Las personas que la siguen forman en torno a ella una suerte de círculos concéntricos, que en la medida en que se acercan al centro más atraídos están por la fuerza que les da origen. “Jamás aspiré a ser líder espiritual”, asegura Isha. Pero lo es y en crecimiento constante, algo que también empieza a provocarle los primeros cuestionamientos públicos y legales. Nació en Melbourne, Australia, en 1962, como Jennifer Lee Duprei. Fue abandonada por su madre de pequeña y tras ser adoptada pasó a llamarse Heather Isobel Judd. Relató a la diaria que tuvo una vida exitosa y que hacía lo que le gustaba –cantante profesional y domadora de caballos-,
pero no era “completamente feliz”.

A los 28 años hizo el primer “clic” a raíz del fallecimiento de “varias personas cercanas”, y tras adquirir “adicciones” como el alcohol, se sintió iluminada y descubrió el poder y el método para enseñar a otros lo que a ella se le había dado espontáneamente. Una historia en su inicio común a la de millones de personas comunes con problemas comunes. Pero con desenlace singular. “Entonces me di cuenta de que yo era responsable de todo. Pero el gran clic lo hice cuando tenía 39”, detalla quien, once años después, es Isha. “Empecé a sanar cuando siendo cantante lo único que hacía era hablar de expandir” la conciencia. “Había encontrado lo que todos buscaban, ese lugar de paz interior, de dicha para poder fluir”.

Así como el Sistema Isha parece ser para cada vez más gente la llave de la “salvación”, en su momento fue ella quien se entregó al poder de un líder, el estadounidense Maharishi Sadashiva Isham, guía espiritual de los Ishayas, quien enseñaba una serie de “técnicas de meditación” cuya repetición hace posible la “ascensión” y la “sanación” física y espiritual. Describe su método como “herramientas para utilizar cada día, para poder conectarte y tener una experiencia de amor-conciencia”.

Tiene presencia en Brasil, México y Chile y recorre otros países, como Colombia y Venezuela; también en Argentina, donde su influencia cada vez mayor puede medirse por el furor que causan sus apariciones: es uno de los éxitos editoriales en cada Feria del Libro de Buenos Aires, donde hace un año fue una de las atracciones junto con el invitado que la inauguró, el premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa. Este año también se dieron cita por cientos para escucharla el miércoles cuando presentó su último libro, El amor sobre todas las cosas; pero, a diferencia de 2011, en esta ocasión entre los asistentes había un grupo mínimo en proporción al resto, que concurrió para “escracharla”. Fueron expulsados del evento por los encargados de seguridad. Eran activistas antisectas y ex maestros que denuncian sus prácticas, estos últimos tras varios años de terapias para asimilar el lugar de víctimas en el que ahora se reconocen.

La I

El centro Isha Uruguay es conocido como La I. Se ubica en la calle Alfonsina Storni sin número, sobre la rambla de la localidad canaria Costa Azul, a la altura del kilómetro 55 de la ruta Interbalnearia. Su arquitectura, sus dimensiones y su luminosidad a fuerza de blanco destacan del resto de las construcciones.

Sistema Isha

Las facetas constituyen el primero de los siete “componentes” del Sistema Isha: “Alabanza al amor, por este momento en su perfección”, “Gracias al amor, por mi experiencia humana en su perfección”, “Amor me crea en mi perfección”, “Om unidad”. Otros seis componentes, detallados en la web, apuntan a enfocarse en el amor-conciencia, sentir las emociones, hacer ejercicio físico, beber agua, ser reales y completamente humanos, y hablar siempre la propia verdad. Estos últimos sólo pueden aprenderse en talleres de “avanzados e intensivos”.

La entrada principal estaba inhabilitada cuando la diaria llegó el miércoles 4 de abril para entrevistarla; el ingreso se produjo por una puerta lateral, en la que un cartel advertía que se prohibía el acceso a portadores de enfermedades “infecto-contagiosas”. Se estaba dictando un “megaintensivo especial”. En un amplio salón, unas 30 personas acostadas sobre colchonetas negras practicaban la “unificación”, consistente en la repetición de cuatro “facetas”, “componente” esencial del Sistema Isha.

