“Yo creo que si Uruguay no hubiera tenido como tiene criterios de control estaríamos en una situación de desastre, estamos en una situación de control adecuado del impacto ambiental, en un país que crece en materia de producción agropecuaria”, afirmó Bertoni. En entrevista con la diaria relativizó las consecuencias negativas para el ambiente que se le adjudican a la soja transgénica y a los químicos que requiere.

Aseguró que en todos los cultivos se aplican prácticamente los mismos productos, por lo cual no corresponde un abordaje especial para esta oleaginosa, que en los últimos 15 años pasó de ocupar una superficie de unas 20.000 hectáreas a más de un millón, logrando convertirse en el principal producto de exportación y en una de las explicaciones de la expansión económica del país.

¿El incremento de la soja ha motivado un tratamiento especial por parte de la DGSA?

-El plan de trabajo que desde 2010 tiene esta dirección con respecto a uno de sus cometidos involucra a su División de Insumos Agrícolas. En ese esquema en particular, los productos fitosanitarios tienen un relieve fuerte y cuentan con un plan de manejo seguro de estos productos que tiene tres pilares: el primero es el registro y limitaciones de aplicación de los productos; el segundo es el control de las aplicaciones, y en eso tenemos todo lo que tiene que ver con el registro y control de las empresas aplicadoras; y el tercero, que es más nuevo, pero en el que estamos trabajando fuertemente, es todo lo que tiene que ver con el control de los residuos que generan las aplicaciones.

-¿Esta dinámica es la misma para todos los casos?

-Esta dirección registra los productos y controla los residuos no para la soja únicamente, sino para todos los productos que se aplican en todos los cultivos. Uruguay tiene hoy un proceso de desarrollo y crecimiento que es fuerte y en el que hay un componente no menor, que tiene que ver con la producción de origen agropecuario, y ése es un desafío muy importante. Uruguay tiene 3.400.000 habitantes, pero produce alimentos para 27.000.000 o 28.000.000 de personas, y ése es un desafío fuerte, porque esto quiere decir que tiene un destino inexorable de ser, de estar en un lugar y en una situación en el mundo que le permite ser un productor de alimentos. ¿Eso es de cualquier forma? No. Uno de los cinco lineamientos estratégicos que tiene esta administración es intensificación con sustentabilidad; lo tenemos que hacer con rentabilidad social, con rentabilidad económica, con rentabilidad en todo sentido, preservando los recursos básicos que tenemos que manejar: el suelo, el agua y el ambiente en general.

-Hay una resolución presidencial de 2008 que, sin embargo, marca una preocupación específica por la “explosión de la soja”, definida como poco amigable con el suelo. Es decir, ay un reconocimiento desde el Estado de una situación singular.

-El principal problema de erosión que tuvo Uruguay no fue con la soja de ahora, fue con el trigo que producíamos en las décadas del 50 y del 60; Uruguay ya tuvo un millón de hectáreas de agricultura en el 50 y en el 60, y nos olvidamos porque somos jóvenes...

-Pero era en otro contexto, de posguerra y con un nivel de información y de desarrollo de la tecnología 
diferente.

-Pero no discutamos ese tema... Hoy tenemos una política muy importante, como los planes de uso y manejo del suelo. Son la respuesta y la política ambiental más fuerte que ha habido en los últimos años. Hoy tenemos lo que es la agricultura de secano, con todo lo que es la producción de soja, maíz, trigo, etcétera, bajo planes de uso y manejo del suelo. Eso no existía y se incorporó a partir de 2008. Eso significa que no se puede hacer cualquier cosa en cualquier lugar, se tiene que hacer con criterios técnico-científicos. En marzo de 2013 se incorporó para cultivos de invierno, y desde setiembre para cultivos de verano; hoy el grueso del área agrícola está bajo estos planes. Por supuesto que es un reconocimiento del problema; si no, no estaríamos haciendo política pública.

-¿Esto implica, entre otras cosas, que tiene que haber rotación de cultivos?

-Cualquier padrón en el que se vaya a hacer una actividad agrícola tiene que tener un plan de uso del suelo, patrocinado por un ingeniero agrónomo, que diga: “Yo incorporo esta rotación agrícola o agrícola-ganadera”, que tiene que cumplir con los requerimientos técnico-científicos basados en una ecuación universal de pérdida del suelo por erosión, validados por la Universidad de la República y la Facultad de Agronomía. No es que Uruguay esté haciendo un desarrollo agrícola sin control, tiene un nivel de regulación muy fuerte.

