La Flotilla Global Sumud comenzará una nueva misión humanitaria hacia Gaza en abril para romper el bloqueo israelí, llevar ayuda humanitaria y colaborar en la reconstrucción del país. Este año, la organización internacional aumentará a 100 la cantidad de barcos que navegarán hacia Gaza, o sea el doble de los que hubo en la anterior.
En ese marco, Thiago Ávila, activista brasileño e integrante de la Comisión Directiva de la flotilla, visitó Uruguay el lunes para participar en el lanzamiento de la delegación uruguaya que será parte de esta misión humanitaria.
Un día antes de ser detenido en Argentina por la Policía en el aeropuerto con una orden de deportación, bajo el argumento de que no era bienvenido, Ávila, en entrevista con la diaria, dijo que, en comparación con el año pasado, esta vez “el riesgo es aún más alto” para la flotilla porque “la violencia [de Israel y Estados Unidos] está generalizada”.
Teniendo en cuenta todo lo que sucedió entre que terminó la última misión y ahora, con el “plan de paz” de Donald Trump para Gaza y la guerra contra Irán, ¿cuál es el objetivo actual que tiene la flotilla?
Esta misión está pasando en un contexto de intensificación de las violaciones del régimen sionista y del imperialismo yanqui en el mundo, no solamente en Palestina, sino que ahora Estados Unidos e Israel intentan bombardear e invadir Líbano, bombardean Irán. La situación del mundo hoy demanda una acción, que no podemos solamente estar mirando como espectadores: tenemos que hacer algo.
Sabemos que este tipo de misión no violenta, este tipo de acción directa de desobediencia civil que es la flotilla para romper ese cerco ilegal de Israel sobre Gaza, tiene sus limitaciones. En un tiempo de bombas, de armas, de destrucción generalizada, a veces las personas ven este tipo de acción como imposible de hacer, pero nosotros vemos lo contrario: salir al mar en una circunstancia como esta tal vez sea lo que se necesite para que las personas se muevan en las calles, en protestas, las movilizaciones por boicot, en la comunicación para hacer llegar la verdad a las personas, presionando a los gobiernos para que no sean parte de un genocidio o de los planes de expansión de guerra criminal de Trump y [Benjamin] Netanyahu. Otros procesos de guerra, de agresión, de colonización fueron derrotados por la movilización popular, la guerra de Vietnam, por ejemplo. No queremos esperar años para que la vida cada vez sea más difícil, estrangulada para todo el mundo, sino que queremos ahora hacer que paren la guerra, que paren el genocidio. Los pueblos del mundo están haciendo, desafortunadamente, lo que los gobiernos deberían hacer, pero ahora no están haciendo.
En ese contexto y en comparación con la anterior, ¿esta misión cobra otro significado?
Sí, seguro que sí. El futuro del pueblo palestino muy probablemente es el futuro de todos los pueblos del mundo. Y eso se está materializando cada vez más, cuando nosotros vemos que, de varias maneras, la situación de la violación y destrucción del derecho internacional causa ahora procesos inaceptables en tantas partes del mundo, incluso en América Latina. La vida de cada persona en el mundo, incluso aquí en Uruguay, se torna peor con la guerra de Trump y Netanyahu. La comida se torna más cara, el combustible, la energía, y todo eso por algo que no beneficia a nadie acá. En este momento esta misión tiene un carácter especial, de que es cada vez más evidente que en el mundo hay que unirse no solamente contra el genocidio, sino contra esos planes de guerra generalizada que benefician a un puñado de personas, a los billonarios de las big tech que intentan controlar nuestras vidas y de la compleja industria militar, que lucran con la guerra vendiendo sus armas, y de los que están ahí en la clase dirigente de Estados Unidos, de Israel, que se benefician con todo ese proceso. El 99% de la población no gana nada con eso que pasa; todo lo contrario, arriesgan perder la capacidad de vida en la tierra, arriesgan cada vez más su vida, por eso tenemos que movilizarnos.
¿Es necesario tener más precauciones en esta misión, a diferencia de la anterior?
Sí. La misión anterior ya tenía un alto nivel de riesgo, porque Israel nos atacó muchas veces con drones incendiarios, explosivos, ataques químicos que destruían toda la comunicación. Después con un bloqueo naval, el secuestro, el robo de los barcos y de la ayuda humanitaria, el encarcelamiento de las personas, los malos tratos en las prisiones y después la deportación. Esta vez sabemos que el riesgo es aún más alto, porque la violencia está generalizada por parte de ellos y su disposición, que ya era grande, de violar el derecho internacional y cometer actos de violencia contra los pueblos, ahora está casi sin ninguna restricción por sus derrotas militares. Los cuidados deben ser cada vez mayores y, más allá de eso, no solamente las precauciones sobre los entrenamientos y las condiciones de seguridad, sino que el diálogo con todas las personas que participan en esta misión tiene que ser constante. Diariamente estamos analizando, haciendo un análisis del riesgo para que las personas mantengan su consentimiento de una decisión informada sobre la misión, y para que las personas tengan esa capacidad de que, si quieren participar en eso, sean conscientes de que hay un riesgo, pero también sean conscientes de la importancia y de la necesidad. Las condiciones de tener éxito también son dependientes de la movilización que hay cuando estamos en el mar. Entonces, por eso salimos al mar, vamos movilizando a la gente y analizando, como hay que hacer en cualquier misión responsable.