El ambiente transmite austeridad y equilibrio. No se observan adornos y el blanco y el negro dominan la visión. Su asistente y traductora Ana María Iaracitano, Durga, explicó que esos colores representan la profundidad y garantizan “pulcritud”. El diálogo con Isha transcurrió en una pieza con vista al mar, una de las 20 que tenía el entonces hotel Lido, y que ella amplió a 40 con donaciones pedidas a sus maestros, distribuidas en dos plantas, además de un anexo al fondo.

Allí un maestro argentino impartía clases de aeróbica a los asistentes al “megaintensivo” que ya habían cumplido la etapa de “unificación” de ese día. Tanto él como los demás maestros con los que la diaria dialogó expresaron admiración por su líder y describieron la experiencia a su lado como “maravillosa”. “Aquí no se recibe salario alguno porque lo lindo es hacer esto en conjunto. Esto es para toda la vida, pero el que no está aquí, viviéndolo, no lo entiende”, aseguró uno de ellos, oriundo de Chile.

Un termómetro de su influencia creciente son sus presencias mediáticas difundiendo su “sistema”, las columnas que publica en periódicos y revistas, como así también el apoyo que recibe de figuras públicas y políticas en los distintos países. La nombran “embajadora de la paz” o “la gurú cool de los famosos”. “¡Lo soy! Tengo estudiantes famosos. También los medios hacen esas cosas. Soy bastante moderna, no ando por ahí con una túnica larga. Debe de ser eso”, dice entre risas.

Los actores argentinos Raúl Taibo y Graciela Borges, por ejemplo, han dejado sus testimonios en su web oficial www.isha.com . “Las facetas fueron una herramienta maravillosa para mi vida. Me ayudaron a relajarme, a sentir y pensar en profundidad y sobre todo algo mágico para mi salud, poder dormir profundamente”, asegura la actriz. En Uruguay se terminó de establecer en setiembre de 2006 cuando fundó La I. En la inauguración participó el intendente Marcos Carámbula (Frente Amplio). Hoy por La I transitan “desde presos hasta senadores”, menciona la anfitriona.

Así como la Comuna Canaria, varias intendencias y alcaldías auspician su llegada a localidades del interior profundo para narrar su experiencia de vida, con la que pretende contribuir a que cada ser descubra que es el propio creador de su destino. Un ejemplo del impulso a su proyecto lo marca el hecho de que La I figura entre los atractivos turísticos promocionados por la Comuna Canaria: “Allí donde reina el silencio más absoluto se capacitan los maestros ‘Isha’ y las personas ‘concurren a sanarse’”, puede leerse en su sitio oficial.

Vuela, vuela

Con características similares a otras figuras y fenómenos rotulados en la “autoayuda”, la australiana, que sigue hablando su idioma y se comunica en español gracias a Durga, es autora de libros y películas que desarrollan su teoría, que algunos empiezan a considerar peligrosa.

Fundación “Isha Educando para la paz”. Ésa es la categoría con la cual se registró en el país el 22 de junio de 2005. También tiene una empresa importadora, que según los datos recabados para este trabajo sólo registra una actividad desde entonces: el ingreso, en junio de 2009, de un purasangre árabe procedente de Brasil. Es uno de los tantos caballos que tiene en su establo ubicado a pocos kilómetros del centro, al que le dio el nombre de Ashva (significa caballo en sánscrito, idioma que también usa para nombrar a sus maestros, como Durga).

Estos caballos y un halcón protagonizan junto con ella su última película, ¿Por qué caminar si puedes volar? Sabiduría Iluminada para el mundo moderno -basada en el libro del mismo nombre-, en la que mediante fábulas enseña “las infalibles facetas” de su sistema.

En marzo de este año, el MEC observó a la Fundación por utilizar el número de registro en la secretaría de Estado para certificar la validez de los diplomas. El número corresponde a la inscripción en el Registro del MEC como Fundación, estatus que tiene como beneficio exoneraciones impositivas, pero que en ningún caso supone “reconocimiento, habilitación, autorización o ningún tipo de aval” para su funcionamiento.

Por esta razón el MEC la intimó a inutilizar los diplomas ya expedidos y a regularizar la situación. La resolución, firmada por la inspectora del Área de Registro, Silvana Ruggieri, fue tomada luego de dos visitas a La I y de un encuentro entre autoridades ministeriales y dos representantes legales de Isha, instancia en la que se constató que la observación había sido contemplada, razón por la cual el MEC dio por concluída las actuaciones, que se habían desencadenado en enero por la denuncia de un ex maestro uruguayo vinculado a la Fundación durante siete años.

