América diversa

Desde el lunes 9 hasta el miércoles 11 se realizará en Montevideo el seminario internacional “La diversidad sexual: integración jurídica, política y social en América Latina” en la Facultad de Derecho de la Universidad de la República. El evento, que será coorganizado por la Embajada de Francia en Uruguay y la Asociación Llamale H, pretende identificar los retos actuales de integración de la diversidad sexual en las sociedades latinoamericanas partiendo del estudio de las normas internacionales de derechos humanos y del análisis de textos legislativos y de las políticas públicas que se implementan en la región. Serán tres días de intercambio, análisis y reflexión. Por consultas: seminariodiversidadmvd2013@gmail.com.

¿Qué les gusta?, ¿qué costumbres tienen?, ¿cómo se los debe tratar para que vuelvan?, son algunos de los interrogantes que ayer se intentaron responder en la conferencia internacional sobre este turismo, desarrollada en el salón Azul de la Intendencia de Montevideo y organizada por la Mesa Friendly del Conglomerado de Turismo de la capital.

Pablo de Luca y Gustavo Noguera, presidente y vicepresidente de la Cámara de Comercio Gay y Lésbica de Argentina, respectivamente, se encargaron de explicar que son “homosexuales pero no homogéneos”. Los argentinos, que han estudiado el público LGBT de nueve países latinoamericanos, aclararon que existen diferencias de gustos entre, por ejemplo, un hombre gay de 20 años y una lesbiana de 50, y que es necesario contemplarlas al momento de invertir cuando se quiere ampliar el mercado. Tanto De Luca como Noguera ya han participado en anteriores ediciones de la conferencia montevideana, y en diálogo con la diaria destacaron el crecimiento en la asistencia de participantes, señal de “mayor apertura e interés” en el tema. Este año hubo unos 250 inscriptos entre operadores del sector, funcionarios de entidades turísticas y estudiantes. La segmentación del público gay es fundamental para el desarrollo del comercio, así como la capacitación del personal. “Lo primero que hacemos es poner una banderita gay”, indicó De Luca en relación al montaje de un negocio. Sin embargo, sostuvo que es necesario considerar previamente cómo trata el personal a estos clientes y viceversa: “La manera en que una empresa trata a sus empleados LGBT es la manera en que tratará a sus clientes LGBT”, afirmó.

Por otra parte, se refirieron a la importancia de la imagen que reflejan las ciudades o los países. En este sentido, De Luca mencionó la reciente aprobación de la Ley de Matrimonio Igualitario en Uruguay como gran demostración de respeto por los derechos humanos. “Es una bandera para mostrar hacia afuera, que cualquiera en Uruguay va a ser tratado igual que cualquier uruguayo”, comentó.

Adrián Russo, de la Mesa Friendly del conglomerado, destacó el trabajo hecho en los últimos años que llevó a que Montevideo se posicionara como la novena ciudad friendly según la guía internacional Spartacus, y a Uruguay como el país más friendly de Latinoamérica.

Los principales hitos legales de algunas ciudades de Brasil también fueron tenidos en cuenta por la panelista brasileña Amanda Leonel, vicepresidenta de la Asociación Brasileña de Turismo GLS. Se remontó a 1989, cuando en Mato Grosso se prohibió la discriminación por orientación sexual. Continuó en 1995, momento en que se elaboró un primer proyecto de ley para aprobar la unión civil de parejas del mismo sexo, que recién se concretó este año. En 2008 tuvo lugar la primera adopción por parejas del mismo sexo; ese mismo año se concretó el primer cambio registral de sexo, y en 2009 fue el primer cambio de nombre de registro de nacimiento.

Con sobriedad

A nivel mundial se calcula que entre 10% y 12% de los turistas que llegan anualmente a un país son LGBT. Russo consideró que Uruguay recibe en promedio unos 300.000 turistas gays. Se trata de visitantes que gastan 20% más que el viajero convencional, aunque dentro de unos años ese porcentaje puede disminuir, porque cada vez es más usual que las parejas del mismo sexo opten por tener hijos. Lo que seguramente no cambie es que siga siendo un turismo que funciona todo el año y que llegue por recomendación. En cuanto a las preferencias de consumo, dijo que son similares a las de muchos otros turistas, aunque de noche optan por boliches gays “para estar con sus 
pares”.