Molino
El molino es un sistema mecánico que aprovecha la fuerza del viento para bombear agua desde pozos subterráneos, aljibes o acuíferos sin necesidad de electricidad ni combustibles, para acumularla en tanques cerrados o de tipo australiano.
Esta tecnología permite la obtención de agua para abastecer al ganado, para el riego agrícola y el almacenamiento de agua para viviendas rurales. Sin lugar a dudas, esta herramienta mejora la calidad de vida en el medio rural y facilita la producción, porque, sin él, el acceso al agua de calidad entrañaba severas dificultades.
En un momento en que se alienta y promueve el uso de energías renovables, el molino reclama sus fueros y nos recuerda su presencia centenaria en las chacras canarias. Los primeros molinos para la extracción de agua aparecieron en Canelones entre 1880 y 1890. Hasta su llegada, los productores rurales extraían el agua de los pozos de forma manual o mediante las llamadas “norias de sangre”, movidos por tracción de bueyes o caballos.
Bocha
El juego, y la construcción de juegos y juguetes, eran parte esencial de la ruralidad, tanto para la niñez como para los adultos. Se exhibe una bocha, parte del conjunto con el que se competía en este deporte originario del Imperio romano, que luego se expandirá por Francia y España, donde echó raíces profundas. Llegó a América de la mano de inmigrantes italianos, convirtiéndose en una tradición muy arraigada en Uruguay, Argentina y Brasil. En Canelones, las primeras canchas se construyeron en los patios de las cantinas, almacenes de ramos generales y centros sociales y culturales.
El carro es la recreación de uno de los más típicos medios de transporte de la ruralidad. Las niñeces compartían las labores que se desarrollaban en cada predio, pero también había espacio para el juego. En los tiempos dedicados a lo lúdico, la cotidianidad estaba muy presente. Buena parte de los juegos y juguetes imitaba la realidad del mundo en que vivían y eran un entrenamiento para la vida adulta.
Arado de mancera
Es una herramienta agrícola de tracción animal, utilizada para abrir surcos y dar vuelta la tierra, para luego, con otras herramientas, afinarla y armar canteros. Los primeros eran de madera, y más adelante de metal. Se enganchaba tanto a un buey como a un caballo. La mancera es la pieza curva del arado sobre la cual el chacrero apoya las manos para controlar la dirección, profundidad y ángulo de la reja mientras el aparato avanza.
La reja es la pieza de hierro o acero que corta la tierra por debajo de la superficie. Los más comunes tienen solamente una reja, aunque hay otros con dos. La vertedera es la plancha curva de metal colocada sobre la reja. Su función es dar vuelta la tierra cortada, volteándola para cubrir la maleza y airear el suelo. El timón es la barra conectora entre el arado y el yugo de los animales, transmitiendo la fuerza del tiro. El dental es la base sobre la que se asientan la reja y la vertedera. Desliza por el fondo del surco y le da estabilidad al arado.
Foto familiar
Los protagonistas de la foto familiar exhibida son los abuelos de Reina Cánepa, referente de la Fiesta de la Chacra. Pocos meses después de la invención de la fotografía y de su presentación oficial en sociedad en París, la técnica llegó a Montevideo, traída por el daguerrotipista francés Louis Comte, quien el 29 de febrero de 1840 tomó la primera fotografía en el país. Desde un balcón de la planta alta del Cabildo, capturó una imagen de la iglesia Matriz y de la plaza Constitución.
La fotografía en Uruguay comenzó su proceso de popularización hacia fines del siglo XIX y se consolidó definitivamente durante las primeras décadas del siglo XX, estando antes reservada a las élites que podían pagar un retrato. Recién a partir de la década de 1930, la fotografía se integró de lleno al periodismo, la propaganda y el registro de la vida cotidiana, pero la técnica era ejercida solamente por fotógrafos profesionales. Poseer una fotografía familiar, sobre todo en el ámbito rural, era la excepción.
Horno de barro
Los hornos de barro tienen una obvia práctica ligada a la cocina. Los tradicionales se construyen de forma artesanal, moldeando arcilla, arena y paja (adobe) sobre una base o estructura de soporte. Su tamaño es variable, van desde los 60 centímetros hasta los dos metros de diámetro. La forma de la boca, ya sea rectangular o redonda, indica en buena medida el uso que se le daba.
