El ejército de Israel anunció que a partir de este viernes la ciudad de Gaza “será considerada una zona de combate peligrosa” y ya no se aplicarán allí las llamadas “pausas tácticas” o “pausas humanitarias”, en las que cesan los ataques en un horario específico. Fueron dispuestas a fines de julio para permitir el acceso de la población a ayuda humanitaria.

Si bien esas pausas, así como las llamadas “rutas seguras permanentes”, no han evitado que palestinos mueran tiroteados cuando se acercan a buscar el escaso alimento que Israel permite que ingrese a la Franja de Gaza, eliminarlas aumentará los peligros para la población de la principal ciudad gazatí.

La medida es parte de la decisión del gobierno del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, de ocupar militarmente la ciudad de Gaza, de un millón de habitantes, y desplazar forzosamente a su población hacia el sur, donde la mayoría de los gazatíes viven hacinados en campamentos precarios.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), 86,3% de la Franja de Gaza ya se encuentra bajo orden de evacuación forzada. Algunos se han negado a desplazarse de la ciudad de Gaza pese a las advertencias, entre ellos los religiosos de la única iglesia católica y los de la única iglesia greco-ortodoxa de la Franja. Los dos templos funcionan además como refugio.

“El Comité de Emergencia de la Iglesia de la Sagrada Familia ha decidido permanecer en la iglesia y continuar su labor para apoyar a los sacerdotes y monjas en su misión de cuidar y servir a todos los que permanecerán dentro del recinto”, manifestaron el miércoles en un comunicado conjunto las autoridades a las que responden esas iglesias, el Patriarcado Latino de Jerusalén y el Patriarcado Greco-ortodoxo. Agregaron que los refugiados que se alojan allí tendrían que decidir si quedarse o irse.

Esta ofensiva, que no hace más que intensificarse, ya dejó casi 63.000 muertos y 159.000 heridos en la Franja de Gaza. Además, ya son 322 los gazatíes muertos por inanición, entre ellos, 121 niños.

La falta de una salida negociada a este conflicto decidió a varios países que no reconocían a Palestina como Estado a sumarse a los casi 150 que sí lo hacen, entre ellos, Uruguay. Se prevé que en la próxima Asamblea General de la ONU, a fines de setiembre, Francia, Reino Unido, Australia y Canadá, entre otros países, formalicen ese reconocimiento.

El embajador palestino ante la ONU, Riyad Mansour, estimó que en esa instancia, a la que el propio presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, planea asistir, aumente a 160 el número de países que reconocen su Estado.

Pero este viernes, el gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, anunció que negará las visas a los diplomáticos palestinos que tenían previsto participar en la Asamblea General, que tiene sede en Nueva York, y se las revocará a aquellos que ya las tienen.

El secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que “es interés nacional” de Estados Unidos “pedir cuentas” a la Organización para la Liberación de Palestina, que nuclea a distintas facciones, y a la Autoridad Palestina, que gobierna Cisjordania, “por no cumplir con sus compromisos y socavar los esfuerzos de paz”. Según la agencia Efe, el Departamento de Estado le comunicó que la medida tendrá una excepción debido al acuerdo vigente sobre la sede de la ONU.

Mansour, después de conocer la declaración de Rubio, manifestó: “Vamos a ver exactamente lo que eso significa y cómo esto se aplica a nuestra delegación”. Por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores israelí, Gideon Saar, agradeció a Washington por esta medida.