El desacato de algunos turistas a los protocolos sanitarios dispuestos por el gobierno nacional en el marco de la pandemia por covid-19 ha provocado “una mayor vulneración” de los derechos de las trabajadoras domésticas, que serán informados al Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), aseguró Lucía Gándara, presidenta del Sindicato Único de Trabajadoras Domésticas (SUTD). Además, se han registrado situaciones “muy graves” en Montevideo, donde el sindicato evalúa hacer denuncias por “privación de libertad”.

Gándara dijo a la diaria que turistas “extranjeros e residentes uruguayos” instalados en el departamento de Maldonado incumplen con la legislación laboral vigente y con los protocolos sanitarios dispuestos en el marco de la pandemia. “En algunos casos los turistas traen a los trabajadores desde sus países o toman trabajadoras extranjeras que residen en Uruguay y no las afilian al Banco de Previsión Social (BPS)”, aseguró. “La otra infracción que cometen es sanitaria: los turistas no hacen el aislamiento que pide el gobierno”, agregó Gándara. La dirigente relató el caso de una trabajadora que solicitó el “aislamiento a los dueños de la vivienda”, que recién habían llegado al país, “porque de lo contrario ella no iría a su casa, y le respondieron que si no iba a trabajar, la suspendían o la despedían”, por lo cual debió solicitar apoyo al SUTD.

Además, “hubo varios planteos de trabajadoras que cuidaban a personas mayores con los debidos protocolos, pero después ingresaban a la vivienda personas más jóvenes sin ningún tipo de cuidados, y allí nosotras no podemos dar órdenes, porque no somos los dueños de casa”. “Una compañera debió irse del lugar de trabajo por ese tipo de situaciones”, lamentó.

Para la dirigente sindical el desacato a los requerimientos sanitarios “es generalizado”, “no lo está cumpliendo siquiera la población local”. “Creo que está fallando el gobierno en el sentido de que tiene que tomar ciertos recaudos. Está todo bien con ayudar al turismo, pero la salud de la población está primero”, afirmó Gándara.

También se han registrado situaciones de abuso con trabajadoras que dieron positivo a los test, quienes fueron forzadas a abandonar intempestivamente sus puestos de trabajo, “a pesar de que nosotras tenemos derecho a permanecer en la casa cuando estamos enfermas, porque se supone que la empleada tiene su espacio de privacidad y su baño, que es lo que siempre se estila en el caso de las trabajadoras con cama”. En esta situación el SUTD asesoró a la trabajadora, pero “todavía no ha hecho denuncias. La compañera tiene miedo de quedarse sin trabajo, porque, por más que la ley respalde a los trabajadores, ese tipo de patrones terminan haciendo lo que quieren”.

Gándara relató otra situación “extrema” que padeció una trabajadora que fue obligada a permanecer en la finca en la que trabaja en Montevideo. “El empleador dijo: 'De acá no sale nadie', y para no perder el trabajo los empleados tuvieron que quedarse”. El SUTD evalúa realizar una denuncia penal por privación de libertad, dado que “hubo una vulneración a los derechos humanos”.

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La dirigente lamentó la ocurrencia de casos graves de abusos en diversos ámbitos, y que “muchas veces las compañeras si hacen las denuncias pierden el trabajo, entonces hay que ver qué pasa con ellas, sobre todo en aquellos casos que están con cama adentro”. “No podemos presionar a las compañeras para que hagan las denuncias, porque, si lo hacen, ¿adónde van a parar quienes trabajan con cama adentro?”, se preguntó la dirigente.

Pérdidas económicas

La pandemia también ha afectado los bolsillos de las trabajadoras domésticas. Pérdida de jornales, envíos al seguro de paro y resignación de aumentos acordados en los Consejos de Salarios dan cuenta de la fragilidad en la que se encuentran. “Cuando el presidente [Luis Lacalle Pou] anunció la creación de seguro de paro de emergencia, a muchas de nosotras nos mandaron al seguro de paro sin saber si nos correspondía el derecho a cobrarlo, y tardamos varios meses en hacerlo”, recordó la dirigente del SUTD. “Muchas de nosotras tenemos multiempleo, y si en una casa te mandan al seguro y en otras no lo hacen, no te corresponde cobrarlo”, explicó. No obstante, aclaró que, finalmente, “a pedido del sindicato nos incluyeron como beneficiarias de ese seguro de desempleo especial”.

De acuerdo a los registros del BPS, en el último año hubo un descenso en la cantidad de trabajadores domésticos registrados como cotizantes en ese organismo, al tiempo que aumentó la cantidad de quienes recibieron el subsidio por desempleo. “Se perdieron 2.300 puestos de trabajo en 2020; hay que ver cuántos corresponden a despidos y cuántos a jubilaciones”, expresó Gándara.

Las trabajadoras domésticas también debieron resignar aumentos salariales en los últimos meses. “El convenio laboral se firmó en 2019, y para julio de 2020 teníamos estipulado un aumento de 3,5% más el correctivo por la inflación de los últimos 18 meses; en total el aumento llegaba a 7,92%”. Sin embargo, en el ámbito del MTSS la representación de la Liga de Amas de Casa planteó “que dada la situación de pandemia no podían pagar ese aumento”. “El sindicato aprobó cobrar el 4,27% correspondiente al correctivo por inflación y resignar el 3,5% de aumento, todo para mantener los puestos de trabajo”, agregó Gándara. “La patronal solicitó que resignáramos ese aumento a pesar de que muchos patrones no se perjudicaron económicamente en el actual contexto sanitario. Ha habido un aprovechamiento de la situación en el trabajo doméstico y en otros sectores ”, concluyó.