Hay diversos tipos de hornos, pero los típicos de Canelones tienen forma cónica. Se presume que esa forma los hace más resistentes a los efectos erosivos de la intemperie que los que tienen forma de cúpula.
Es muy difícil encontrar una chacra sin su horno de barro. Este elemento no solo es parte de la infraestructura doméstica, también es una manifestación material de la identidad local. Su uso tradicional se asocia primordialmente a la cocción de panes, bizcochuelos o empanadas. También se empleaba para la cocción en asaderas de carnes, papas, boniatos, o zapallos; de pascualinas y tartas, e incluso de comidas de olla.
Estaca para plantar
Lo que parece solo un palo, resulta ser una herramienta de trabajo simple, pero de tremenda utilidad. Se utiliza para hacer huecos en los canteros, donde en cada uno de ellos se trasplantará un plantín, cultivado previamente en el vivero. Se emplea para el trasplante de cualquier especie vegetal, aunque antaño fue una herramienta típica en las plantaciones de tabaco en Canelones, cultivo que ya no forma parte de la matriz productiva del departamento.
La estaca en exhibición conserva restos de tierra en el segmento empleado para realizar las perforaciones. En su parte prensil muestra el pulido típico del intenso uso a lo largo del tiempo. En ocasiones, en la parte superior del mango se realizaba un pequeño agujero por donde se enhebraba un tiento o cuerda, que se anudaba en torno de la muñeca de quien la utilizaba, evitando tener que guardar la estaca en un bolsillo o dejarla en el suelo, cuando necesitaba ocupar las dos manos en una tarea, por ejemplo, mover un cajón con los plantines.
Procesadora de tomate
En una época en la cual se elaboraba todo en casa, y en la que la estacionalidad de la producción estaba rigurosamente marcada, no podía faltar en ningún predio herramientas para preparar conservas. En este caso, la procesadora de tomate permitía que las familias dispusieran durante todo el año de un concentrado para elaborar tucos y salsas.
El primer paso era dejar que el tomate se degradara. Cuando presentaba signos de descomposición se lo volcaba en la procesadora, que lo tamizaba, separando la cáscara y la semilla de la pulpa, y se la pasaba a una bolsa de arpillera que oficiaba de colador. Cuando la pulpa quedaba escurrida se le agregaba sal y dejaba asentar en un gran recipiente. Finalmente, se hervía y envasaba.
Aunque existían procesadoras fabricadas en serie, la mayor parte era construida por las propias familias. Una de las exhibidas vino de Florida en tren hasta Montevideo, en tren hasta Sauce, y en carreta hasta una chacra, hace más de 100 años. Se usó hasta no hace mucho.
Escuela rural
El rancho recrea una escuela rural. La primera escuela pública canaria se inauguró el 2 de enero de 1792 en Villa de Nuestra Señora de Guadalupe –nombre original de la ciudad de Canelones–, apenas diez años después de su fundación.
Además de exhibir la infraestructura de un centro educativo, se pretende poner el foco en la función de la escuela pública en la ruralidad. Además de garantizar el derecho a la educación de los habitantes del campo e impartir el programa oficial de Primaria, las escuelas rurales cumplen un rol histórico fundamental como principal centro social, cultural y comunitario de la localidad en la que se encuentran. Representan la presencia del Estado en los territorios más alejados y dispersos.
La función de los docentes rurales –generalmente maestras mujeres– trasciende lo pedagógico. Son auténticos agentes articuladores de la comunidad, gestores institucionales y referentes sociales que brindan orientación y apoyo a los vecinos en cuestiones de la vida cotidiana.
Desgranadora de maíz
Puede haber maíz sin chacra, pero no puede haber chacra sin maíz. Este cultivo es un componente esencial del sistema productivo chacrero porque produce alimento para animales y humanos. Para aprovechar el grano, el que producirá, por ejemplo, harina y gofio, es necesario recurrir a una desgranadora, una herramienta mecánica que separa de forma rápida y limpia los granos, sin dañar el producto.
Su estructura generalmente es de hierro fundido combinada con bastidores o bases de madera maciza. Poseen una tolva por donde se introduce la mazorca, una manivela lateral que se gira manualmente y un mecanismo interno de discos dentados o engranajes de hierro que separan el grano del marlo.
Los granos sueltos caen por gravedad hacia una bandeja inferior o un cajón recolector para luego ser embolsados, mientras que los marlos son expulsados por una abertura lateral o trasera de la máquina. En cada chacra había una desgranadora, considerada una herramienta fundamental para la agricultura familiar.
