El primer número de Opción se publicó el 29 de setiembre de 1981. En la tapa salió una foto de Gregorio Goyo Álvarez que está visiblemente fuera de foco y que generó polémica entre los redactores. En todo caso, eran los primeros intentos por empezar a decir algunas cosas contra el régimen militar. Opción tuvo 42 ediciones y fue clausurado por los militares el 26 de octubre de 1982, por su compromiso con la opción del voto en blanco en las elecciones internas de ese año.

Luego llegó el turno de Aquí, que estuvo en la calle desde el 19 de abril de 1983 hasta el 5 de octubre de 1989. "Los militares eran bastante torpes. Antes de aquella clausura llegamos a publicar cosas muy críticas que ellos ni siquiera entendían. Había una complicidad, un guiño con los lectores, que los censores no llegaban a captar. Los militares eran en realidad bastante cuadrados", explica Francisco Otonelli, un militante del PDC que dirigió Opción en aquellos años.

En la izquierda uruguaya, como se sabe, aquella instancia generó debate interno, por la alternativa de apoyar a los sectores progresistas de los partidos tradicionales que estaban habilitados (Partido Nacional, Partido Colorado y Unión Cívica).

Opción tomó posición y su director fue presidente de la Comisión Nacional por el Voto en Blanco, que integraron además Héctor Fabregat, Carlos Gómez Haedo, Germán Lezama, Alejandro Paternain, María Josefina Plá, Carlos Zubillaga, Juan José Sarachu, Óscar Bottinelli, Juan Carlos Doyenart y Carlos Sanmarco.

"Pan y circo"

Aquí y Opción no tenían páginas dedicadas al deporte. En los semanarios de izquierda nunca existió esta tradición, aunque sí la implementaron algunos diarios, como De Frente, Extra y Época. "En Aquí estuvo complicado para darle importancia al deporte, porque la impronta era fundamentalmente política y era difícil competir con la prensa diaria. Cuando en El Dedo empezamos a publicar notas deportivas, mucha gente nos criticó, por aquello que se decía de que era 'pan y circo'. Era raro, porque después todo el mundo iba al estadio y los lunes no se hablaba de otra cosa", señala Dabezies.

"La derrota de los militares en el plebiscito de 1980 habilitó a todo un movimiento opositor al régimen y despertó a la militancia. No es casual que Opción aparezca un año después del triunfo del No. Eran apuestas periodísticas pero también políticas, y queríamos usar cualquier resquicio de visibilidad pública para esa lucha", reflexiona, por su parte, Pablo Martínez, del Instituto Humanista Cristiano Pablo Terra, organizador de la muestra que se inaugura esta tarde.

Para Martínez, estas decisiones implicaron pasar del volante clandestino que se imprimía en un mimeógrafo a una herramienta más eficiente para medir la debilidad del régimen. "Significó llevar la lucha de lo clandestino al espacio público. Era un tire y afloje con los militares, que en muchos episodios empezaban a mostrar debilidades", resume.

La generación angular

Antonio Dabezies empezó a trabajar en Opción en el primer número, invitado por José Luis Veiga. Le preguntaron qué dibujantes podían sumarse al proyecto y respondió que no había nadie en Uruguay para esa tarea.

"Una bronca bárbara"

Uno de los colaboradores de Aquí era Mario Benedetti, quien escribía desde España por un contacto que había entablado María Elena Martínez. "En determinado momento, empezaron a trabajar unos muchachos jóvenes, que eran muy críticos con la generación del 45, entre ellos Gustavo Escanlar, y uno de sus objetivos preferidos era la obra de Benedetti", recordó Otonelli. El ex director de Opción agrega: "Benedetti se agarró una bronca bárbara, pero los artículos salieron. Me acuerdo que fui a la casa y le terminamos pidiendo por favor que siguiera escribiendo, pero él se había sentido muy agredido. Le habían dado con un caño". En sus últimos años, Aquí tenía una separata cultural que se llamaba "Escultural", en la que escribían Escanlar, Sotelo y Carlos Muñoz, entre otros. En paralelo a ese enfoque crítico con la generación del 45, desde este espacio se promovían actividades como Arte en la Lona. "Son años de nuevas generaciones que irrumpen en el periodismo y en el dibujo. Hay gente nueva en el canto popular, que no había tenido actuaciones antes de la dictadura. Uno asocia a los jóvenes sólo a la ASCEEP, pero también hubo un recambio en el sindicalismo [con el PIT] y en diversas expresiones de la cultura", comenta Barretto.

