Mediante declaraciones de su ministro de Relaciones Exteriores, Abbas Araghchi, el gobierno de Irán advirtió que no tendrá “ninguna moderación” si sus instalaciones energéticas vuelven a ser atacadas, un día después de que Israel bombardeara el yacimiento de gas de Pars Sur, una de las instalaciones energéticas más importantes del país. “Nuestra respuesta al ataque israelí contra nuestra infraestructura empleó una fracción de nuestra capacidad. La única razón para la moderación fue el respeto a la solicitud de desescalada”, expresó este jueves Araghchi en su cuenta de X.
Luego de sufrir el ataque, Irán lanzó un bombardeo que causó daños aparentemente menores en la refinería de petróleo más importante de Israel, situada en la ciudad de Haifa, en el norte del país.
Las fuerzas iraníes además atacaron el complejo industrial de Ras Laffan en Qatar, la mayor planta de gas natural licuado del mundo, lo que provocó un fuerte aumento en los precios mundiales del petróleo y el gas.
La escalada llevó el precio del barril de petróleo a 119 dólares, 60% más que cuando comenzó la guerra, y como consecuencia del bombardeo sobre la instalación catarí el gas natural aumentó un 30% para varios países europeos, que se abastecen, al igual que distintos estados de Asia, del gas licuado producido en Qatar.
Saad al-Kaabi, ministro de Energía de Qatar y director ejecutivo de Qatar Energy, la empresa estatal que opera Ras Laffan, declaró a la agencia Reuters que los ataques iraníes dañaron el 17% de la capacidad de exportación de gas licuado del país, provocando pérdidas por 20.000 millones de dólares. El funcionario dijo también que la reparación de los daños podría tardar entre tres y cinco años.
Si bien inicialmente se informó que el ataque contra el yacimiento de Pars Sur que generó las respuestas de Irán fue una operación conjunta de Israel y Estados Unidos, después se comunicó que fue llevada adelante exclusivamente por las fuerzas israelíes.
El presidente estadounidense, Donald Trump, tomó distancia el jueves de esa acción y remarcó que en una conversación telefónica con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, le dijo “que no se hiciera eso”.
Horas después en una conferencia de prensa en Jerusalén, Netanyahu dijo que Trump le pidió que suspenda futuros ataques contra instalaciones energéticas de Irán y agregó: “Así lo haremos”.
Los bombardeos sobre países del golfo Pérsico son la principal carta que en este momento tiene Irán, porque Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, y principalmente Arabia Saudita, son socios de Washington y al ser atacados presionan al gobierno de Trump para que detenga la ofensiva contra territorio iraní.
Este jueves, una vez más, el presidente Trump dijo que la guerra iba a terminar pronto. La impopularidad del conflicto entre la ciudadanía –más del 70% de los estadounidenses están en contra de los ataques contra Irán– y las polémicas que está generando en la interna del Partido Republicano hacen que un ala del oficialismo quiera que la guerra finalice cuanto antes.
Durante una conferencia de prensa que dio en la Casa Blanca, acompañado de la primera ministra de Japón, Sanae Takaichi, Trump fue consultado sobre el impacto económico que el conflicto está teniendo y respondió: “Lamento tener que haber hecho esta incursión, pero teníamos que hacerlo”. Inmediatamente dijo que “pronto terminará”, sin dar más explicaciones.
Trump, además, fue terminante y dejó claro que bajo ninguna circunstancia habrá una incursión por tierra sobre el gigantesco territorio iraní. “No voy a desplegar tropas en ningún lugar”, respondió cuando le preguntaron al respecto.