La ofensiva israelí en la Franja de Gaza no tiene un final a la vista.

Esta semana, Israel, que se negó a aplicar la segunda fase del acuerdo de cese del fuego firmado con Hamas, presentó otra iniciativa. Propuso al movimiento islamista mantener 40 días de tregua en los que deberían ser entregados 11 rehenes vivos y los cuerpos de otros 16. Sin embargo, no incluyó la retirada de sus tropas de algunas zonas de la franja, como estaba previsto en el acuerdo firmado en enero, y la propuesta fue rechazada por la organización palestina.

El ministro israelí de Relaciones Exteriores, Gideon Saar, visitó este jueves a su par francés, Jean-Noël Barrot, y le dijo que si Hamas libera a los rehenes, Israel terminará la guerra. Sin embargo, agregó: “No aceptaremos volver a la realidad anterior al 7 de octubre [de 2023], cuando nuestra seguridad y la de nuestros ciudadanos se veían amenazadas desde Gaza”.

Por otra parte, el miércoles Saar aclaró que no es cierta una información acerca de que Israel se había propuesto ocupar el 25% del territorio de la Franja de Gaza. Ese mismo día, el ministro de Defensa, Israel Katz, anunció que los militares “se apoderarán de amplias zonas que serán anexionadas a las zonas de seguridad del Estado de Israel”.

António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), advirtió que una resolución del Consejo de Seguridad aprobada el año pasado “rechaza cualquier intento de cambio demográfico o territorial en la Franja de Gaza”.

Sin embargo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha criticado las decisiones de la ONU tanto como las de la Corte Penal Internacional (CPI), que pidió su captura por crímenes de guerra.

Este jueves, Netanyahu se reunió en Budapest con su par de Hungría, el ultraderechista Viktor Orbán, quien había anunciado que no acataría la orden del tribunal, que en su momento calificó de “descarada y cínica”.

Orbán fue más allá: anunció la decisión de retirar a Hungría de la CPI. Su ministro de Gobernación, Gergely Gulyás, acusó al tribunal de haberse convertido en un “organismo político”. Hungría se convirtió así en el primer país de la Unión Europea en salir del ámbito de la CPI. Este tribunal recordó que no les corresponde a los estados parte “determinar unilateralmente la solidez” de sus decisiones, sino que tienen la “obligación jurídica” de ejecutarlas, “en virtud del Estatuto de Roma” que firmaron y por “una responsabilidad hacia los demás estados parte”.

La Asamblea de Estados Partes del Estatuto de Roma emitió un comunicado en el que lamentó la decisión de Hungría y le recordó que sigue estando vinculada a sus obligaciones por el tiempo durante el cual fue miembro. “La CPI está en el centro del compromiso mundial con la rendición de cuentas y para mantener su fuerza es imperativo que la comunidad internacional la apoye sin reservas. La justicia requiere nuestra unidad”, agregó.

31 muertos en una escuela de Gaza

El número de muertes en la Franja de Gaza aumenta a diario desde el 18 de marzo, cuando Israel reanudó los ataques, y llega a más de 50.400 desde octubre de 2023.

Este jueves, 16 personas murieron en el bombardeo a una vivienda y un grupo de carpas en Jan Yunis, y otro ataque, contra una escuela de la ciudad de Gaza en la que se refugiaban miles de desplazados, mató a otras 31, entre ellas 18 niños. Israel afirma que en la escuela funcionaba un “centro de mando y control” desde el que “terroristas” planificaban y ejecutaban ataques “contra civiles y soldados israelíes”. Este mismo argumento se ha repetido en numerosos ataques similares contra centros educativos, hospitales y dependencias de la ONU en este conflicto.

De acuerdo con Israel, también había terroristas en los vehículos de la Media Luna Roja que fueron atacados el domingo 23 de marzo, cuando se dirigían a socorrer a los habitantes de un barrio de Rafah que había sido bombardeado. En ese ataque murieron 14 paramédicos y rescatistas y un trabajador de la ONU.

Un portavoz del ejército, Nadav Shoshami, insistió este jueves: “Nuestra investigación inicial determinó que había terroristas en esos vehículos”. Agregó que son “inexactas, como mínimo”, las informaciones que dieron las autoridades de Gaza acerca de que esos trabajadores fueron maniatados y ejecutados a tiros antes de enterrarlos en la fosa común, donde fueron hallados varios días después, cuando Israel permitió ingresar a la zona.

El jefe para Palestina de la oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios, Jonathan Whittall, dijo que las ambulancias “fueron atacadas, una a una, a medida que avanzaban” y después los vehículos fueron aplastados y semienterrados cerca de la fosa común.

Whittall afirmó que lo que ocurre en Gaza “desafía la decencia, la humanidad y la ley” y que la muerte de estos trabajadores “mientras intentaban salvar vidas es un horror más en un interminable desfile”.