Rastra de dientes
Es un implemento agrícola de labranza secundaria que se utiliza para nivelar la superficie del suelo, romper costras superficiales y preparar la cama de siembra, luego de haber arado el terreno. Su función principal es reducir el tamaño de los terrones –afinar la tierra– para poder armar los canteros donde se sembrará o se trasplantará lo que sea que se vaya a cultivar.
Tradicionalmente, constan de un bastidor de madera o metal, con púas rectas o inclinadas de hierro. Fueron diseñadas originalmente para ser cinchadas por animales de trabajo, por lo que sus dimensiones son pequeñas y el número de dientes escaso. Generalmente carecen de un sistema de conducción, aunque una de las que están expuestas sí tiene instalado un sistema similar al del arado de mancera.
Los modelos más actuales son de mayor tamaño, ya que se enganchan al sistema hidráulico del tractor. A pesar de la evolución tecnológica, la forma de las más modernas rastras de diente es exactamente la misma que la de las más antiguas.
Rancho del CER
El Centro Educativo Rural (CER) de Canelones también tiene su rancho, construido por los integrantes del grupo de vecinos del Centro, tal y como eran las casas de sus familias, y al igual que el resto de los ranchos de otras organizaciones presentes en la Fiesta de la Chacra, amoblado y decorado con los elementos originales de uso cotidiano en las viviendas de antaño.
El CER es un centro de pasantías y recursos educativos dependiente del Departamento de Educación Rural de la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP). Se ubica en un predio de 40 hectáreas, cedido por el Instituto Nacional de Colonización en 1976. Recibe a delegaciones de niños de escuelas rurales, urbanas y centros CAIF de todo el país. Su objetivo es brindar un espacio de educación rural que incluya lo productivo y lo educativo para niños y maestros de escuelas urbanas y rurales. Se desarrollan actividades curriculares que los alumnos continúan trabajando al regreso a sus respectivos centros educativos.
Fragua
El término fragua refiere al fogón tradicional utilizado para calentar los metales hasta ponerlos al rojo vivo y así poder moldearlos a fuerza de golpes con herramientas adecuadas, sobre un yunque. Es uno de los artefactos típicos del trabajo de herrería.
En Canelones, al igual que en el resto del Uruguay rural, las fraguas se alimentaban principalmente con carbón vegetal. La que se exhibe tiene por particularidad que el fuelle se opera con un pedal, lo que le permite al herrero tener las dos manos libres para manipular de forma más eficaz las piezas que esté calentando.
La herrería era un motor operativo para la chacra, dado que allí se fabricaban o reparaban innumerables elementos indispensables para la producción. Quien necesitara, por ejemplo, reparar un arado, afilar herramientas, herraduras para caballos, aros de las ruedas de carros y carretas, debía pasar por la herrería. No obstante, en algunas chacras podían encontrarse pequeños talleres de herrería, aptos para realizar pequeñas reparaciones.
Trilladora de paja de escoba
Esta herramienta funciona mediante el principio mecánico de desgranado por impacto y fricción, para limpiar la fibra sin romperla. Es una invención local, pensada, diseñada y construida por Silveiro Nova, vecino que residía junto con su hermano a escasos diez kilómetros del predio donde se realiza la Fiesta de la Chacra.
A diferencia de una trilladora de trigo o soja común, cuyo objetivo primordial es cuidar el grano y desechar o picar el tallo, el de esta herramienta es el inverso: se busca conservar la fibra o paja lo más larga, entera y limpia posible.
La trilladora tiene un motor que engancha una polea que mueve una zaranda. Quien opere la máquina introduce manualmente los manojos de paja, que, una vez procesados, se retiran en condiciones óptimas para ser secados al sol y luego transformados en escobas. La trilladora separa las semillas, que caen en una bolsa, para ser guardadas y posteriormente sembradas. El invento de los hermanos Nova fue copiado y fabricado industrialmente.
Aerogenerador
Este artilugio, también llamado aéreo, o molino de luz, es ni más ni menos que un molino generador de electricidad doméstico que transforma la energía cinética del viento en energía eléctrica para el autoconsumo en la vivienda.
