Durante el discurso que brindó este miércoles en el Fórum Económico Internacional de América Latina, que se está desarrollando en la ciudad de Panamá, el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, afirmó que la región está viviendo uno de los momentos más delicados de su historia reciente en materia de integración regional, marcado por divisiones políticas, fragilidad institucional e incapacidad para responder colectivamente a las crisis globales.

En su participación en el evento Lula reclamó que los líderes de la región asuman el protagonismo de un debate estratégico centrado en los intereses comunes de los países latinoamericanos.

“La historia demuestra que el uso de la fuerza nunca allanará el camino para superar los males que aquejan a este hemisferio, que nos pertenece a todos. La división del mundo en zonas de influencia y las incursiones neocoloniales en busca de recursos estratégicos constituyen gestos anacrónicos y retrocesos históricos”, afirmó Lula en una clara referencia a la reciente intervención estadounidense en Venezuela, según consignó el portal UOL.

El líder del Partido de los Trabajadores agregó que la única guerra que vale la pena dar en América Latina es contra el hambre y la desigualdad.

Lula citó la experiencia de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) como ejemplo de un proyecto interrumpido por la intolerancia política, que imposibilitó la coexistencia entre diferentes perspectivas.

Según él, la región en los últimos años volvió a fragmentarse y a mirar excesivamente hacia dentro, permitiendo que los conflictos externos y las disputas ideológicas eclipsen las prioridades locales.

En este escenario, según Lula, amenazas como el extremismo político y la manipulación de la información se convirtieron en parte de la vida cotidiana en América Latina.

El presidente brasileño también se quejó de la dificultad para tomar decisiones en los foros que aún existen en la región, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

“Vamos de reunión en reunión, llenos de ideas e iniciativas que nunca salen de la mesa. Nuestras cumbres se han convertido en rituales vacíos, en los que los principales líderes regionales están ausentes”, afirmó.

Lula se mostró alarmado porque la Celac “está paralizada” y ni siquiera fue capaz de emitir una declaración conjunta y consensuada contra las intervenciones militares ilegales que sacuden nuestra región, en referencia a la incursión estadounidense en Caracas que terminó con la detención de Nicolás Maduro y su esposa, y su posterior traslado a la ciudad de Nueva York, donde están siendo juzgados por varios delitos.

Lula también criticó la falta de coordinación regional para abordar la pandemia de covid-19, el crimen organizado internacional y el calentamiento global.

“Estos desafíos plantean la pregunta de qué modelo de regionalismo es posible para América Latina y el Caribe. En un contexto global de ruptura del orden liberal y resurgimiento del proteccionismo y el unilateralismo, los paradigmas endógenos vinculados al panamericanismo y al bolivarianismo son insuficientes”, destacó Lula en una nueva alusión a las prácticas aislacionistas impulsadas por Trump.

A propósito del mandatario estadounidense y los aranceles que impuso a varios países, Lula expresó: “En Brasil respondemos a las prácticas proteccionistas con diálogo”.

Al cerrar su discurso, Lula remarcó que los líderes latinoamericanos no pueden desperdiciar oportunidades de diálogo y cooperación estratégica, porque eso podría profundizar la vulnerabilidad de la región en un entorno internacional cada vez más inestable.