El ejército de Israel anunció este lunes que comenzó una serie de ataques “por todo el Líbano”, en respuesta a los bombardeos lanzados por la milicia proiraní Hezbolá en la noche del domingo sobre el norte del territorio israelí.

El grupo armado chíita libanés comunicó que sus ataques fueron en respuesta al asesinato del ayatolá Alí Jamenei, quien murió después de los ataques que Israel y Estados Unidos lanzaron sobre Teherán el sábado, en el primer día de la guerra en curso.

En una primera respuesta, poco después de los ataques iniciales de Hezbolá, las fuerzas israelíes bombardearon posiciones de la milicia libanesa en el sur del país, y también en la zona sur de Beirut, matando a importantes jerarcas del grupo armado.

El jefe del ejército de Israel, Eyal Zamir, dijo que las operaciones proseguirán hasta que Hezbolá “sea eliminada”.

“Terminaremos esta campaña no solo con Irán siendo atacado, sino con Hezbolá sufriendo un golpe devastador”, afirmó el jerarca militar, de acuerdo a lo que consignó el diario israelí Haaretz.

Ante la gravedad de la situación, el gobierno libanés del primer ministro Nawaf Salam tomó una medida inédita y comunicó la prohibición de las actividades militares de Hezbolá, exigiéndole que entregue todas sus armas al Estado.

“Por todo lo que ha hecho, vamos a bloquear inmediatamente todas las actividades militares y de seguridad de Hezbolá al considerarlas ilegales, vamos a obligarles a entregar sus armas al Gobierno libanés y a limitar su trabajo en el ámbito político a los marcos constitucionales”, dijo Salam en una conferencia de prensa, según informó la cadena Deutsche Welle.

Paralelamente, mientras prosiguen los bombardeos sobre Teherán y otras ciudades iraníes, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Heghset, tuvo un contacto con medios de prensa este lunes, en el que dijo que la duración de la campaña militar contra Irán dependía del presidente Donald Trump.

También habló en las últimas horas el general estadounidense Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, quien dijo que lograr los objetivos militares en Irán tomará algún tiempo y que se esperaban más bajas estadounidenses.

En su intervención en el Pentágono, Caine afirmó que la guerra “no es una operación de la noche a la mañana”.

“Se trata de operaciones de combate de gran envergadura”, expresó el militar, que agregó que el despliegue de efectivos estadounidenses en la zona seguirá aumentando.