Su funcionamiento es bien sencillo. El viento empuja las aspas o palas del molino, haciéndolas girar. El movimiento de giro acciona un rotor conectado a un dínamo. La corriente generada pasa por un controlador de carga que regula la energía para cargar las baterías, que alimentarán la red de la vivienda. Los más tradicionales son los de eje horizontal, muy eficientes en zonas con vientos constantes.
Ante la falta de redes públicas que llegaran a la fraccionada y vasta campaña canaria, los chacreros recurrieron a soluciones individuales de autogeneración. Es así que entre 1930 y 1950 comenzaron a popularizarse los aéreos. La incorporación de esta tecnología supuso una verdadera revolución cultural y la mejora de calidad de vida para los habitantes del medio rural.
Rastrillo de tiro
Un rastrillo de tiro es una máquina agrícola tradicional, de gran tamaño, diseñado originalmente para ser arrastrado por caballos o bueyes mediante una larga barra de tiro a la que se sujetaban los animales. Más adelante en el tiempo, pasó a ser tirada por un tractor. Está fabricada de hierro o metal macizo, con ruedas de radios metálicos.
Su función principal era reunir el heno o la paja cortada en hileras (andanas) para facilitar su posterior recogida y almacenamiento. El uso de este implemento es facilitar la tarea de enfardado del forraje, o para apilarlo formando parvas. La parva es un montículo cónico de forraje, paja, alfalfa o pasto que se deja a la intemperie en el campo, como reserva de alimento para el ganado.
Tiene un asiento situado en la parte superior, donde se ubica quien vaya a operar la máquina, subiendo y bajando con pedales y palancas las varillas curvas de acero elástico o hierro, encargadas de peinar el rastrojo, la paja o la alfalfa sobre la superficie del terreno.
Mochila fumigadora
Se utilizaban para aplicar defensivos agrícolas en los cultivos, principalmente en viñas y frutales. Se podían adquirir en barracas, almacenes de ramos generales, o en empresas especializadas en proveer insumos y herramientas al sector productivo.
Eran completamente manuales. Funcionan accionando repetidamente una palanca lateral que generaba presión al interior del tanque que contenía el producto a aplicar. Una vez alcanzada la presión adecuada, se oprimía la llave del mecanismo que liberaba la salida del líquido a través de la lanza de metal con boquillas regulables. El tanque era curvo, adaptado a la espalda, con una capacidad máxima de unos 20 litros. Se sujetaba a la espalda con correas de cuero o lona.
Hace 100 años el precio de una mochila fumigadora era de entre 15 y 30 pesos, dependiendo de su capacidad y marca. El sueldo promedio de un empleado mensual rondaba los 40 a 60 pesos. El peso tenía una alta fortaleza frente al dólar (0,966 dólares por peso).
Rancho de Redmu
En el rancho de la Red de Grupos de Mujeres Rurales de Uruguay (Redmu) destaca la cocina. Al igual que en todas las viviendas de campo, era el espacio donde transcurría la vida familiar cotidiana, el lugar de estar y convivir. Generalmente era el recinto más amplio de la casa.
La cocina a leña, de hierro, era tal vez el elemento más importante del conjunto de objetos que allí se encuentran, ya que además de ser utilizada para cocinar y hornear alimentos, o calentar agua para realizar la higiene personal, calefaccionaba el ambiente.
En esta cocina se puede apreciar utensilios que reflejan cómo se desarrollaba la vida de campo a fines del siglo XIX y principios del siglo XX en las chacras y zonas rurales de Canelones. Entre ellos se destacan ollas de hierro fundido; platos y fuentes esmaltadas; tarros y lecheras de aluminio o latón; la mesa de madera, o el cajón de madera donde se dejaba leudando la masa; palotes de amasar; molinillos y picadoras de carne manuales, y el aparato de radio.
Tamangos
El tamango es un calzado tradicional y artesanal, de confección casera, hecho de una sola pieza de cuero crudo, generalmente vacuno, atado con tientos, para hombres, mujeres y niños.
Los lingüistas rastrean la raíz etimológica de la palabra hasta el idioma árabe (ált amánk[o]), adoptado en la península ibérica como “tamanco” para designar a este tipo de calzado rústico. En las zonas rurales de Uruguay y Argentina el sonido de la “c” se transformó en “g”, dando nacimiento a la palabra tamango. El término se incorporó también al lenguaje urbano rioplatense, como expresión propia del lunfardo, para designar a los zapatos, aunque también se emplea de forma despectiva para referirse a zapatos toscos, muy gastados o rotos.
