolongarse hasta el año que viene.
Sin embargo, el equipo de Trump afirmó que mantiene su compromiso de detener la guerra, y el líder estadounidense declaró a la NBC que él y Putin planeaban volver a hablar en el correr de esta semana.
El presidente finlandés, Alexander Stubb, quien conversó telefónicamente con Trump el fin de semana, afirmó haber propuesto fijar el 20 de abril como fecha límite para que Putin cumpla con un alto el fuego total. Sin embargo, fuentes cercanas al Kremlin creen que es altamente improbable que Moscú acepte un alto el fuego total sin que se le aseguren algunas de sus demandas, como el cese del suministro de armas e inteligencia a Ucrania desde Estados Unidos y otros aliados occidentales.
“Estamos preparados para seguir luchando durante un tiempo”, declaró Fiodor Lukianov, un reconocido analista de política exterior rusa que preside un consejo que asesora al Kremlin.
“La continuación de la guerra, que estamos ganando poco a poco, nos conviene. Sobre todo, teniendo en cuenta que el principal patrocinador de Ucrania [Estados Unidos] parece estar retirándose. Entonces: ¿por qué deberíamos precipitarnos?”, se preguntó Lukianov.