Un informe presentado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, por sus siglas en inglés), un think tank con sede en Washington, indicó que el número de soldados muertos, heridos o desaparecidos en ambos bandos de la guerra entre Rusia y Ucrania podría alcanzar los dos millones, y Rusia sería el país con el mayor número de muertes de tropas registradas de cualquier potencia importante en cualquier conflicto armado desde la Segunda Guerra Mundial.
De acuerdo con el informe publicado el martes y consignado por la agencia Associated Press, desde el comienzo de la guerra, Rusia sufrió 1,2 millones de bajas, entre ellas, hasta 325.000 muertes de tropas. Mientras tanto, se estima que Ucrania, que cuenta con un ejército mucho más pequeño que el ruso, habría sufrido entre 500.000 y 600.000 bajas, entre ellas, hasta 140.000 muertes.
Desde el comienzo de la guerra, que empezó en febrero de 2022 con la invasión rusa a Ucrania, ni Moscú ni Kiev ofrecen datos precisos sobre bajas propias, y siempre pretenden agrandar las ajenas.
Mientras se espera que el fin de semana funcionarios rusos y ucranianos se reúnan nuevamente para intentar acercar posiciones tendientes a llegar a un acuerdo de paz, por ahora lejano, las fuerzas de Moscú siguen realizando ataques sobre el territorio ucraniano, incluyendo un bombardeo con misiles que mató a una pareja cerca de Kiev, un día después de que cinco personas murieran en un ataque a un tren de pasajeros. “Responderemos justamente a Rusia por este y otros ataques similares”, escribió en sus redes sociales el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Por otra parte, el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, dijo el miércoles durante su intervención ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso que la cuestión territorial del Donbás es “muy difícil” de resolver, el principal punto de discordia entre las partes que están intentando llegar a un acuerdo con la mediación de la Casa Blanca.
“Aún hay una brecha, pero al menos hemos podido reducir el problema a uno central, y probablemente será muy difícil”, declaró Rubio refiriéndose a la región oriental de Ucrania compuesta por las provincias de Lugansk y Donetsk, que está casi totalmente bajo el dominio de Moscú, y que ya dejó claro que pretende quedarse con el territorio como una condición innegociable para poner fin a la guerra.
El tono beligerante entre las partes sigue estando latente en cada una de las declaraciones públicas que realizan altos funcionarios de cada gobierno cuando se refieren al conflicto. Este jueves, en declaraciones a medios turcos, el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, dijo que “Ucrania es un peón, un instrumento que Occidente utiliza para crear amenazas directas a la seguridad de Rusia”.
“Ucrania es un peón y una herramienta utilizada por Occidente para construir una cabeza de puente justo en las fronteras de la Federación Rusa con el fin de crear amenazas directas a nuestra seguridad”, declaró el jefe de la diplomacia del Kremlin.
Lavrov agregó que las principales exigencias de Moscú para la paz en Ucrania, establecidas por el presidente Vladimir Putin, se mantienen inalteradas. El alto funcionario dijo, además, que su país no dispone de información sobre las garantías de seguridad que Estados Unidos y Ucrania podrían haber acordado, lo cual fue deslizado por Zelenski luego de las reuniones trilaterales que se realizaron el fin de semana en Emiratos Árabes Unidos. “No sabemos qué garantías han acordado, pero, al parecer, son garantías para el mismo régimen ucraniano que aplica una política rusófoba y neonazi”, expresó Lavrov.
Rusia no hace comentarios públicos sobre el curso de las negociaciones, ya que considera que deben mantenerse en secreto. El portavoz Dmitry Peskov declaró que, “a diferencia de los ucranianos, no hacemos comentarios públicos sobre las negociaciones, que deben mantenerse confidenciales”, y remarcó que su país estudiará “propuestas reales” para solucionar el conflicto con Ucrania y no se centrará en “juegos públicos”.