En el segundo semestre de 2010 las condiciones de vida en las colonias psiquiátricas treparon a la agenda mediática y tomaron parte los poderes Legislativo (ver nota página 13) y Judicial. La muerte de dos pacientes agonizando en medio de pastizales, jaurías de perros agrediendo a internos y funcionarios, carencias edilicias y de equipamiento, falta de higiene y escasas actividades de recreación y esparcimiento fueron algunos de los principales aspectos cuestionados.

Informes de técnicos y declaraciones de parlamentarios y de las autoridades de la Administración de Servicios de Salud del Estado (ASSE), de la que dependen las colonias, reconocen las dispares condiciones en las que viven los pacientes.

En enero de 2006 el entonces presidente, Tabaré Vázquez, conformó la Comisión de Obras de las colonias, que con una inversión de 2.500.000 dólares procedentes en su mayoría de las arcas del Estado, planeó remodelar seis pabellones de Etchepare (cinco habilitados hasta ahora). Tres de ellos (17, 18 y 25) difieren del resto, puesto que allí es posible la intimidad (albergan entre los tres a 56 personas), tienen piso de loza radiante y Direct TV, además de que se mantienen en perfecta higiene. En los otros tres pabellones considerados en ese presupuesto (28 y 27 ya inaugurados y el 26 por restaurar) se mantendrá la falta de intimidad porque alojarán a 80 personas, dispuestas en dos salas. En estas obras apenas está contemplada la tercera parte de las 817 personas que viven en las colonias.

La Santín, que estaba en mejor estado edilicio antes de 2005, fue severamente desatendida en su mantenimiento y dotación de personal. Desde Salud Mental de ASSE se dijo a la diaria que durante la presente administración se atenderá estos aspectos, tratando de nivelar las situaciones dispares. Por el momento, al recorrer las instalaciones de la mayoría de los pabellones reina el deterioro edilicio, la falta de limpieza y de mobiliario básico (como sillas, los pacientes sólo tienen sus camas). Tal es el caso del pabellón 29 de Etchepare, donde hace un mes se dieron casos de fiebre tifoidea y pese a expresas recomendaciones de higiene la mugre es una constante.

Supervisados

La intervención de la Justicia partió de una acción de amparo interpuesta por el fiscal Enrique Viana en contra del Ministerio de Salud Pública y de la ASSE, en protección de las personas internadas. Médicos del Instituto Técnico Forense recorrieron las colonias en agosto e hicieron una serie de recomendaciones para revertir algunos de los aspectos mencionados, lo que fue autorizado dos meses después junto con la designación de un veedor judicial que supervisara el cumplimiento de las sugerencias.

La tarea del veedor, José Luis Rodríguez Bossi, comenzó en noviembre y se extendió durante 90 días; luego de presentado el último informe, a comienzos de febrero, Viana solicitó una prórroga de la tarea por otros 90 días, lo que fue concedido esta semana por el juez Adolfo Fernández de la Vega. Rodríguez se entrevistó con autoridades de las colonias, solicitó información por escrito y realizó dos visitas por mes, anunciadas previamente a la dirección. Concluyó que hay acatamiento de la sentencia.

Respecto a la sugerencia de continuar reinsertando a los pacientes “en su medio familiar, cuando lo haya, o en su lugar de origen en instituciones adecuadas”, destacó que existen acciones destinadas a seleccionar pacientes para que vivan en hogares sustitutos, con un programa de seguimiento y control. Sobre la recomendación de recuperar y rehabilitar los pabellones, el veedor detectó una mejora y apuntó que no existe un plan director para Santín, a la vez que dio a entender la conveniencia de que intervenga la Comisión de Obras.

En relación a la vigilancia, Rodríguez dio cuenta del importante incremento de personal en esa función, lo que ha permitido disminuir “en forma notoria” las fugas e impedir “tráficos negativos”, incorporando procedimientos como revisión de bolsos y vehículos que salen. De todos modos, consigna las fallas, como la ocurrida el 2 de enero, cuando un interno que salió de Etchepare murió de inmediato en la ruta al ser atropellado por un vehículo.

Rodríguez consignó que siguen habiendo cerca de 50 perros en los predios “de diferente peligrosidad” y que no han sido efectivas las acciones de castración y retiro parcial de animales. El peor suceso desde que fue designado el veedor fue la mordedura a un paciente que derivó en la mutilación de sus genitales.

Realidad paralela

Una funcionaria contó a la diaria que el veedor no percibió las verdaderas dimensiones de lo que sucede porque anunciaba previamente su llegada, y el día antes la dirección ordenaba a los trabajadores que pusieran sábanas en las camas e higienizaran las salas.

Caminar por las colonias sin una visita guiada puede permitir observar su transcurso habitual. Los entretenimientos son escasos, una ínfima parte de los pacientes participa en las actividades de rehabilitación, y no solamente por sus patologías, sino también por la escasa oferta. Para algunas cosas no se necesitan recursos extraordinarios, no hay canchas de fútbol, de bochas o de lo que sea; mirar la televisión -si no está rota- y escuchar la radio es de lo poco que puede hacerse, además de deambular.

Lo imprescindible allí es tener yerba y tabaco; quien tiene pensión se compra galletitas o refuerzos en la cantina para escapar un poco a la comida monótona, fría y de aspecto desagradable, con un menú que suele variar de guiso a moñas con tuco.

Un paciente explicó a la diaria que resulta difícil bañarse porque “el agua caliente se termina en seguida”; el baño [para más de 50 personas y sin mamparas divisorias] tenía sólo dos duchas funcionando con un calefón de 70 litros, y para colmo la ventana no tenía vidrios.