En la sede del Poder Legislativo, en Valparaíso, tuvo lugar la ceremonia en la que Gabriel Boric dejó la presidencia de Chile y traspasó el mando al ultraderechista José Antonio Kast. Pese a que en los últimos días de transición hubo tensiones entre los dos dirigentes y se cancelaron las reuniones bilaterales que tenían previstas, esto no se reflejó en el clima de la ceremonia de este mediodía, en la que el trato entre los dirigentes fue cordial.
Ante la opción de prometer o jurar el cargo, Kast, que es un católico ultraconservador, optó por esta última, más solemne y con connotaciones religiosas. Un peso simbólico más fuerte tuvo la elección de la banda presidencial que le colocó a Kast la nueva presidenta de la cámara alta, Paulina Nuñez, en el Salón de Honor del Senado.
Desde el retorno a la democracia, todas las bandas presidenciales fueron iguales: con tres franjas horizontales “de igual anchura, de las cuales serán azul la del borde superior, blanca la del centro y roja la del borde inferior”, como establece la Ley 2.597. Pero Kast incorporó a esa banda el escudo de Chile a la altura del pecho: el último en hacerlo fue el dictador Augusto Pinochet.
Días atrás, Kast, que ha reivindicado a Pinochet, dio a conocer su fotografía oficial como presidente, que este miércoles reemplazó a la de Boric en el Palacio de la Moneda y que estará presente en todas las oficinas del gobierno. El retrato, en el que se ve la banda con el escudo, generó reacciones de rechazo por esa referencia al dictador y motivó que se presentara una denuncia ante la Contraloría de Chile. Sin embargo, la titular de ese organismo, Dorothy Pérez, desestimó esa denuncia y argumentó que otros presidentes de la historia, antes de la dictadura, también usaron bandas con el escudo bordado.
La de Kast fue elaborada por un artesano llamado Cristian Gutiérrez, de la localidad de Cañete, en la provincia de Arauco, mientras que la de Boric, sin escudo, había sido obra de trabajadoras del Sindicato Revolucionario Textil de Chile.
Después de que Kast fuera investido, el ahora expresidente Boric se retiró del recinto entre aplausos y gritos de “¡Boric, amigo, el pueblo está contigo!”. Un poco más tarde, cuando ya había tomado juramento a sus ministros, Kast también se retiró entre aplausos y gritos de “¡viva Chile!”.
Por el camino a la salida del edificio, saludó a varios jefes de Estado y de gobierno y a otras autoridades presentes en la ceremonia. La ausencia más relevante fue la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que suspendió su participación a última hora alegando problemas de agenda. Sin embargo, la prensa brasileña informó que la cancelación se debió a que Kast invitó también al ultraderechista Flávio Bolsonaro, quien en octubre competirá con Lula por la presidencia de Brasil. Este dirigente se postulará por decisión de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro, preso por liderar una trama golpista.
También fueron invitados la dirigente opositora venezolana María Corina Machado y el extitular de la Asamblea Nacional de Venezuela Juan Guaidó, quien en 2019 se autoproclamó presidente del país. Con estos gestos, el nuevo mandatario chileno marcó el tono de lo que será su política de inserción internacional. Aun así, el presidente del Partido Nacional Libertario de Chile, Johannes Kaiser, que compitió con Kast por la presidencia, dijo que su organización política ejercerá una “leal oposición”, pero también se ocupará de “impedir que se nos corran demasiado a la izquierda”.
Boric hizo un balance de su gobierno
En la noche del martes, Boric dio un discurso de despedida desde el Palacio de la Moneda en el que hizo un balance de su gobierno. Dijo que durante estos cuatro años recorrió todo el país y continuó: “Es justamente porque he recorrido Chile entero que puedo afirmar hoy que nuestro país es un mejor lugar que el que era hace cuatro años”. Aclaró que esto es así porque se trabajó sobre los logros de presidentes anteriores.
“Pienso en el pescador de Biobío, que hoy tiene más recursos por la nueva Ley de Pesca; en la mujer cuidadora de su hijo enfermo de Conchalí, que hoy tiene tiempo para ella gracias a la Ley de Cuidados; en la familia de Punta Arenas que no tuvo que pagar por la operación de la abuela gracias al Copago Cero; en la Municipalidad de Marchigüe, que hoy tiene más presupuesto gracias al Royalty Minero; en la madre de Arica, que hoy ve que su hijo tiene más oportunidades e inclusión gracias a la Ley TEA; en la mujer jubilada de Valdivia, que hoy tiene una pensión más digna gracias a la reforma previsional que tanto costó sacar adelante”, dijo Boric. El presidente continuó con la enumeración de logros de su gobierno, desde la reducción de la jornada laboral a 40 horas semanales hasta la Ley Integral contra la Violencia hacia a las Mujeres, entre otras tantas políticas.
Lamentó no haber podido terminar de aprobar un crédito de garantía estatal para pagar la universidad ni el proyecto Sala Cuna para Chile. Si bien en Chile hay una ley que obliga a las empresas con 20 o más trabajadoras a pagar una guardería para sus hijos menores de 2 años, el gobierno de Boric se proponía extenderla a empresas con menos empleadas mujeres.
En el final de su discurso, Boric, que dejó la presidencia con 40 años, se despidió con un “aquí nada termina, aquí cada día es continuar”.