José Mujica y Lucía Topolansky volvieron a compartir un estrado. Fue ayer, en el local central del Movimiento de Participación Popular (MPP), rodeados por la máxima dirigencia del sector. Se trató del lanzamiento de la lista 609 para las elecciones del 10 de mayo. Pero hubo algo más. “Quedan 30 días de campaña. Que no quede ni un barrio sin recorrer”, pidió el diputado Alejandro Sánchez, el primero en hablar ante un auditorio que celebró la vuelta a la barra de su principal figura, el ex presidente José Mujica. Como un continuo, candidatos, dirigentes y militantes se prometieron echar el resto para ganar la pulseada por la Intendencia de Montevideo. “Tenemos que hacer la de siempre: rompernos el lomo, golpear todas las puertas”, insistió el primer candidato a edil, Martín Nessi, quien llamó a “no dar nada por perdido”.

Si hace cinco años Mujica le dijo “adiós a la barra”, lo de ayer en la calle Mercedes fue un retorno a la casa. “No podemos concebir la vida de jubilados, no somos ex presidentes ni presidentes, somos viejos militantes”, admitió, recurriendo al plural mayestático que suele emplear en el diálogo con los suyos. Volvió a trazar un perfil de su esposa al describirla como “en el sentido más profundo del término, una perfecta traidora de clase, porque abandonó a los de arriba para unirse a los de abajo”. Y prosiguió: “Parece suave, tierna, pero es sistemática como la gota de agua que cae sobre la piedra”. Hacia el final, otra vez pidió “poner toda la carne en la parrilla”.

Topolansky devolvió gentilezas a su esposo. “Gracias a Pepe, que todas las mañanas me lava los platos”, prologó. Topolansky insistió en la necesidad de mejorar los espacios públicos -“Queremos todas las plazas iguales, no plazas para ricos y para pobres”- y se mostró de mano tendida con los funcionarios, al anunciar “una política de escuchar y dialogar con los funcionarios de la intendencia”. Aunque advirtió: “Si tenemos que poner el ‘cúmplase’, lo vamos a hacer”.