El Turco, como se le conoce en el ambiente sindical, informó que la UNTMRA planea presentar al gobierno un plan de acción integral para la minería, cuyo contenido se debatirá en una reunión del gremio el 17 y el 18 de agosto. Apuntó que la propuesta se focalizará en cuatro áreas principales, "mirando la minería en forma global" y "sin que ningún tema tenga más importancia que otro": cuidado ambiental, promoción de una mayor apropiación de los recursos por el Estado, generación de un proceso de industrialización completo y mejora de las las condiciones laborales.

-El proyecto de extracción de mineral de hierro por Aratirí despertó una intensa polémica en torno a la minería en Uruguay. ¿Cuál es la posición de la UNTMRA?

-Para nosotros la cuestión no es Aratirí sí o no, sino ver la estrategia del país para su desarrollo integral, para su industrialización sustentable. Naturalmente hay un primer impacto de Aratirí en la zona, que es un cambio bastante importante en las condiciones de desarrollo de gran parte de la población que hoy está trabajando con otros salarios, y con un dinamismo que allí no se veía anteriormente. Pero el problema es que Aratirí es una empresa muy vinculada a los circuitos transnacionales del hierro, donde hay un oligopolio mundial que funciona recontraregulando la oferta y la demanda de hierro, y, obviamente, es una empresa que tiene un proyecto en esa lógica de su propia rentabilidad.

-¿Qué hace el país entonces?

El problema es que esa empresa tiene que negociar con la sociedad uruguaya y con el Estado, y es parte de una cuestión que estamos mirando con cabeza integral. Al final de cuentas, creo que el proyecto Aratirí no va a salir tal cual lo viene concibiendo la empresa: son muy importantes los requerimientos concretos que le exige el gobierno. Aspiramos a que el Estado ponga una serie de convicciones en cada una de estas cuatro áreas de trabajo que mencionamos, que permitan hacer más sustentable el proyecto.

-Respecto a la propuesta de la UNTMRA, ¿qué se debe priorizar desde el punto de vista medioambiental?

-El máximo rigor y el máximo nivel de exigencia en torno a la minimización de los impactos ambientales negativos que naturalmente tiene la minería, como cualquier actividad productiva o industrial. Hay que realizar los debidos controles y monitoreos y, si es necesario, replantear el diseño de los procesos de ingeniería y de producción.

-¿Qué criterios se debe exigir?

-En función de los avances tecnocientíficos, los parámetros deben ser los más exigentes, con las mejores tecnologías disponibles, en materia de minimización del impacto ambiental y en los procesos de remediación del impacto ambiental que hay en la minería para que se vayan haciendo en tiempo y forma.

-También se propone una mayor apropiación de los recursos por la sociedad mediante el Estado. ¿A qué apunta ese objetivo?

-Se debe organizar procesos de transferencia positiva de recursos para el desarrollo integral de la nación. Se trata de que las potenciales explotaciones sirvan para dejar un país mejor para los que vienen, lo que también incluye el impacto ambiental ya que, si no se toma en cuenta, habría una transferencia negativa.

Bien rumbiado

¿Qué opinión le merece la política industrial impulsada por el gobierno? -En primer lugar, creo que es absolutamente saludable que no se mantenga el viejo esquema de los neoclásicos de que la mejor política industrial es la que no existe, porque es una concepción que llevó a un exceso de desindustrilaización. Por eso saludo que se piense en la necesidad de una política industrial. Otra cosa que saludo es que se haya dado un diseño democrático de esas políticas, con participación del capital y de los sindicatos. -¿Cuál es, a su entener, el aspecto más importante? -La posición del Ministerio de Industria de que hay que ir a una matriz productiva que no deje de aprovechar sus ventajas en la producción primaria, que no subestime la contribución del turismo, pero que ponga una viga al desarrollo de una industria de nuevo tipo. -¿Es correcto el enfoque sectorial? -Sí, estoy absolutamente de acuerdo [con él]. [Si bien] nosotros le daríamos un énfasis mucho más jerarquizado a la participación del Estado en las bocas de salidas de todas las cadenas productivas para que el Estado sea la locomotora de ese desarrollo industrial.

-¿Cómo se debe hacer esa apropiación?


-En un límite, nuestro planteo va hacia la nacionalización de la minería. También se puede negociar con el capital privado, o ubicar empresas del Estado en la "boca de salida" de la minería, de modo de permitir su industrialización. También se puede aumentar el canon minero. Son distintas formas que permiten que recursos de la sociedad queden en mayor medida para sí.

-Un punto clave de la propuesta va dirigido a promover la industrialización local del recurso para evitar que el país sea un mero exportador de éste. ¿Cuál debe ser el objetivo?

-Promover la industrialización de ciclo completo de los recursos en todo lo que sea posible. Se trata de generar las condiciones para que, en una negociación del Estado con las empresas que quieran explotar hierro, se establezcan criterios que desincentiven la minería meramente extractivista, e incentiven el inicio de una cadena industrial. [...] Se busca resolver los sucesivos eslabones industriales que permitan ir, por ejemplo en el caso del hierro, hacia una industria siderúrgica nacional, pero pensada en clave con todos los países de la región. Esto también atañe a Bolivia, Paraguay, Argentina y Brasil.

-¿No alcanza sólo con el mercado local?

-Contribuiría mucho. Sería un insumo importante si se acopla con el posible desarrollo de la industria de la construcción naval, con partes y componentes de lo que va a ser la industria automotriz, con la industria de la construcción, con la necesidad de resolver el desarrollo ferroviario del país. Sin embargo, incluso en un salto cualitativo desde el punto de vista industrial, con una posibilidad de explotación de 18 millones de toneladas anuales, eso está por encima de todo lo que puede consumir el país. Por eso se precisa complementación con la región.

-Pero puede servir como punto de apoyo para otras industrias...

Sin duda. En nuestro horizonte es encontrar una forma latinoamericana y uruguaya de fabricación de maquinaria y equipos, de fabricación de medios de producción, para cambiar la matriz productiva. En vez de exportar recursos naturales hay que promover el mayor grado de agregación de valor y de puestos de trabajo de calidad, y de soberanía en los distintos encadenamientos productivos.

-El último punto refiere a las condiciones de trabajo en el sector minero. ¿Cómo es la situación actual?

-Es un aspecto muy importante. Puedo comentar las condiciones de trabajo paupérrimas en las que viven los trabajadores mineros de las piedras preciosas en Artigas, o en Rivera, donde se están desarrollando los primeros emprendimientos de minería subterránea, donde, si las cosas no se hacen bien, es de extremo peligro. Por la información que tenemos de nuestros compañeros en Orosur, en Minas de Corrales [Rivera], están trabajando a un régimen de 21 días laborales corridos de 12 horas todos los días. Eso es peligrosísimo. Hay que dar una debida atención a las reglamentaciones en materia de seguridad, a la mejora continua de los procesos de producción y, naturalmente, tiene que aceptarse la negociación colectiva.