Su diploma y el de sus pares certifican haber “culminado satisfactoriamente el programa de Perfeccionamiento de Aprendices de Práctica Docente Isha”. Estos documentos, según el relato, también se habrían utilizado como aval para tramitar las visas de los maestros que eran enviados en misión a otros países. En su caso, afirma, le tocó México en 2009, cuando Isha inauguró su segunda sede en la ciudad de Manzanillo.

Desde adentro

El ex maestro es uno de los testigos del escrito mediante el que se pide al Juzgado de Atlántida que investigue a Isha por varios delitos, y quien también entablará una denuncia en el fuero civil por daños y perjuicios psicológicos y económicos. Describe que “mediante presión psicológica reiterada por parte de Isha y de sus colaboradores, sumado a que desprenderse de todo lo material era una condición indispensable para lograr el cambio de vida prometido”, en setiembre de 2006 firmó un poder a nombre de una apoderada de Isha que permitió la venta de un apartamento de su propiedad, luego de que convivieran allí por meses maestros Isha.

Cuando decidió desvincularse de la Fundación, en 2009, y como forma de resarcimiento, le dieron una suma de dinero que consideró la tercera parte del valor del inmueble, por lo que reclamó ser resarcido. Dos años después, el 8 de diciembre de 2011, se celebró una audiencia de conciliación en el Juzgado de La Floresta ante la magistrada María Fátima Boné. Acudieron dos representantes de Isha, quienes dijeron que no había nada que negociar, y la instancia no prosperó.

Firme aquí

Los maestros deben firmar el “registro del participante”, que exige un “compromiso de confidencialidad” en relación “con las Facetas Avanzadas” porque “el derecho de autor de las mismas corresponde a Isha y su enseñanza es facultad exclusiva de sus maestros”. La Fundación queda “exenta de toda responsabilidad” en caso de “daño físico, mental o emocional” de los participantes y eximida de todo gasto de atención médica, según los documentos obtenidos por la diaria. Es de “absoluta responsabilidad” del firmante “seguir las orientaciones y recomendaciones” que la Fundación “dé para la realización exitosa del taller de unificación intensiva”. Se deja sentado que los talleristas se anotaron de forma “libre y voluntaria, sin ningún tipo de aprehensión ni coerción”. El registro cuenta con un “historial de unificación” en el que debe constar “cuántas horas al día [se] unifica con los ojos cerrados y cuántas con los ojos abiertos”.

Para el ex maestro, el daño que recibió fue económico y psicológico: “Salí hace dos años y luego de meses de terapia que tuve que realizar como consecuencia de los traumas emocionales derivados de la práctica intensiva del Sistema Isha, con la ayuda de mi terapeuta pude reconocer y comenzar a cambiar los patrones de conducta que durante años me fueron impuestos por Isha y sus colaboradores tanto en la etapa de cycling [los primeros siete meses] como en el resto de los siete años que viví y estuve a sus servicios”.

La letra chica

En la órbita penal, la denuncia entregada el viernes 20 en el Juzgado de Atlántida por el abogado argentino Héctor Navarro acusa a Isha de reducción a la servidumbre, estafa, ejercicio ilegal de la medicina e inducción al suicidio, delitos que se consumarían mediante la manipulación psicológica, provocando la pérdida de identidad y el sometimiento, a grados tales de que la persona sea capaz de donar los bienes materiales y aislarse de los afectos, y utilizar durante el “adoctrinamiento” la expresión “rendirse a Isha”.

Se detalla un método mediante el cual “capta” personas en conferencias gratuitas o “seminarios”, y se afirma que otro elemento que constituye la estafa es el hecho de que no se otorguen recibos por el pago del curso. Pide establecer si esos dineros son depositados en una cuenta de la Fundación o en otra a nombre de Heather Isobel Judd y de una de sus colaboradoras. Aporta la sucursal bancaria y número de la cuenta privada. Por los servicios brindados en La I los maestros no perciben remuneración ni cuentan, de acuerdo con el escrito, con la posibilidad de tener vida privada. Recoge que los participantes de los seminarios deben abonar su hospedaje y que al no pagar salarios ni impuestos por tratarse de una Fundación, la ganancia es total.

