Este martes falleció el pastor bautista estadounidense Jesse Jackson, activista por los derechos civiles y excandidato a las primarias presidenciales demócratas de 1984 y 1988, según anunció su familia. Como él mismo declaró en la Convención Nacional Demócrata de 1988, nació el 8 de octubre en Greenville, Carolina del Sur, en una “casa de tres habitaciones, con el baño en el patio, un orinal junto a la cama y sin agua corriente fría ni caliente”. “Ningún escritor le preguntó a mi madre su nombre. Nadie se apuntó nuestra dirección. Se suponía que mi madre no sobreviviría y yo tampoco”, reconstruyó en ese momento.

“Jesse Jackson es mi tercer nombre. Soy adoptado. Cuando no tenía nombre, mi abuela me dio el suyo. Me llamé Jesse Burns hasta los 12 años. Para no tener un espacio en blanco, me dio un nombre para que me apoyara. Entiendo cuando nadie sabe tu nombre. Entiendo cuando no tienes nombre”, aseveró.

En el plano político, Jackson obtuvo 3,3 millones de votos primero y 6,9 después, consolidándose a la interna del Partido Demócrata y convirtiéndose en uno de los candidatos negros con más votos en la historia de Estados Unidos, lo que allanó el camino para que Barack Obama se convirtiera en el primer presidente afroestadounidense en 2008. Fue, según Politico, el segundo afroestadounidense después de Shirley Chisholm en 1972 en presentar una candidatura potencialmente viable en un partido importante. Por otro lado, vinculado a los derechos humanos, el pastor fue un colaborador de Martin Luther King Jr. y la Conferencia de Liderazgo Cristiano del Sur antes de sus candidaturas, y presenció su asesinato a tiros el 4 de abril de 1968 en Memphis.

Además, en diciembre de 1996 se convirtió en el fundador de la Coalición Rainbow PUSH (RPC) –una institución “internacional, progresista, multirracial y multitemática que lucha por el cambio social”– al fusionar otras dos organizaciones que él mismo había creado: People United to Serve Humanity (PUSH, 1971, tres años después del asesinato de King) y la Coalición Arcoíris (1984, justo antes de sus candidaturas). Se retiró de la actividad política en 2023, debido al deterioro de su salud tras un diagnóstico de Parkinson en 2017, aunque había sido hospitalizado en noviembre por una enfermedad llamada parálisis supranuclear progresiva (PSP). Politico recuerda que cuando los demócratas se reunieron para respaldar la candidatura de Kamala Harris, recibió una ovación de pie al presentarse en el estrado.

Su familia publicó un comunicado en la página web de la institución y consignó que “su inquebrantable compromiso con la justicia, la igualdad y los derechos humanos contribuyó a forjar un movimiento global por la libertad y la dignidad”. Plantearon que fue un “incansable agente de cambio” y “elevó la voz de quienes no la tenían”, desde sus campañas presidenciales hasta la “movilización de millones de personas para que se registraran para votar, dejando una huella imborrable en la historia”. “Nuestro padre fue un líder servidor, no solo de nuestra familia, sino también de los oprimidos, de los que no tenían voz y de los marginados de todo el mundo”, declaró su círculo cercano de acuerdo con la misiva.

El actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, también se pronunció a través de Truth Social. El republicano indicó que lo conoció “mucho antes de ser presidente” y era “un buen hombre, con mucha personalidad, determinación y astucia”, además de ser “muy sociable” y alguien que “realmente amaba a la gente”. El mandatario consignó que le proporcionó una oficina en el Edificio Trump de Wall Street y repasó algunos de los hitos en su trayectoria política que, según dijo, apoyó: la aprobación y firma de la Reforma de la Justicia Penal, la financiación a largo plazo para las Universidades Históricamente Negras (HBCU) y las Zonas de Oportunidad, el “paquete de desarrollo económico más exitoso aprobado hasta la fecha para empresarios y empresarias negros”.

La exvicepresidenta Kamala Harris también emitió un comunicado. En X, consignó que Jackson era “uno de los mayores patriotas de Estados Unidos” y, además de calificarlo como “un líder desinteresado, un mentor y un amigo”, destacó su labor en los ejes de “promover la dignidad de los trabajadores, construir comunidad y coaliciones, y fortalecer nuestra democracia y nuestra nación”. “Desde Washington DC hasta el Área de la Bahía, desde el Delta del Misisipi hasta los Apalaches, desde Sudáfrica hasta el sur de Chicago, el reverendo Jackson dio voz a personas apartadas del poder y la política. Nos hizo saber que nuestras voces importaban. Nos inculcó la importancia de ser alguien”, consignó.

El senador de Vermont Bernie Sanders, en un homenaje a Jackson en 2024 que se celebró durante la Convención Nacional Demócrata en Chicago, dijo que era “uno de los líderes políticos más importantes de este país en los últimos 100 años” y opinó que “no habría habido un Barack Obama en 2008 sin Jesse Jackson” ni “una vicepresidenta Kamala Harris en 2020 sin Jesse Jackson”. Con relación a las políticas que promovió el pastor, aseguró que “hace 30 años hablaba de la atención médica como un derecho humano y de la atención médica universal”, al tiempo que “comprendió que en el país más rico del mundo no se les da la espalda a los niños, ni a los ancianos, ni a la clase trabajadora de este país”.