Las tensiones entre Irán y Estados Unidos siguen creciendo después de que los bombardeos de la semana pasada y las declaraciones de líderes de ambos países dejaran claro que la tregua a las que las partes habían llegado terminó.
Entrada la noche del domingo, el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) informó que estaba llevando adelante una nueva ronda de ataques sobre territorio iraní, específicamente sobre la isla de Qeshm, Jask, Sirik y Bandar Abbas, todas localidades situadas sobre el estrecho de Ormuz, que sigue siendo el punto central del conflicto.
Más temprano, Irán había lanzado misiles y drones contra objetivos estadounidenses en Jordania, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Omán y Qatar en la madrugada del domingo en respuesta a ataques generalizados de las fuerzas de Washington, mientras la escalada de tensiones continuaba.
Este nuevo intercambio de fuego pone aún más en peligro el memorando de entendimiento alcanzado el mes pasado entre Estados Unidos e Irán, y se produce horas después de que diplomáticos de la región concluyeran sin éxito las negociaciones destinadas a resolver la crisis en torno al estrecho.
El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán (CGRI) afirmó haber destruido un centro de mando y control y hangares de drones en Jordania, haber atacado una estación de radar estadounidense en Kuwait, haber arremetido contra plataformas de apoyo y reabastecimiento para portaaviones en Omán y destruido un centro de mantenimiento de aviones y una instalación de mando en Qatar, país este último que, junto con Pakistán, lideró los esfuerzos diplomáticos que lograron rebajar las tensiones entre las partes en abril.
La semana pasada, después de una serie de ataques entre Estados Unidos e Irán, el presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el fin de la tregua. De esta manera dio un nuevo giro al conflicto que empezó el 28 de febrero, cuando fuerzas estadounidenses e israelíes lanzaron un ataque de gran escala sobre Teherán y otras ciudades iraníes.
En este contexto, este domingo el principal negociador iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf, publicó en X: “La era de los acuerdos unilaterales se terminó. Se lo dijimos: cumplan su palabra o paguen las consecuencias. La realidad llama a la puerta”.
El viernes, la administración Trump había exigido a Irán que garantizara públicamente el libre tránsito por el estrecho de Ormuz, una condición clave de Estados Unidos para detener el enfrentamiento con Teherán.
Pero lejos de acceder a la exigencia estadounidense, el CGRI atacó un buque de carga comercial y declaró el estrecho “cerrado hasta nuevo aviso”.
El Centcom informó en un comunicado que un buque portacontenedores, con bandera de Chipre, no pudo continuar su viaje tras sufrir un incendio a bordo y daños considerables en la sala de máquinas. En respuesta, Estados Unidos lanzó ataques contra radares iraníes de vigilancia aérea y de superficie, instalaciones de almacenamiento de misiles y drones, sitios de lanzamiento de misiles y drones y lanzadores de misiles tierra-aire, según declaró un funcionario estadounidense.
“Estados Unidos está imponiendo un alto costo al continuar mermando la capacidad de Irán para atacar a marinos civiles y buques comerciales que transitan libremente por el estrecho”, afirmó el Centcom. “Irán tomó una mala decisión. Ahora paga las consecuencias”, expresó en su cuenta de X el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth.
El CGRI afirmó que había advertido a varios barcos que no utilizaran lo que describió como una ruta no autorizada a través del estrecho, y disparó un “tiro de advertencia” después de que el buque de carga no cambiara su rumbo. “Tras este incidente, el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado hasta nuevo aviso y hasta que finalicen las intervenciones estadounidenses en esta zona; no se permitirá el paso de ninguna embarcación”, declaró el CGRI.
Omán, que junto con Irán tiene soberanía sobre las aguas del estrecho, propuso reabrir totalmente ambas rutas de navegación durante las conversaciones del sábado, según un diplomático informado sobre las negociaciones. Según la propuesta, la ruta sur a través de aguas omaníes se reabriría sin necesidad de autorización previa, restableciendo las normas vigentes antes de la guerra, indicó un diplomático citado por agencias internacionales.
La delegación iraní no pudo obtener la aprobación de la propuesta planteada en Mascate, la capital de Omán, y la llevó de vuelta a Teherán para someterla a nuevas deliberaciones internas, según el diplomático.
