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* Ignacio Martínez (Comisión de Cultura del PIT-CNT): “Reúne un testimonio con un estilo narrativo muy particular, que hace que cada historia sea una historia en sí misma. María Julia se mete en lo que los libros de Historia muchas veces no cuentan. […] Con una sintaxis muy prolija y una poesía muy dulce nos cuenta los momentos más difíciles de la vida de una mujer, que muchas veces es la vida de casi todas las mujeres”. * Beatriz Fajián (Departamento de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT): “Qué duro es que las mujeres no tengamos un lugar de participación, que no se vea lo que hacemos. Estoy en el Secretariado, digo algo que nadie escucha, pero después otro compañero lo repite y todos están de acuerdo porque lo dijo un hombre. Los compañeros del Secretariado muchas veces no se dan cuenta de eso”. * Humberto Tomassino (Prorrectorado de Extensión de la Udelar): “Las historias de vida de María Julia describen una época fermental de Uruguay. Esos tiempos son los de la construcción de esa vieja alianza estratégica que hoy se mantiene, que es la unión de estudiantes, trabajadores universitarios y obreros”. * Vladimir Turiansky (Comisión de Fundadores de la CNT): “María Julia formó parte de nuestro contingente de luchadores de aquella época, contribuyó a la construcción de la unidad del movimiento obrero y a plasmarla en la constitución de una central única. Esa obra perdura. Y es verdad, es obra de hombres y de mujeres. ‘¿Dónde estaban las mujeres?’ es una pregunta que nos golpea porque tiene un fondo muy grande de razón”. * Fernando Pereira (coordinador del PIT-CNT): “Construimos un documento que permitía la cuotificación. No se trata de decir la dificultad de las mujeres en el acceso a los cargos, porque eso lo conocemos, y reproducimos en el PIT-CNT la cultura predominante en Uruguay. Se trata de votar las normas que posibiliten el cambio. Es un problema que podemos resolver si la voluntad política de las corrientes de opinión, que siguen teniendo mucho peso dentro de la corriente sindical, resuelven modificar el estatuto. Es sencillo de decir, pero muy difícil de hacer”.

Década del 40. Calles de tierra. Veredas pobladas de jóvenes paraísos. Casillas de madera con techos de zinc. Un tornado. Los clubes de bailes: el acontecimiento social del verano. La fortaleza del Cerro. Una radio de madera que -interferencias mediante- trae las últimas novedades de la Segunda Guerra Mundial. María Julia Alcoba Rossano aún era una niña, hija de una lavandera y de un trabajador del puerto sindicalizado; la menor de cuatro hermanas. Y seguía siéndolo cuando dejó la escuela para trabajar en Lanas Uruguay y se integró con 14 años a la militancia sindical y la Unión Obrera Textil.

Ya en la década de los 50, se convirtió en cofundadora del Congreso Obrero Textil e integró el plenario de la Comisión Pro Central Única de Trabajadores junto con Héctor Rodríguez y Emilio de Concilis. Casi al mismo tiempo se unió al Partido Socialista, de cuya Comisión Gremial formó parte, ámbito desde el que trabajó en contacto con los sindicatos agrícolas. Durante su exilio argentino en Haedo, en la provincia de Buenos Aires (al que se marchó en 1974, con sus tres hijos), terminó la escuela y comenzó a cursar secundaria, hasta que se vio obligada a continuar su exilio en España. Allí se unió al movimiento solidario con Uruguay contra la dictadura, integró la comisión de Barcelona de la Convención Nacional de Trabajadores (CNT) en el exilio, así como la Comisión de Mujeres Catalanas de solidaridad con mujeres uruguayas en el exilio y presas políticas, y participó en movimientos feministas contra la violencia de género.

Trabajó como empleada doméstica y vendedora de libros hasta que consiguió, en la Alcaldía d’Hospitalet de Llobregat, un puesto como agente de salud desde el que trabajó con grupos de mujeres, hasta su regreso. Ya en Montevideo, se recibió de psicóloga social en 1992 y fue cofundadora del Instituto Mujer y Sociedad.

Hace un tiempo, María Julia, que hoy tiene 76 años, acercó a la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT unos “apuntes” manuscritos que cristalizaron en Las mujeres, ¿dónde estaban?, una publicación de la editorial Primero de Mayo y la Universidad de la República (Udelar), que se presentó el 1º de octubre en el marco del 48º aniversario de la CNT y los 50 años del inicio del Proceso de la Unidad (ver recuadro)*.

Las mujeres, ¿dónde estaban? es un conjunto de relatos (algunos dolorosos) que interpelan la visión androcéntrica de la historia de la construcción de una central única de trabajadores, que casi medio siglo después continúa teniendo una bajísima representación de las mujeres en los órganos de conducción (una en 15 en el Secretariado Ejecutivo y dos en 37 en la Mesa Representativa).

El libro es la vida de María Julia, pero no sólo. Con la riqueza de lo testimonial, construye al menos una porción de la historia de las mujeres en la vida sindical del Uruguay de los 50, 60 y 70, de la unificación obrera y, en definitiva, de la historia del país. Las historias, a veces mínimas, de otras mujeres montevideanas y del campo (obreras, empleadas domésticas, trabajadoras zafrales agrícolas, esposas de los cañeros o aquellas que vivían en los arrozales olimareños) emergen del componente autobiográfico de los relatos de la autora y de los hitos que marcaron esas décadas.

Dibuja al lector imágenes de aquel barrio de inmigrantes, escenario de grandes fábricas (las textiles, los frigoríficos, FUNSA) y de grandes huelgas, donde se fue gestando el proceso hacia la unificación obrera. Inmortaliza las sensaciones. El ruido ensordecedor de los telares. El olor a lana mojada de la tintorería y al aceite de máquina. El exceso de frío o de calor. La amenaza de un accidente laboral. Uno puede imaginarse cómo era un día de trabajo en una textil.

Son, también, relatos sobre la miseria, la represión de la protesta social, la confrontación con “el patrón” y el sindicato amarillo, la lucha (y sus métodos) por el reconocimiento de la organización sindical, la dictadura, el exilio. ¿Dónde estaban las mujeres? Ahí estaban, siempre estuvieron, pero ahora de algún modo están. María Julia las narra. Se vuelven visibles, están escritas.

*la diaria publicó el capítulo del libro -entonces inédito- “Mujeres del arrozal” el 30/04/14, a modo de aporte a la celebración del Día del Trabajador Rural.