¿Como lo llevás?

El préstamo que se aprobó ayer es un “instrumento estandarizado” del Banco Mundial destinado a “las políticas de desarrollo”. Se trata de 100.000.000 de dólares que, “en principio, y a menos que el gobierno lo demande de forma diferente, se va a desembolsar en dólares”. Siegenthaler sostuvo que la institución está abierta a desembolsarlo “en moneda local”, aunque fundamentó que es el gobierno el que debe solicitarlo. “Son cosas que van por el lado de la innovación y del espíritu de ser un socio más flexible, más comprensivo de la situación del país”, explicó el funcionario. Esta partida en particular será destinada a la reforma del sector público, la competitividad y la inclusión social, áreas en las que “ya hay un compromiso”.

El Consejo destacó los logros del país, particularmente los sociales, e insistió en la necesidad de reducir la deuda, confió a la diaria el representante del Banco en Uruguay, Peter Siegenthaler. Además de los préstamos clásicos, se busca instrumentar programas innovadores, como estudios analíticos, debido a que el país pasó a ser “un cliente sofisticado”, explicó.

Siegenthaler opinó que la reunión del Consejo fue “muy positiva”, entre otras razones porque sus miembros mostraron interés en saber cómo Uruguay logró abatir los indicadores de pobreza e inequidad social. “Querían saber las políticas que había atrás, cuál era el factor de éxito detrás de los resultados”, explicó. No obstante, el Consejo también se enfocó en “el elevado endeudamiento” del país, aunque “se reconoció el progreso” en la materia. “Se prestó atención, pero no en un sentido alarmista”, aseguró.

La discusión sobre la elección de los sectores en los que se concentra la estrategia se inició con el actual gobierno cuando aún no había asumido, en febrero, y se basó sobre cuatro pilares fundamentales: macroeconomía, competitividad, recursos naturales y el área social. Apuntó que si bien la definición surgió del análisis conjunto, fue el gobierno el que estableció los sectores clave. “No venimos imponiendo prioridades o proyectos”, dijo.

El representante en Uruguay describió que el primer pilar apunta a “reducir aun más las vulnerabilidades macroeconómicas”, la mejora de la eficiencia del gasto público y la reforma del Estado. El segundo se enfoca en el “gran tema de la competitividad, donde hay dos desafíos principales: uno que tiene que ver con la parte dura de la competitividad, que incluye la [mejora de la] infraestructura, y […] aumentar la cobertura y calidad de los servicios. La otra, la parte ‘blanda’, se sustenta en la mejora del entorno de los negocios y las inversiones”. Respecto al tercer pilar, Siegenthaler indicó que el principal punto de atención será “el apoyo al sector agropecuario, pero en un contexto más amplio de manejo de riesgos climáticos a nivel de gobierno, y de apoyo a los productores, principalmente pequeños y medianos”.

El último se refiere al área social. Allí se pretende contribuir a mejorar la inclusión y la equidad. “No son cosas nuevas sino que más o menos se vienen trabajando. La idea es profundizar esa colaboración”, sostuvo Siegenthaler añadiendo que se continuará ayudando a implementar la reforma de la salud, expandir los programas de protección social, y mejorar la educación. Sobre este último aspecto, se enfocarán en la calidad de la educación primaria, área en la que se viene trabajando desde la administración anterior en conjunto con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Siegenthaler mencionó que para el desarrollo de la estrategia se utiliza una combinación de los “instrumentos clásicos del Banco Mundial” y otros “innovadores”. “Es un menú con un espectro importante, pensando en cuáles instrumentos se prestarían mejor para el desarrollo del país, en qué áreas, o cuál combinación es mejor”, describió.

Entre los instrumentos clásicos, mencionó los préstamos que acompañan programas de reformas. Entre los elementos innovadores, se apuntará a un desarrollo de mayor cooperación analítica y de experiencias en diversas áreas. Siegenthaler enfatizó que Uruguay “es un cliente sofisticado, donde los proyectos son muy complejos y el desafío es agregar valor con nuestras actividades”.

Detalló que el monto total que la institución le podrá prestar al país asciende a 700.000.000 de dólares aproximadamente, que se asignarán con “flexibilidad”. En concreto, hay asignaciones para los primeros dos años por 320.000.000 de dólares, de los que 200.000.000 son para los préstamos de apoyo presupuestario (ver recuadro), y los otros 120.000.000 de dólares son asignaciones para 2011 repartidas de igual forma (40.000.000 de dólares a cada uno) para el mejoramiento de la educación primaria, el desarrollo agropecuario y el manejo de los recursos naturales, y para el sistema de agua potable mediante el apoyo a OSE.

De esa forma se tendrán 380.000.000 para destinar a otras inversiones. “Se están discutiendo distintos proyectos en otras áreas como transporte, donde el acuerdo está por cerrar, también en fortalecimiento institucional, y hay discusiones un poco menos avanzadas para un préstamo para UTE”, comentó Siegenthaler.

Por último, fundamentó que “cada vez más, el apoyo del Banco Mundial en países como Uruguay va a estar vinculado a la transferencia de conocimientos, de traer experiencias o soluciones a través de estudios, trabajos analíticos e intercambios con otros países”.