El exministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Celso Amorim, quien actualmente es el principal asesor en temas internacionales del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, negó de manera categórica que el país pueda ser víctima de represalias por parte de Washington en caso de que decida no formar parte de la Junta de Paz, la iniciativa presentada esta semana en la ciudad suiza de Davos por el presidente estadounidense, Donald Trump.
El gobierno brasileño todavía no respondió a la invitación planteada por el líder estadounidense, algo que tampoco hicieron Reino Unido, Alemania y Rusia, entre otros países.
Francia a través de declaraciones de su presidente, Emmanuel Macron; España mediante su mandatario, Pedro Sánchez, y también Suecia, ya dejaron claro que no tomarán parte de la iniciativa, que pretende constituirse en una especie de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) paralela.
La Unión Europea, también invitada por Trump a ser parte de la idea, mostró sus reparos y expresó sus dudas sobre la compatibilidad entre la entidad en ciernes y las Naciones Unidas.
“Tenemos serias dudas sobre varios elementos de la Carta del Consejo de Paz en cuanto a su ámbito de acción, su gobernanza y su compatibilidad con la Carta de las Naciones Unidas”, declaró en la noche del jueves el portugués António Costa, presidente del Consejo Europeo, al término de una cumbre de líderes del bloque regional celebrada en Bruselas, la capital comunitaria.
Entre los países que ya comunicaron que se adherirán a la Junta de Paz están Arabia Saudita, Argentina, Israel y Paraguay, cuyos gobiernos están totalmente alineados con la actual política exterior de la Casa Blanca.
En declaraciones a la revista Carta Capital, Amorim afirmó: “No temo [represalias]. Brasil es un país soberano, abierto a nuevas ideas, siempre que sean objeto de negociación”.
El mismo medio informó que este viernes Lula mantuvo una conversación telefónica con su par chino Xi Jinping, en la que el dirigente del gigante asiático abogó por que ambos países refuercen el papel central de la ONU en la comunidad internacional.
Días antes, el Ministerio de Asuntos Exteriores chino ya había declarado en un comunicado que su país apoyaba de manera firme el sistema internacional actualmente constituido con las Naciones Unidas como eje central.
El jueves, en la presentación oficial de la Junta de Paz en Davos, Trump defendió su idea, afirmando que la ONU si bien tiene “un tremendo potencial”, viene fallando en sus cometidos, por lo que vaticinó que ambas entidades funcionando de manera conjunta pueden generar “una cosa única en el mundo”.
La idea de que Brasil se integre a la Junta de Paz también fue rechazada con firmeza por Aloysio Nunes, quien se desempeñó como canciller durante el corto gobierno de Michel Temer. “La Junta de Paz de Donald Trump no es más que una farsa de las Naciones Unidas y debería ser ignorada por los líderes invitados a unirse”, declaró Nunes, que en la misma línea que Celso Amorim dijo que es sumamente improbable que Estados Unidos adopte represalias en caso de que Lula rechace la invitación.
Sobre el tema, Nunes recordó la postura que tuvo el gobierno de Lula a mediados del año pasado, cuando Trump amenazó con imponer aranceles adicionales a una serie de productos brasileños importados por Estados Unidos. “Brasil ya ha demostró que no se doblega, y Trump parece respetar a quienes no se dejan vencer”, expresó Nunes.
El exjefe de la diplomacia brasileña también calificó a la Junta de Paz como una “falsa ONU que sólo sirve para darle a Trump la alegría infantil de sentirse dueño del mundo”. “Los líderes serios deberían simplemente ignorar esta extraña propuesta”, concluyó.