-¿Qué capacidad tiene la DGSA para monitorear el cumplimiento de esas normas?

-Hoy se puede saber satelitalmente qué se está sembrando en este momento en cada lugar. Hemos invertido mucho en tecnología. Cuando hay un plan de uso y manejo del suelo de un padrón, eso está georreferenciado. Además, nuestros técnicos van al territorio, no a mirar lo que pasó, saben lo que está pasando.

-¿Cuál es el porcentaje de superficies bajo el régimen de planes de uso del suelo?

-Más de 90% en general.

-¿Hay datos sobre la soja?

-El tema no es la soja, es la aplicación de productos fitosanitarios.

-¿Reciben quejas por otros cultivos?

-Claro, por pradera, por lo que sea... Los principales problemas que hemos tenido no están dados por la soja. Por ejemplo, los principales problemas que hemos tenido en materia de lo que colida con otra actividad como puede ser la apicultura, son por la hortifruticultura.

- ¿Cuántas denuncias hay por año?

-Son muchas, pero no muchas tienen que ver con la soja...

-Entonces la soja es un porcentaje menor de las denuncias...

-Ni mayor ni menor, el tema no es la soja. Por ejemplo, no hace prensa decir que tenemos un problema sumamente importante en Melilla con los viñedos: la principal mortandad que hemos tenido de abejas en Uruguay el año pasado fue por aplicación incorrecta de productos en vid, aquí en Melilla.

-Y con respecto a trastornos a la salud humana por productos que se aplican a la soja...

-Son un problema de aplicación, no de cultivos. Tenemos un requerimiento en lo que tiene que ver con la distancia que tiene que haber para la aplicación de productos fitosanitarios con los centros poblados, los centros educativos y los cursos de agua. Eso es independiente de los cultivos...

-¿Cuántas de las denuncias son por mala aplicación en trigo?

-En este momento no se lo puedo comentar, pero no importa el cultivo... La normativa que tenemos para trabajar con agroquímicos es para todos los cultivos, actuamos de oficio o por denuncias, y la multa es la herramienta que termina funcionando. Otro elemento que manejamos es que cuando la aplicación está hecha por una empresa registrada se analiza la posibilidad de levantar la autorización para operar.

-¿Cómo define el estado de situación que encierra el aumento en la importación de químicos para el agro, en buena medida por el boom de la soja transgénica?

-Cuando hablamos de que el problema es la soja transgénica, primero, es soja, si es transgénica o no, es lo mismo. Hoy el esquema de los eventos transgénicos en soja y otros cultivos que también se están manejando, como el maíz, creemos que son una mejora para estas cuestiones ambientales, el paquete tecnológico que usa la soja es muy similar, eso no genera mayores problemas.

-En setiembre de 2011 Mujica creó por decreto una comisión coordinada por el MGAP para que en seis meses propusiera cambios en la normativa vinculada a fabricación, importación, manejo y aplicación de fitosanitarios con una participación múltiple, porque consideraba que la regulación vigente se hizo con una visión parcializada.

-Se ha trabajado de otra manera. Si ustedes aparte de mirar eso [en referencia al decreto] miran la Rendición de Cuentas de 2012, observarán que recoge gran parte de ese tema, seis artículos que corresponden a la DGSA en lo que tiene que ver con la regulación de todos los aspectos que estamos hablando de los fitosanitarios.

-El decreto buscaba otras miradas, no sólo la agrícola...

-Estamos trabajando con el Ministerio de Vivienda, cancillería...

-¿Qué paso con esta comisión?

-No se conformó nunca. No quiere decir con eso que no hayamos trabajado en el mismo ámbito...

-¿Por qué no se conformó?

-Porque hemos trabajado con otros mecanismos...

-No le hicieron caso al presidente...

-No, no es que le hagamos caso o no le hagamos caso al presidente, se ha trabajado con otros mecanismos, y se ha avanzado mucho.

-¿La priorización de esos otros mecanismos estuvo avalada por el ministro Tabaré Aguerre?

-No está avalada ni no avalada, seguimos trabajando.

-¿Hay margen para que la soja siga creciendo?

-No de crecimiento pero sí de mantenimiento de la superficie. Dependerá de dos elementos: el primero es el mercado, el segundo es el suelo. Sin orden de prelación, son los que van a definir.