En este contexto, se indica, varios maestros “entregaron su patrimonio a Isha”. Además de los 10.000 dólares para la “maestría”, en 2006 intimó a 27 entonces aspirantes a maestros a “donar” 5.000 mil dólares cada uno para construir “una casa para todos”, en referencia a una “ampliación” en el predio de La I. El escrito puesto a consideración de la Justicia uruguaya indica que los métodos para “sanar” o “remover el estrés” son aplicados “sin contar con contención profesional alguna”, y que la magra dieta diaria no cuenta con el aval de un nutricionista. Tampoco hay psicólogos ni psiquiatras que apoyen a los maestros cuando sufren dentro de La I crisis emocionales, lo cual “ha provocado daños psíquicos y hasta suicidios”.

Navarro denuncia que hubo al menos tres autoeliminaciones en La I entre fines de 2010 y principios de 2011. “Los que se suicidaron en gran parte lo hicieron empujados por la situación de sometimiento total, por las humillaciones recibidas, por la destrucción de sus vínculos afectivos y por el despojo económico sufrido, sin posibilidades de salida ulterior al comprender que la buscada ‘iluminación’ era imposible de obtener”, expone.

Con el objetivo de ilustrar lo que considera más preocupante y “peligroso” de la doctrina Isha, cita una de sus enseñanzas, acerca del “lugar de víctimas”, que figura en su libro La revolución de la conciencia. Una nueva visión de la vida (2007): “He pensado sobre algunas de las cosas horribles que muchos de nosotros hemos estado recordando de nuestra niñez. […] Vemos un aumento de la pedofilia y del abuso sexual. […] No me gusta usar la palabra ‘abuso’. ‘Abuso’ implica que somos víctimas. Que no estamos creando nuestras propias experiencias. […] Una no es mejor ni peor que otra. Sólo son. Y sé que por tratarse de niños, esta declaración hará que muchas personas se sientan extremadamente molestas. Porque vemos a los niños como víctimas. No los vemos como el Uno que crea su propia separación. Pero la verdad es que nada puede lastimar al infinito. Todos están creando perfectamente y todos son maestros creadores”.

Además de los testimonios de las hermanas Paula y Silvina Lippold, el abogado aportó el del ex maestro uruguayo y los de otros seis. Todos piden reserva de su identidad, algunos por temor a represalias. En el caso de las hermanas Lippold, luego de que anunciaran que realizarían una denuncia penal en Buenos Aires y un “escrache” durante un intensivo, Paula recibió una carta, el 9 de junio de 2011, firmada por la apoderada de Isha en Argentina, María Angélica Valente, que la intimaba a que “cese con dicha conducta y proceda a quitar de inmediato de todos los medios de comunicación las notas, archivos, videos y declaraciones bajo apercibimiento de iniciar las acciones legales en el fuero penal”. En otra epístola fechada el 11 de julio, Valente le advirtió que estaba “incurriendo en incumplimiento de la obligación emergente de un convenio de confidencialidad”.

Encandiladas

Paula y su melliza Silvina conocieron a Isha en 2005, cuando tenían 33 años, en un seminario que dictó en Buenos Aires. Las sedujo la promesa de que lograrían una “experiencia de amor incondicional, de paz y de libertad absoluta” en su interior. “Lo más maravilloso que te dicen es que al tener esa experiencia vos sos el creador de tu realidad. Vas a empezar a enfocarte en la abundancia, a tener dinero y salud”.

Así empieza Paula a relatar cómo terminó en Uruguay siendo “maestra en entrenamiento” de Isha en La I y cómo esta experiencia derivó en una demanda en Argentina en 2011 y otra en nuestro país radicada el 20 de abril. Era escéptica, pero no hacía falta creer en nada ni en nadie para que el “sistema” funcionara. Además, ya había invertido 100 dólares en el seminario. Decidió intentarlo. Como se le indicó, practicó la repetición de las cuatro facetas con los ojos cerrados una hora diaria durante cuatro semanas.