"Había toda una generación de dibujantes -Pancho, Blankito, Néstor, Tabaré- que estaban en el exterior, toda la generación que trabajó en La Balota y La Bocha, las revistas de humor que podrían definirse como las antecesoras de El Dedo y Guambia", explica Dabezies, principal impulsor de estos dos últimos medios.

Opción empezó sin dibujantes, pero rápidamente se acercó gente de una nueva generación, como Hugo Barretto, Hugo Burel y Miguel Casalás, entre otros.

"En Opción se formó todo el equipo que después estuvo en El Dedo. Después de la clausura propuse sacar una revista de humor, editada por la misma gente. Eso también tenía una tradición: te clausuraban y sacabas otra cosa. Para alguna gente de Opción era una movida demasiado arriesgada, incluso desde el punto de vista político, y al final nos fuimos solos", agrega Dabezies.

Para Barretto, en tanto, la principal referencia de aquella generación era la revista argentina Humo(R), en la que escribían Alejandro Dolina y José Pablo Feinmann, y que tenía un secretario de redacción uruguayo, Aquiles Fabregat (Fabre). "Los que íbamos llegando no nos conocíamos entre nosottos. Recién ahí fuimos a buscar esa tradición, empezamos a ver quién era Blankito, quién era Néstor o Sábat, que ya estaba en Clarín", dice Barretto. Pocos años después, ya en Aquí, estos ilustradores empezaron a hacer entrevistas con estos referentes, por ejemplo con Alberto Breccia, otro historietista uruguayo que vivía en Argentina. "Además de abrevar de esas fuentes, ejercimos una tarea de divulgación periodística", señala.

Humo(R) también fue una referencia para Dabezies, quien tomó en cuenta los 4.000 ejemplares que vendía esa revista porteña en Montevideo al momento de la aparición de El Dedo. Su olfato no le falló: la emblemática publicación de Dabezies y su patota llegó a vender 51.000 ejemplares y, al momento de su clausura -cuando preparaban el número 8-, tenían un pedido de 53.000 ejemplares. Pero ésa es otra historia.

Otra forma de titular

Los periodistas de Opción y Aquí experimentaron también con otras formas de titular sus portadas y noticias. "La gran mayoría eran tipos muy jóvenes, que tenían mucho olfato periodístico. Había un aporte muy grande de Dabezies, que le pegaba mucho con los títulos", comenta Otonelli. "Un río de libertad" fue el titular de la contratapa de Aquí, que iba acompañado por la recordada fotografía de Américo Plá, del acto en el Obelisco del 27 de noviembre de 1983.

"En realidad, iba a ser la tapa, pero por razones políticas [se priorizó a los dirigentes que estaban en el estrado] salió en la contratapa. Me acuerdo de que llegó Pepe Plá con las fotos que había tomado desde arriba del edificio de 18 de Julio y Bulevar Artigas, las mostró y fue fácil poner ese título. Lo mirás y es un río de libertad; alcanzaba con mirar la foto. Después se popularizó la expresión", explica Dabezies.

Barretto aporta otra anécdota de los años de Aquí, a propósito de una nota sobre el ayuno que hizo en 1983 Luis Pérez Aguirre, Perico, junto con otros religiosos. "Cubrimos eso y mandamos a imprenta. En el medio nos avisan que no iba a ser permitido por la censura y que había riesgo de clausura. Estuvimos toda la noche recortando páginas y al final esa edición salió con media página menos", rememora Barretto, ahora entre risas.

En una ocasión, y poco antes de una de las clausuras, Barretto fue citado a declarar a la sede de Inteligencia y Enlace, en Maldonado y Paraguay, por una caricatura del general Yamandú Trinidad, que era ministro del Interior. "La funcionaria le preguntaba quién le había pedido el dibujo. Tenía abierto el semanario, marcada la página con la caricatura y señalado con rojo un símbolo patrio que yo le había puesto en el gorro. Eso les generó espanto.

Para Dabezies, la teoría que aplicaban los periodistas opositores al régimen "era que había que probar". "Era un tire y afloje. Había mucha inconsciencia y no medías riesgos. Todo el mundo tenía asumido que estaba obligado a hacer algo, ya fuera en las caceroleadas o en un festejo deportivo que podía terminar al grito de 'Se va a acabar...'. Yo nunca me junté con las murgas, pero en algún punto estábamos haciendo lo mismo", cuenta.

