“Festejen, uruguayos, festejen, que la victoria es de ustedes”, exclamó 18 años atrás desde el hotel Presidente, ubicado en la avenida 18 de Julio, Tabaré Vázquez, el primer mandatario de izquierda de Uruguay, a una marea de frenteamplistas que clamaba por un gobierno progresista. A su costado, además de su familia, estaba Rodolfo Nin Novoa, por entonces compañero de fórmula, que este lunes se hizo presente en el club Arbolito, donde la Mesa Política, que iba a definir su posición de rechazo a la reforma de la seguridad social, homenajeó la victoria del exlíder frenteamplista, hoy fallecido.

El encuentro sirvió como excusa para que los principales integrantes de los anteriores gabinetes se reencontraran en el club que Vázquez también supo presidir, antes de que hiciera lo mismo con Progreso, con el que logró salir campeón uruguayo en 1989 por primera y, por el momento, única vez. Entre ellos estaban Marina Arismendi, Ernesto Murro, Ernesto Agazzi, María Julia Muñoz, Álvaro García, Mario Bergara, Jorge Quian, Héctor Lescano, Liliam Kechichian, entre otros exgobernantes.

Recibido con aplausos, el presidente del Frente Amplio (FA), Fernando Pereira, recordó que ese 31 de octubre de 2004 fue un día muy “importante” para la izquierda uruguaya, como sucedió este domingo, día en que Luiz Inácio Lula da Silva le ganó por un punto y unas décimas el gobierno al actual mandatario de Brasil, Jair Bolsonaro, que será recordado como el primer jefe de Estado que no logró la reelección.

En su homenaje, Pereira recordó que en aquel entonces, desde el hoy oficialismo se supo decir que el FA no estaba preparado para llevar adelante una política económica y que “no íbamos a ser atendidos por el mundo porque no se nos reconocía como una fuerza política capaz de gobernar”, como también que iban a “tener dificultades para llevar adelante políticas sociales o para atender los problemas de la salud o de la pobreza que en ese momento tenía Uruguay”. Sin embargo, con el diario del lunes, dijo que se tradujo en todo lo contrario: 15 años de crecimiento económico ininterrumpido, baja sustancial de la pobreza, reformas en la educación y en la salud, entre otros “logros”: “Fuimos capaces de cambiar el Uruguay de cabo a rabo”.

Pereira, que durante los gobiernos del FA fue sindicalista, comentó que se siente “extremadamente orgulloso” de haber podido vivir ese proceso del FA. En ese marco, reconoció que “por supuesto” hubo errores y que hoy se encuentran examinándolos con la gente, en el marco de la iniciativa “El FA te escucha”, con la que los dirigentes recorren todo el país. No obstante, el rumbo del FA es y será siempre el mismo, consideró: una especial mirada a las personas con mayor vulnerabilidad, la niñez, la educación, y en fortalecer políticas públicas que fueran “transformadoras”.

“En el lugar que yo estaba, que me sentía muy orgulloso, cuando el 1° de marzo [de 2005] asumió la presidencia, el movimiento sindical tenía mucha esperanza de que se convocaran los Consejos de Salarios y el 1° de mayo, apenas dos meses después de asumir, el presidente los convocó, por primera vez para el funcionario público, una negociación que nunca había existido en Uruguay”, remarcó.

Pereira aseguró que Vázquez fue un médico “comprometido con su tiempo y con su profesión” y valoró que la mayor cantidad de reuniones que tuvo con él hayan sido en intervalos que tenía durante su función como médico oncólogo: “Tal vez debería agradecerle que dejé de fumar”, consideró el presidente del FA, quien valoró el desarrollo de la política antitabaco que llevó adelante y que logró enfrentar a la multinacional tabacalera Philip Morris.

Por su parte, Nin Novoa, quien fuera compañero de fórmula de Vázquez en tres ocasiones y en su segundo gobierno canciller, señaló que “se extraña a un presidente como Tabaré”. Rememoró aquel día que venía precedido del acto “más formidable” que se ha visto en Uruguay, en alusión a la cantidad de militantes que se manifestaron en las calles previo al acto eleccionario: “Aquella avenida Agraciada parecía la avenida Paulista de Brasil de anoche, era igualito”, dijo, salvando las dimensiones.

