En la Cisjordania ocupada y Jerusalén Este “hay una asfixia sistemática de los derechos de los palestinos”, afirmó el alto comisionado para los Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, Volker Türk. Dijo que esto constituye “una forma particularmente severa de discriminación racial y segregación, que se asemeja al tipo de sistema de apartheid que hemos visto antes”.

Hizo esas declaraciones al dar a conocer un informe de su oficina acerca de esta situación. Según el documento, la existencia de dos sistemas legales distintos en esos territorios tiene como resultado “un trato desigual en temas críticos como el movimiento y el acceso a recursos como la tierra y el agua”.

Denuncia que al mismo tiempo que se les confisca el agua, los palestinos después quedan obligados a comprarla a una empresa israelí. La colonización israelí de territorios palestinos incluye la demolición de la infraestructura hídrica palestina para desviar el agua a las colonias habitadas por israelíes, señala.

La desigualdad también se manifiesta en que los asesinatos de palestinos queden en la impunidad, afirma el documento. Más de 1.500 palestinos fueron asesinados en esos territorios entre enero de 2017 y setiembre de 2025, pero las autoridades israelíes, que dominan estos lugares, abrieron apenas 112 investigaciones y sólo se llegó a una condena. Al mismo tiempo, “miles de palestinos permanecen detenidos arbitrariamente, la mayoría bajo [el régimen de] ‘detención administrativa’, sin cargos ni juicio”.

La situación se agravó desde diciembre de 2022 y, en particular, a partir de los ataques de Hamas contra Israel, el 7 de octubre de 2023, cuando se registró “la expansión del uso de fuerza ilegal, detenciones arbitrarias, tortura, restricciones de movimiento severas y una expansión de los asentamientos” israelíes en territorio palestino. Además, “la violencia de los colonos, en muchos casos con la aquiescencia o participación del Ejército israelí, se ha intensificado”.

El documento menciona ejemplos de violencia injustificada, como el caso de Saddam Hussien Rajab, un niño de diez años que murió días después de ser baleado en el abdomen por el ejército en enero. “Un video muestra que estaba desarmado en el umbral de un edificio”, señala.

También menciona el caso de Sondos Shalabi, una mujer de 23 años, con un embarazo de ocho meses, desarmada, que fue considerada “sospechosa” por “mirar al suelo” y la mataron.

El informe repasa restricciones de movimiento que impiden a los palestinos acudir a su trabajo y la expansión de los asentamientos con nuevas carreteras a las que sólo tienen acceso los colonos israelíes.

“Las leyes, políticas y prácticas examinadas en este informe han estado vigentes durante períodos prolongados, en algunos casos durante décadas, y se han incrementado, intensificado y consolidado en los últimos dos años, lo que suscita la preocupación de que la grave discriminación racial viole el artículo 3 de la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial”, advierte el informe.

Agrega que “existen motivos razonables para creer que esta separación, segregación y subordinación pretende ser permanente, lo que indica que estas leyes, políticas y prácticas constituyen una política deliberada de separación física y jurídica destinada a mantener la opresión y la dominación de los palestinos en la Cisjordania ocupada, incluida Jerusalén Oriental”, lo que también constituiría una violación de ese artículo que prohíbe la segregación racial y el apartheid.

Türk afirmó que “las autoridades israelíes deben derogar todas las leyes, políticas y prácticas que perpetúan la discriminación sistémica contra los palestinos por motivos de raza, religión u origen étnico”. Llamó a Israel a que “ponga fin a su presencia ilegal en el territorio palestino ocupado, desmantelando todos los asentamientos y evacuando a los colonos, y respete el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino”, según informó la ONU.

En sus recomendaciones, el informe incluye algunas tan básicas como tomar medidas para evitar “matar y herir a los palestinos durante las operaciones en la Cisjordania ocupada”.

Este miércoles, la organización civil israelí Peace Now denunció que en los últimos meses Israel aceleró los trámites de licitación para aplicar su plan de colonización en la zona denominada E1, que prevé la construcción de 2.401 viviendas para israelíes en territorio palestino. Ese asentamiento dividiría en dos Cisjordania y la aislaría de Jerusalén Este, que los palestinos reivindican como capital de su Estado.

“La construcción en E1 pretende crear hechos irreversibles sobre el terreno que conduzcan a la realidad de un solo Estado, lo que todo indica que adoptaría la forma de un régimen de apartheid”, dijo, según citó la agencia Efe, Yonatan Mizrachi, codirector de observación de asentamientos de Peace Now.

A su vez, el ejército israelí lanzó una redada el martes en la Universidad de Birzeit, también en la zona ocupada de Cisjordania, bajo el argumento de que había una “concentración en apoyo e incitación al terrorismo”. Se trataba de una protesta en solidaridad con los presos palestinos. Como resultado, 11 estudiantes resultaron heridos con munición real.