¿Qué expectativas tienen de ingresar a Gaza? La última vez estuvieron muy cerca.
Sí, en la última misión, cuando teníamos 42 barcos, 462 personas, el barco que llegó más cerca quedó a 24 millas náuticas. Si hubiésemos tenido más barcos habríamos llegado y roto ese cerco. Pero lo que comprendimos también es que el cerco de Gaza no se puede romper solamente por tener muchos barcos, sino que es una ola de movilización popular que derrota el cerco políticamente y que hace que el régimen israelí no pueda mantener más esa violación del derecho internacional. La movilización es aún más importante en tierra que en el mar. En el mar seguimos porque vamos con nuestros principios y la conciencia del mundo, pero es la movilización en tierra que dirá si el camino estará abierto o no.
Estamos movilizando toda nuestra energía de todas las maneras posibles para impulsar las protestas, las marchas, los campamentos, los congresos parlamentarios, las huelgas. Sabemos que en este momento es la llamada decisiva de nuestra generación, y mucho de lo que será la sociedad en los próximos años y décadas está siendo decidido en estas semanas y meses.
¿Algún país anunció su apoyo a la flotilla?
De parte de los gobiernos, mantenemos nuestra independencia. No aceptamos, por ejemplo, financiación de ningún gobierno, para mantener nuestra independencia, pero los gobiernos que respetan el derecho internacional normalmente apoyan nuestra misión, que es humanitaria, porque hay un genocidio. Ellos no solamente no deberían estar en contra de nuestra misión, sino que esa misión está haciendo lo que los propios gobiernos deberían estar haciendo, pero muchos no ven la correlación de fuerzas capaz de enfrentar a la mayor potencia militar del mundo, que es Estados Unidos, y la mayor ideología odiosa de esta generación, que es el sionismo israelí. Los gobiernos muchas veces nos reciben de brazos abiertos en sus países. Es el caso de España, es el caso de Malasia y de otros países, donde los gobiernos saben que hay un país específico llamado Israel que no respeta el derecho internacional y que esta misión es un intento de hacer valer el derecho internacional. No tenemos ningún gobierno participando en nuestra misión, pero todos los gobiernos que respetan sus firmas sobre la Carta de la ONU, la Convención de Ginebra, el Estatuto de Roma deberían no solamente no atrasarnos de ninguna manera, sino que deberían apoyar nuestra misión.
La Global Sumud ha hecho énfasis en que, además de llevar ayuda humanitaria, otro de los objetivos es la reconstrucción de Gaza. ¿Qué planes hay en ese sentido?
En esta misión tenemos un barco de médicos, otro de bioconstructores. Estamos llevando carga suficiente para construir una escuela primaria completa en Gaza. Sabemos que eso aún es una gota en el océano de las necesidades que tiene el pueblo palestino ahora, pero también comprendemos que es un gesto necesario. En este momento Gaza está completamente sola, sin la cobertura periodística, sin la capacidad de las personas de ver que no hay un verdadero alto al fuego, que las personas siguen muriendo por bombas, por drones, por fusiles, por tanques, que la ayuda sigue siendo impedida de llegar, que la tierra está siendo tomada cada vez más con la construcción de equipos militares y bases militares dentro de Gaza. Nosotros tenemos que movilizarnos, tenemos que ir no solamente para romper el cerco, sino para estar allá, para ayudar lado a lado al pueblo palestino a reconstruir su país.
Ellos nos siguen llamando y dicen que la situación está peor que nunca ahora porque el genocidio sigue, pero la cobertura y las lentes no están allá, y eso nos preocupa muchísimo. Trump y Netanyahu tuvieron éxito en ocultar lo que pasa en Gaza y tienen éxito en su estrategia de imponer su agenda al mundo.
Argentina
El martes, al desembarcar en Aeroparque, Thiago Ávila fue detenido y separado de su esposa e hija y sometido a un interrogatorio por parte de la Policía del aeropuerto, informó Prensa Latina. Al cierre de esta edición no se sabe si será deportado o si se le permitirá abordar este miércoles el avión con destino a Barcelona tal cual estaba previsto.
.