Nin Novoa valoró las recorridas del país de forma anual que se dieron desde 1994, año en que aceptó ser compañero de Vázquez para que el FA lograra llegar al gobierno, cosa que consiguió diez años después: “Todo eso hizo que tenga una cercanía muy grande con Tabaré. Era un gran armador de equipos y sin lugar a dudas todo lo que él hizo me permite decir con mucha firmeza y convicción que fue el mejor presidente”.

Luego tomó la palabra Kechichian, exministra de Turismo y figura clave en ambos gobiernos de Vázquez en la misma cartera, quien recordó el rol que tuvo en la crisis de 2002 cuando, siendo el líder frenteamplista, llamó a Jorge Batlle, por entonces presidente, para presentar una propuesta para evitar que más uruguayos bajaran de la línea de pobreza. “Siempre lo hizo pensando en la gente que se nos caía al fondo de la bolsa todos los días. El presidente [por Batlle] le contestó ‘mándelo por e-mail’, y recuerdo la cara de dolor de Vázquez”, exclamó.

“Hay que comprometernos a no olvidarlo, a no olvidar su obra, a no olvidar su discurso en La Teja, a no rendirnos, y de hecho no nos hemos rendido, el FA está parado sobre sus propios pies, el FA sigue siendo el mayor partido de Uruguay y es el mejor proyecto que tiene Uruguay para cambiar el país”, expresó Pereira.

Carolina Cosse, durante el homenaje en el Club Arbolito

Carolina Cosse, durante el homenaje en el Club Arbolito

Foto: Ernesto Ryan

A los empujones, no

En el marco de esta instancia, la Mesa Política del FA elevó su postura oficial sobre la reforma jubilatoria propuesta por el gobierno que, entre otros cambios, eleva la edad mínima de retiro a los 65 años. “Una reforma de la seguridad social es necesaria, tanto por problemas de sostenibilidad financiera como social, pero no cualquier reforma”, se tituló el documento que dieron a conocer en el Arbolito, club al que el FA se comprometió a ayudar económicamente en un futuro por la historia y legado que deja por haber sido fundado por Vázquez.

En el informe, consensuado internamente, el FA señaló que “la propuesta del gobierno no es una reforma de la seguridad social”, sino que se trata de “una reforma incompleta del sistema previsional que descarga el peso de sus costos exclusivamente sobre las espaldas de las trabajadoras y los trabajadores y reduce el margen de libertad de las personas para decidir de acuerdo con sus necesidades y urgencias”.

El FA adelantó en la misma declaración que trabajará en el Parlamento “para que se incorporen miradas que no fueron tenidas en cuenta en la elaboración del proyecto”. A su vez, señalaron que iniciarán una recorrida para explicar a la población de qué va la reforma, a la que consideran “injusta”. En ese sentido, esperan llegar al Plenario Nacional del 26 de noviembre “con el aporte del FA al intercambio que se desarrollará en la sociedad uruguaya”.

En conferencia de prensa, Pereira dijo que “la opinión del FA demoró en llegar porque el proyecto definitivo del gobierno demoró en llegar”. En su discurso, agregó a lo planteado en la declaración que “se dejó por fuera de este proyecto probablemente a la caja que tiene mayores dificultades, la de profesionales”, que es “la verdadera urgencia que hoy tiene la seguridad social en general” por tratarse de una caja que “claramente tiene problemas de sostenibilidad financiera”.

Sobre el tratamiento en la comisión especial que abordará este proyecto, Pereira dijo que “ser minoría no es un problema, sino que “el problema es que la mayoría avasalle a la minoría. Si la idea es que en 40 días hay que discutir un proyecto de ley, eso es avasallar”, fustigó.

En cuanto a si es una posibilidad que el FA recurra a una herramienta de consulta popular para hacer caer la norma, Pereira respondió que el FA “hace mucho que ha decidido no ir más rápido que la música”. Por último, aseguró que este proyecto no podría derogarse por la vía del referéndum en caso de que sea ley porque no se puede impulsar ese mecanismo ante iniciativas privativas del Poder Ejecutivo. “Sí podemos llegar al gobierno y transformar aquellas cuestiones que consideremos más negativas”, adelantó.