El semanario Aquí llegó a tirar 30.000 ejemplares en esos años. Las mejores ventas se registraron con los números que bautizaron "Censura previa", una edición "bajo protesta", de menos páginas, que salió en blanco y negro, entre marzo y abril de 1984.

Ambos medios se imprimían en Polo, propiedad, en aquellos años, de Últimas Noticias. La redacción de Opción estaba instalada en un apartamento ubicado en la calle San José, y la de Aquí en la Ciudad Vieja. Los periodistas tenían que entregar las notas el sábado, el domingo se corregía y armaba, el lunes iba a la imprenta y el martes estaba en los quioscos.

En todas las canchas

El humor jugaba un papel en los artículos que se publicaban en aquellos años de transición democrática. El periodista Gerardo Sotelo tenía una sección que se llamaba "Los cinco sentidos". "Eran notas livianas o en broma, pero eran muy efectivas. El humor es un vehículo para cosas que no se podía decir directamente; servía como herramienta. Los censores a estas vetas humorísticas no les daban importancia, pero eran vehículos para ridiculizar muchas cosas que vivíamos", explica Otonelli.

"Había semanarios partidarios que también incorporaron cosas de humor. Pablo Vierci hacía cosas de humor en Opinar y en Jaque. Algunos dibujantes, como Cibils, publicaban con nosotros y también en esos medios. Yo no creo que la izquierda se haya apropiado del humor. Sí, quizá, pasó algo parecido a lo que ocurría en otras ramas de la cultura, en las que la izquierda terminó siendo vanguardia, como las revistas y las murgas", aporta Dabezies.

En estos ámbitos, por esos años, según su opinión, los partidos tradicionales quedaron "un poco rezagados". "El periodismo estaba dominado por la izquierda, había muy pocos periodistas que no fueran de izquierda, aun en los diarios de la derecha. Creo que eso cambió. En aquella época no había gente joven que empezara en el periodismo y que estuviera vinculada a los partidos tradicionales, salvo lo que estaban muy cerca de [Julio María] Sanguinetti y de [Enrique] Tarigo. Los blancos tenían La Democracia, pero ya era otra manera, y El País siempre fue más comercial que político", señala el ex director de El Dedo.

Sin bajada de línea

El PDC era el responsable de ambos medios de comunicación, pero nunca "bajó línea y no había control partidario", según Otonelli, que pone como ejemplo a periodistas que nunca integraron el sector frenteamplista, como Alfonso Lessa, Zelmar Lissardy, Tomás Linn y Gerardo Sotelo.

Barretto coincide en que si bien Opción y Aquí tenían una identificación partidaria, había un gran respeto por el trabajo profesional de los periodistas. "Podías pasar por el semanario, trabajar un tiempo y nunca verle la cara a un dirigente político partidario", señala.

En Uruguay hay una larga tradición de diarios vinculados a partidos políticos. Los colorados riveristas escribían en La Mañana; los batllistas, en El Día; los blancos, en El País; los comunistas, en El Popular; los socialistas, en Época. Y la lista podría seguir. En este esquema, la democracia-cristiana también tiene una larga tradición de vínculos con la prensa escrita.

Entre 1971 y 1974 se publicó el diario Ahora, que fue clausurado por los militares, casi en simultáneo con Marcha, después de una tapa que decía: "Degradan al general Liber Seregni". Las vueltas de la vida: la imprenta de Ahora estaba ubicada en el mismo local en el que hoy se inaugura la muestra, en San José entre Paraguay y Héctor Gutiérrez Ruiz, donde está emplazada la sala Punto de Encuentro, del Ministerio de Educación y Cultura.

Antes había sido la imprenta de BP Color, sucesora inmediata del diario católico El Bien Público, que estuvo muy ligado a la Unión Cívica. BP Color fue pionero en América del Sur en la impresión offset y en el uso de los colores. "BP Color se jugó mucho a la imagen, a los títulos y a las notas cortas. Muchos títulos en cada página, un concepto diferente. Fue un medio pionero: venían de Argentina, Paraguay, México, Perú, a ver cómo estaba hecho. Uno mira hoy ABC de Asunción y recuerda mucho a lo que era BP Color", concluye Dabezies.