Transcurrido ese tiempo la contactó un maestro que la consultó sobre sus avances. “Empezás a sentirte molesta y enojada. Cuando te llaman te dicen que es normal porque estás moviendo estrés y tu sistema se está limpiando”. Para “identificar” esas emociones y terminar de removerlas, la invitaron a “reuniones de apoyo” gratuitas, como un “beneficio” por haber abonado el costo del seminario. En estos encuentros de dos veces por semana, a cargo de maestros, se alienta a “expresar todo lo que sentís” para diferenciar una emoción de un pensamiento.

“Allí todos se vuelven fanáticos de Isha, la empiezan a admirar. Vas porque te dicen que cuanto más practiques, más rápido vas a lograr los resultados”, que en su caso no llegaban. Entonces le recomendaron un “intensivo”. “Te dicen que ir con Isha a un intensivo en Uruguay en La I te puede cambiar la vida”. Los intensivos tienen una tarifa en dólares y Paula siempre debió pagar por adelantado. El “megaintensivo de Pascuas” de una semana, por ejemplo, costó 55 dólares por día por persona, según la propia Isha.

“Venía desde hacía un año con todo esto de ‘decir tu verdad’ y no callarte nada. Empezás a llevarte mal con todo el mundo y a ver la vida como te la dicen ellos: sos la creadora de todo. Tu familia, tus amigos te refutan todo. Pero no aceptás otra verdad más que la que se te inculcó en la secta y aceptaste sin darte cuenta. Cuando te ofrecen un intensivo ya estás desesperado por sanarte y lograr todo lo que Isha prometió. A esa altura yo ya tenía el cerebro completamente lavado”, sostiene.

El descenso

El 6 de enero de 2008 Paula llegó a Uruguay. Pasó de ser una “estudiante Isha” a una “maestra en entrenamiento” al aceptar cursar la “maestría” con el objetivo de alcanzar la iluminación. Silvina, su hermana, ya había optado por ese camino y había llegado a Costa Azul en octubre de 2007. El curso consistía en practicar el sistema en forma intensiva -“porque es muy poderoso”-, 18 horas por día, durante un cycling de siete meses para obtener una “sanación muy profunda”. Esto significaba estar todo ese tiempo acostado en colchonetas “unificando”, es decir, repitiendo con ojos cerrados y abiertos las cuatro facetas.

Transcurrido el cycling, la promesa era continuar el proceso saliendo de viaje con otros “maestros en entrenamiento”. “Te dicen que con eso vas a ganar dinero, pero para vos lo importante no es eso. La obsesión que se desarrolla en todos es alcanzar la iluminación”. Además, debían prestar servicios en La I de forma obligatoria después de los seis meses. Paula afirma que las cosas fueron diferentes. “Te advierten que es un proceso muy duro y que no es para cualquiera, pero eso en un principio no te genera rechazo ni sospechas”. Porque hasta este punto, explica, las exigencias no habían sido coercitivas. “En los meetings te empiezan a obligar a decir cómo te sentís, a presionarte para que les digas a los demás lo que pensás en la cara. Si no, no te iluminás”.

Paula recuerda que Isha decía tener una especie de “láser” en su “tercer ojo” con el que captaba todo lo que sus maestros “piensan y sienten”, además de tener acceso “a todos nuestros correos electrónicos y llamadas de celulares”. En esa lógica, no tenía sentido intentar ocultar o mentir lo que les sucedía. Para entonces, el contacto con la familia se había debilitado, después de haber sido desalentado por “no conveniente”, ya que para “sanarse” o “iluminarse” había que “soltar los apegos” afectivos y materiales.

Paula enumera otras “prohibiciones” en La I: salir al exterior del hotel más que una hora diaria y para ejercitarse; masturbarse o tener sexo; comer harinas, dulces y gaseosas. “Teníamos que comer cuatro frutas durante el día y de noche una cena insignificante. Pasábamos hambre. Buscábamos comprar a escondidas chocolate y coca light. Sacábamos los restos de los platos (de las personas hospedadas que cursaban los seminarios de Isha) o directamente de la basura. Lo hacíamos nerviosos porque te podían descubrir y delatar en un meeting. A las chicas se nos retiraba la menstruación, pero era normal porque estábamos sanando”.

