“Volveremos” fue la palabra que eligió Jorge Larrañaga para culminar su discurso ayer en el cierre de campaña de la fórmula nacionalista. El panorama no es alentador para el Partido Nacional (PN) de cara al domingo: todas las encuestas dieron esta semana alrededor de 15 puntos a favor de la fórmula frenteamplista, y la dirigencia blanca apenas aspira a igualar el 43,5% que Luis Alberto Lacalle consiguió en 2009. “Ya está todo el pescado vendido”, graficó un legislador.

Los candidatos Luis Lacalle Pou y Jorge Larrañaga cerraron su actividad electoral ayer en el centro de San Carlos, Maldonado, ante una convocatoria que colmó una estrecha y no muy larga cuadra. Las banderas de Uruguay fueron más que las del PN -algo seguramente esperable en un balotaje-, pero el jingle persistió, sin cambios: el ya famoso “Somos hoy, somos ahora” fue reiterado una y otra vez, esta vez alternando con algunos temas de moda.

Larrañaga llegó cerca de las 20.00 en el asiento de acompañante de un no muy lujoso auto. Debió esperar unos 45 minutos, haciendo frente a la prensa y a los saludos de los militantes, hasta que llegó Lacalle Pou. “Ha sido una campaña vacía”, decía una y otra vez a periodistas de diferentes medios que lo abordaban. Consultado por la diaria, dijo que si bien la fórmula nacionalista procuró “darle contenido” debatiendo los temas “más trascendentes”, como “la educación, la seguridad, la salud, los modelos de gestión y las relaciones internacionales”, fue una “táctica del Frente Amplio [FA] eludir esos temas”. “El juego fue muy claro: por un lado, el presidente José Mujica jugaba de [Diego] Lugano; por otro, [Tabaré] Vázquez estaba pescando, en un sentido futbolístico, a lo [Edinson] Cavani”, ilustró el candidato a vicepresidente nacionalista. “Confundieron al gobierno con el partido”, añadió. Eso, dijo, constituye un “sesgo populista”, aunque el caudillo blanco prefirió no calificar de esa manera a los gobiernos del FA y se limitó a decir que hubo manifestaciones puntuales que pudieron tener "algún corte populista".

Durante su discurso, Larrañaga cuestionó la propuesta del FA de llevar adelante una reforma constitucional e ironizó preguntando si servirá para “resolver algún problema de los uruguayos”. Aseguró que estos diez años de gobiernos frenteamplistas no fueron una “década ganada” sino una “perdida”: “No atendieron a los jóvenes ni a la clase media, se olvidaron de los jubilados y han tenido una mala gestión”, afirmó. Sobre el final, sostuvo que el próximo gobierno “tendrá que ser de diálogo, porque la sociedad no tolera más altanería y soberbia”, y volvió a insistir con que el FA no distingue el gobierno del partido: “Dicen que antes se hacía mal. ¿Y qué me importa? ¡Antes estaba mal y ahora también!”, gritó un furioso Larrañaga, con el rostro completamente enrojecido, ante los aplausos del público.

Luego fue el turno de Lacalle Pou, que recordó dos “hitos en la campaña”: el primero, la noche del 1° de junio, cuando se abrazó con Larrañaga y, luego de unos días, consiguió su apoyo para las elecciones internas. “¡Grande, Jorge!”, gritaron desde el público. Larrañaga estaba parado a unos metros de Lacalle Pou, que lo invitó a acercarse: “Vení, Jorge. Arrimate, que si no, no salís en la foto”. Inmediatamente después agregó: “Vamos a tener que estar mucho tiempo así, para defender al país”.

El segundo hito fue el 26 de octubre. Dijo que “fue natural” que esa noche “el Partido Colorado (PC) haya recomendado votar por nuestra fórmula”, aunque formalmente el PC se pronunció el lunes 3 de noviembre. Pocos minutos después, el diputado fernandino Germán Cardoso arribaría al acto y se ubicaría junto a su par nacionalista Álvaro Delgado, a un costado del escenario. “Fuimos como Hansel y Gretel, pero al revés, tiramos migas hacia adelante y construimos futuro”, valoró el candidato.

Según dijo, cumplió ayer a las 18.00 la promesa de caminar por el asentamiento Kennedy de Maldonado, sin necesidad de hacer prensa con la situación. Aprovechó para recordar, una vez más, que una de sus propuestas de campaña es el plan Asentamiento Cero. “Al Kennedy no llegaron los diez años de bonanza del FA”, apuntó.

Adelantándose a lo que sucederá el año que viene, el candidato también aseguró que el PN buscará conseguir la mayoría de los gobiernos departamentales y locales en mayo. Luego dirigió sus críticas al FA, señalando que cuando el gobierno “es usado para mantenerse en el poder, lo único que va a hacer es recortar la libertad de los individuos”, y dijo que las transferencias del Estado “no deben ser un fin en sí mismo sino un medio para la inclusión”.

Cuestionó la idea de los vouchers educativos que mencionó el candidato frenteamplista, y dijo que el PN “no renuncia a la educación pública”. “Un pueblo educado decide mejor. No les tenemos miedo a los bachilleres ni a los profesionales”, sostuvo, cuestionando los dichos del presidente José Mujica. Aseguró que en materia de seguridad el FA tuvo “diez años de fracaso rotundo” y recordó que Vázquez quiere dejar en el cargo a los actuales jerarcas del Ministerio del Interior: “Pueden ser buenas personas, pero su gestión habla por sí misma”. En cuanto a relaciones internacionales, dijo que si gana la elección enviará el lunes mismo una delegación para restablecer las relaciones diplomáticas con Argentina.

Finalmente, sostuvo que si le toca gobernar no se negará a hablar con el FA (que tiene mayoría en la Cámara de Diputados y 50% de la Asamblea General) y buscará generar acuerdos “puntuales” para lograr cambios que “transformen”. “Basta de todas esas comisiones multipartidarias con fotos con sonrisas y que luego el pueblo nunca se entera”, aseguró.