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Economía / Nacional | Jueves 29 • Marzo • 2012

Envases retornables

Envidrio abrirá nueva planta que incrementará su producción en 250%

Cinco años después del cierre, en 1999, de Cristalerías del Uruguay, un grupo de ex trabajadores de aquella emblemática industria uruguaya comenzó a impulsar la idea de recuperar la unidad económica y mantener sus puestos de trabajo. Hoy la cooperativa Envidrio es una realidad que proyecta abrir una nueva planta y busca construir lazos de cooperación en Latinoamérica.

Envidrio funciona en el Parque Tecnológico del Cerro (PTC) y ocupa a 122 personas. Según el presidente de su directorio, Daniel Placeres, la construcción de una nueva unidad productiva es una realidad a la que sólo resta ajustarle “los últimos detalles del financiamiento”, como definir su emplazamiento. La inversión ronda los 20 millones de dólares. La idea de la firma es ampliar la planta que tiene en el PTC, aspecto que será resuelto en los próximos días tras una reunión que Envidrio mantendrá con la intendenta de Montevideo, Ana Olivera. De no prosperar esta opción, la empresa continuará las gestiones ya iniciadas con otras comunas.

Con su producción, Envidrio cubre actualmente 75% del mercado nacional, que en palabras de su presidente “no es cualquier mercado” debido a que se trabaja con las consumidoras de envases más importantes del país, y la nueva factoría abriría el camino para fortalecer su posición en plaza local.

Según Placeres, una de las mejoras más importantes que se concretarán es la construcción de un segundo horno de entre 120 y 150 toneladas con dos líneas de producción, y remarcó que el convenio se enmarca en un acuerdo de producción con el exterior. Si bien no se colocarán nuevos productos en Venezuela, se trata de un acuerdo entre la empresa uruguaya y su par Venvidrio, de ese país. Con el convenio, tanto Envidrio como su contraparte ampliarán los mercados de destino para sus productos. Placeres expresó su satisfacción por la concreción de este proyecto a fines de 2011, e informó que ya fue presentado en ámbitos financieros con el propósito de captar recursos. Además de a organismos internacionales, la iniciativa fue planteada al Fondo Nacional de Desarrollo (Fondes), cuyos recursos provienen del 30% de las ganancias anuales del BROU.

El integrante de Envidrio explicó que con la nueva planta la producción crecerá significativamente. “Actualmente estamos fundiendo 20.000 toneladas al año, y con la concreción de la iniciativa se llegará a 70.000”, resaltó. Esto permitiría la incorporación de entre 75 y 80 puestos de trabajo más, y se perfeccionaría la tecnología a emplearse en la producción, lo que traería consigo una directa mejora en la competitividad de los productos, no sólo en Uruguay sino también en la región.

Tejiendo redes

Placeres también informó sobre la firma de un acuerdo con cooperativas del sur de Brasil por intermedio del Centro de Cooperativistas de Río Grande del Sur, que integra a 30 cooperativas agrarias. Actualmente, se afina la redacción de un proyecto que será presentado para su financiación ante organismos del Estado gaúcho, proyectándose la construcción de una planta en ese territorio vecino. También informó que los cooperativistas de Brasil consiguieron que se les habilite el nombre Brenvidrio, y ya adquirieron un predio de 15 hectáreas en un parque industrial de Monte Negro.

En el último encuentro de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), Envidrio y Venvidrio firmaron un acuerdo que avanza en la creación de una figura de alcance latinoamericano que comprende a las cooperativas brasileñas. La Asociación Latinoamericana de Envases de Vidrio (Alenvidrio) buscará articular en la adquisición de insumos y en el intercambio de tecnologías y conocimientos entre trabajadores de los distintos países. Al respecto, el directivo local comentó que ya se verifican experiencias de intercambio entre Uruguay y Brasil, que evaluó como “muy buenas”. Desde Envidrio se celebra el logro de fluidez en las comunicaciones y los intercambios, factor de gran importancia para que los trabajadores brasileños pudieran ampliar su aproximación al proyecto uruguayo y así incorporar los aspectos útiles para su emprendimiento, que recién da sus primeros pasos.

Placeres dijo estar convencido de que la articulación con otros países de la región es el camino para lograr una adecuada complementación que favorezca la producción. Ejemplificó esto contando que a Venezuela no se le vende envases, y que el vínculo con ese país pasa sobre todo por la práctica común de este tipo de estrategias de desarrollo. En este momento existe una especial preocupación por ampliar los mercados de ambos países coordinadamente. “Nosotros nunca vamos a llegar al norte de Brasil, pero Venvidrio sí”, ilustró.

Refrescando la memoria

Cristalerías del Uruguay cerró el 21 de abril de 1999. Cinco años después, sus ex trabajadores, desempleados en ese entonces, comenzaron a plantearse la idea de recuperar la fábrica, y con ello sus puestos de trabajo. Un año después, en 2005, los trabajadores participaron en un encuentro latinoamericano de empresas recuperadas realizado en Venezuela, instancia en la que el gobierno de ese país lanzó el Fondo del Sur, emprendimiento concebido para financiar proyectos del estilo. Fue un paso decisivo. En 2006 Envidrio se presentó en un concurso del BROU que le facilitó el acceso al resto del financiamiento requerido para la construcción de una planta, localizada en el PTC. Según dijo el presidente del directorio, hoy la empresa tiene cancelada la deuda con el banco público nacional. Desde 2008 trabaja ininterrumpidamente en la producción de envases de vidrio.

El emprendimiento tiene la forma jurídica de una sociedad anónima con un único accionista, cuyas acciones son colectivas, que es la propia cooperativa de trabajadores, que elige a los integrantes de su directorio cada cuatro años. Los trabajadores son contratados por diez meses en primera instancia, y de cumplir con desempeños laborales satisfactorios -pocas faltas y actitud adecuada, entre otras-, pasan a ser efectivos y a formar parte de la asociación.

El cooperativista resume el sentido de este proceso de participación y apropiación colectiva por un núcleo obrero: “Hicieron un proyecto no para quedarse con ningún capital, sino para tratar de romper con el impedimento de ser patrón de uno mismo, y con la explotación del hombre por el hombre”.