Lo que Isha había descripto como una fórmula para remover el estrés del sistema nervioso y prometía que sería una “experiencia de amor incondicional” libre de creencias terminó siendo para Paula “un culto a Isha y una religión”. “Se adoraba algo que le llaman ‘la conciencia’ e Isha se supone que es la representante de la más alta conciencia sobre el planeta y sus lujos los obtuvo por esto”. Paula cuenta que finalmente pudieron salirse (ver nota vinculada) del grupo y regresar a su hogar, obligadas por la muerte de su padre, es decir, por una circunstancia externa. Su mamá instaló internet para que se distrajeran y un día, navegando, llegó al sitio de Red de Apoyo a las Víctimas de Sectas (Ravics). Un año después se pondría en contacto con ellos tras convencerse de que “había estado sometida a las técnicas de manipulación que utilizan todas las sectas destructivas”.

El mismo método

Para la consejera y coordinadora general de Ravics, que funciona desde 2007 con sede en Costa Rica, la asistente social puertorriqueña, con especialidad en psicología, Myrna García, el Sistema Isha reúne las características de “una secta destructiva de la personalidad”, por la aplicación progresiva de diversas “técnicas de persuasión coercitiva” por parte del líder en su propio beneficio. En última instancia, indica García, el “líder sectario” busca poder social y económico: “El dinero es una constante. Aunque no pidan dinero la primera vez, una persona que entra representa un capital porque luego le trabajará gratis”.

Describe al “líder sectario” como narcisista y carismático y dueño de “una inteligencia emocional alta”. Las mencionadas “técnicas de persuasión coercitiva”, ilustra, pueden aplicarse mediante distintas acciones, órdenes, hipnosis o autohipnosis, generando lo que se conoce comúnmente como “modificación de conducta” y que dentro de la psicología se diagnostica como “condicionamiento clásico o condicionamiento operante”. “Se puede modificar tu conducta mediante la imitación del líder, el castigo y el refuerzo. Sistemáticamente están destruyendo la estima. Utilizan la culpa y el terror. Cuando te hacen sentir culpa, te hacen sentir que no tienes derecho a reclamar nada y tratan de inducir el miedo con amenazas”.

García habla de “síndrome de adoctrinamiento sectario” para denominar el proceso que comienza en la búsqueda de quienes “muerdan el anzuelo”. “Lo muerdes finalmente cuando comienzas a creer en la divinidad o sobrenaturalidad del líder, a creer que es poderoso o tiene poderes esotéricos o sobrenaturales, o que tú puedes, por intermedio de él, lograr algo, y comienzas a admirarlo. Lo que diga lo vas a asimilar, a incorporar en tu pensamiento, en tu lógica”, asegura. “Es como si fuera una burbuja donde el mundo fantasioso que les transmite el líder y la secta es lo único que existe para ellos. Les modifican la conducta, los pensamientos y las creencias”, grafica.

En general, los adeptos abandonan la organización por circunstancias ajenas o porque vieron al líder involucrado en acciones “demasiado reñidas con la moral del individuo” como para aceptarlas. García insiste en que la mejor manera de prevenir sobre las “sectas destructivas de la personalidad” es advertir públicamente sobre su estrategia para poder reconocerlas. Por ejemplo, señalando que siempre tienen secretos, misterios o conocimientos que no pueden ser revelados.

Para el abogado Navarro se trata de una secta destructiva porque comete delitos, particularmente con técnicas de captación o de sometimiento que buscan reformar el pensamiento en beneficio del líder. “Ésta y otras sectas destructivas son de carácter totalitario porque pretenden regir todos los aspectos de la vida de una persona que por la dependencia deja de tener derechos”, indica.

Una denuncia penal radicada en Argentina en 2011, según confirmaron su existencia a la diaria funcionarios de la fiscalía Nº 13 de Buenos Aires, y otra el 20 de abril en el Juzgado de Atlántida, ambas por Navarro, cuestionan su responsabilidad penal y la apuntalan como líder de “una secta destructiva”. Según Isha, la denuncia en Argentina fue clausurada antes de instruirse.

En Uruguay, y de acuerdo con lo aportado por fuentes judiciales, el caso está siendo analizado por la jueza Adriana de Aziz, lo que implica que aún no pasó a vista de la fiscalía, a cargo de Cristina Falcomer, y que por tanto la apertura de un presumario o su archivo no ha sido resuelta. Las fuentes señalaron que los documentos aportados como pruebas requieren un análisis detallado antes de definir si existe la duda razonable para considerar que el camino de la iluminación que ofrece Isha tiene sombras, además de luces.