Los tamangos eran calzado de uso cotidiano y de trabajo. Sin embargo, algunos de los que se han conservado lucen una decoración hecha generalmente con la técnica de repujado. Este ornamento permite suponer que también eran usados en ocasiones sociales, fiestas y celebraciones.
Capilla de San Isidro Labrador
Isidro fue un labrador mozárabe, nacido alrededor de 1080 en Madrid, en el seno de una humilde familia. Fue jornalero de señores terratenientes. Se casó con María Toribia y tuvieron un hijo. Se le atribuyen varios milagros, alguno de ellos relacionados a las lluvias y a la creación de manantiales.
Fue beatificado en 1619 y elevado a la categoría de santo en 1622, aunque la bula de canonización no fue publicada hasta 1724. Es reconocido como el santo patrono de la agricultura y de los trabajadores del campo. Desde el siglo XV se realizan procesiones y rogativas públicas para pedir lluvia en tiempos de sequía, tanto como su cese en épocas de inundaciones, rito que llegó a nuestro país.
En Canelones, desde el último cuarto del siglo XVIII, cada 15 de mayo se celebra la festividad de San Isidro Labrador. Aunque nace como una manifestación religiosa, la procesión con la imagen del santo por las avenidas principales de Las Piedras es un festejo cultural de gran convocatoria en el departamento.
El peón
La sembradora de maíz casera, conocida en el ámbito local como el peón –o pion–, consta de un cajón de madera de forma romboidal en el que se ponen las semillas que se sembrarán. En la parte inferior tiene una rueda dosificadora. Esa rueda tiene pequeñas cavidades talladas alrededor de su superficie, con el tamaño específico para que quepa exactamente un grano de maíz.
La rueda dosificadora gira en el fondo del depósito donde están todos los granos de maíz. Al rotar, los granos llenan los alvéolos, de tal forma que la rueda, al continuar girando, los deposita en el surco. La separación entre cada cavidad permitirá plantar las semillas a una distancia predefinida.
Su uso ofrece ventajas que transforman por completo el rendimiento del cultivo en comparación con la siembra a mano, al garantizar una distribución uniforme y precisa de la semilla, lo que maximiza el rendimiento de la cosecha. Aunque hay sembradoras industriales accesibles, el peón artesanal sigue utilizándose en las chacras canarias.
Rastra de tiro
Los juguetes se hacían con las herramientas y los materiales del ambiente, y simulaban el universo de la chacra. Eran los propios niños quienes los construían. En este caso, una rastra de tiro de juguete reproduce uno de los implementos de uso permanente en el trabajo rural. Para la niñez, además de esparcimiento y diversión, el juego era una manera de aprender, entender la realidad y comprender su entorno.
Tal como se aprecia, la rastra de tiro –al igual que la de verdad– no tiene ruedas. Es una plataforma de tablas construida sobre dos palos a lo largo, que era arrastrada generalmente por una yunta de bueyes. El juguete representa a los animales con dos marlos, uncidos al yugo, tal y como corresponde.
Se utilizaba para el traslado de lo que fuera necesario dentro del predio, habitualmente cajones con los productos recién cosechados desde el lugar del cultivo hasta el galpón, y también leña, rollos de alambre, piques y postes si había que alambrar, tanques con agua para regar, etcétera.
Trilladora de poroto industrial
Se exhibe una trilladora de poroto industrial, máquina a la que no accedía todo el mundo, fundamentalmente porque el cultivo se llevaba adelante en pequeña escala, no como un monocultivo extensivo.
El implemento cosechaba y separaba los granos de poroto de la vaina y de la planta de forma mecánica, y finalmente los embolsaba, automatizando un proceso que antes se hacía a mano y a través del pisoteo de animales.
Según cuentan memoriosos habitantes de la zona, la trilladora salía “en comparsa. Los vecinos venían a tu casa a ayudarte en la trilla, y cuando terminaba y se iba para el predio de otro vecino, vos acompañabas. Lo mismo pasaba con otras tareas. La chacra nunca fue individualismo”.
A mediados del siglo XX, el cultivo de poroto fue un pilar fundamental de la agricultura familiar y de la estructura de la chacra canaria. Se asociaba o cultivaba en conjunto con maíz y zapallo criollo. En las décadas siguientes, este cultivo fue decayendo debido a la importación de granos más baratos.
