El camino ha sido largo. La ex aerolínea de bandera uruguaya Pluna fue declarada insolvente en julio de 2012, luego de 76 años de ejercicio ininterrumpido como la única aerolínea de bandera nacional, primero como empresa pública y luego como mixta, en un convenio con capitales privados. Rápidamente, el gobierno del entonces presidente José Mujica envió al Parlamento un proyecto de ley para liquidarla. En octubre de ese mismo año se realizó una subasta de los activos de la empresa, que terminó siendo investigada por la Justicia.

Fue entonces cuando los ex empleados de la aerolínea decidieron ponerse al hombro la reactivación del proyecto, formando una cooperativa de trabajo a la que llamaron Alas Uruguay. Su fundación fue en marzo de 2013, y con el préstamo de 15 millones de dólares que les otorgó el Fondo para el Desarrollo, fue posible su lanzamiento un año y medio después. Varios meses -y trámites- pasaron hasta que en diciembre, con la obtención de la certificación otorgada por de la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura, la aerolínea se consideró lista para volar. Sin embargo, unos últimos detalles retrasaron el despegue hasta el día de ayer.

A las 11.00 reinaba en el segundo piso del Aeropuerto Internacional de Carrasco una mezcla de ansiedad, nerviosismo y alegría. La presidenta de la aerolínea, Acevedo, y el vicepresidente, Nicolás de los Santos, recibían a autoridades, familiares y amigos, para presenciar el despegue del primer avión de la aerolínea, el vuelo YZ 704, con destino a Asunción del Paraguay.

“Creemos en nuestra gente, en esta empresa que ya es una realidad, y en que podemos darle al país lo que tenemos”, afirmó Acevedo en el acto oficial. Agradeció al PIT-CNT, a “todos los políticos, porque al menos nos escucharon”, y especialmente al presidente de la Cámara de Representantes, el frenteamplista Alejandro Sánchez, “por su apoyo”.“Entendemos que una compañía aérea no es simplemente un medio de transporte, sino que es mucho más. Una compañía aérea une pueblos, reparte productos, intercambia culturas, y eso es muy importante, sobre todo en este mundo de la globalización”, continuó Acevedo, emocionada.

Los trabajadores dedicaron unos minutos a valorar al primer presidente de la cooperativa, César Iroldi, quien falleció el 24 de diciembre, después de que Alas Uruguay obtuviera la autorización para volar. “Nos apadrinó en todo momento, pero lo más importante que hizo César fue darnos las alas para aprender a volar, porque antes de irse nos dejó todas las herramientas, no se guardó nada. Todo lo que él sabía lo transmitió”, afirmó.

Bautismo y despegue

Sobre las 11.30, mientras sonaban las primeras estrofas del Himno Nacional, el avión que volaría una hora y media después desfiló por la pista mientras dos camiones cisterna le arrojaban agua, a modo de “bautismo” de la nave.

Una hora después arribó Mujica junto a su esposa, la senadora Lucía Topolansky, quienes fueron invitados a recorrer la aeronave, en la que ya se encontraba sentado, listo para el despegue, el senador suplente por el Frente Amplio Eduardo Lorier. “A los garroneros cóbrenle el doble, si no se van a fundir”, dijo el ex presidente a modo de chiste. Bajando a tierra, aconsejó a los cooperativistas “que no se taparan de trabajadores”, lo que desde su punto de vista es “el principal problema de las [empresas] autogestionadas”. “Espero que tengan paciencia y que trabajen”, agregó.

Punto de conexión

En el acto oficial también habló el ministro interino de Turismo, Benjamín Liberoff, que consideró que el día de ayer no fue de ésos que “se van volando”. “Hoy no es un día más; creo que para Uruguay es una fecha en la que se establece un compromiso para tener una mayor y mejor conectividad, para desarrollar diversas actividades del país, no sólo el turismo”, afirmó.

Por su parte, Rossi consideró que la conectividad “no va a ser algo fácil de recuperar”. Sostuvo que si bien han crecido las opciones en las afueras de la región, dentro de ésta han disminuido. “Todavía no alcanzamos los niveles de los últimos meses de Pluna en la captación de pasajeros de la región”. “Uruguay necesita, para aumentar, el sistema regional, y el aporte de Alas Uruguay debe apuntar a ese espacio”, afirmó. Aun así, sostuvo que el proceso de liquidación de Pluna fue “muy doloroso y no querido”, y que eso impactó “negativamente” en los uruguayos y en el país, y por ende el desafío de Alas Uruguay será “ir a ganarse a la región”. “Van a enfrentarse con dificultades muy serias porque, con muy poco respaldo, se meten en un mercado donde nadie es chiquito y donde la competencia es muy agresiva”. Opinó que en materia de egresos, los trabajadores cooperativistas han sido “muy cuidadosos” y “responsables”, por lo que el desafío en esta materia se presenta “más por el lado de los ingresos”: “Tienen que hacerse conocer primero y llegar a ganarse la preferencia de los usuarios y parten de cero; por lo tanto, parten de un camino difícil”.

También Mujica hizo referencia a la competencia en el sector aeronáutico. Consideró que la entrada de Alas Uruguay “va a favorecer a la gente”, porque hoy los pasajes están sobrevalorados: “Sale tan caro ir de Montevideo a Porto Alegre como de Porto Alegre a Europa” ejemplificó. “Ojalá que tengan dureza con ellos mismos, porque los tipos que tienen que competir con leones no pueden bajar la guardia”.

Por otro lado, Rossi se refirió al puente aéreo con Buenos Aires, que, según dijo, “se hizo poco confiable y caro” en los últimos tiempos. Por su parte, el secretario general de la Asociación de Personal Aeronáutico (APA) de Argentina, Edgardo Llano, quien voló ayer hacia Asunción, dijo a la diaria que “seguramente la cosa ande bien” con el país vecino. Sostuvo que en Argentina “hay un afecto muy especial por las líneas aéreas uruguayas” y que desde la APA se están “haciendo esfuerzos” para que Alas consiga “buenos _slot_spara tener buenos horarios para poder volar”.

Por su parte, el vicepresidente de Alas Uruguay dijo a la diaria que los próximos vuelos serán a Asunción: hoy, el domingo y el lunes. El miércoles se agregarán dos destinos: Buenos Aires-Montevideo y Buenos Aires-Punta del Este. Además, la compañía prevé incorporar vuelos regulares a Santiago de Chile, San Pablo y Río de Janeiro.

De vuelo

La flota de Alas Uruguay está integrada por tres aeronaves Boeing 737 en su versión 300-SP, una de las más vendidas en la historia de la aviación comercial. Según los responsables, tiene “varias ventajas técnicas y de seguridad”; por ejemplo, sus alerones verticales en la punta de cada ala principal permiten la reducción de la vibración natural y también optimizar el consumo de combustible.

Los aviones elegidos tienen capacidad para 148 asientos, pero la aerolínea uruguaya pidió acondicionarlos para 132 lugares, para “aumentar el espacio entre filas”, y convertirse así en “la aerolínea latinoamericana con mayor comodidad”.

En su página web se pueden reservar los vuelos. Desde Montevideo a Buenos Aires, por ejemplo, el costo de un pasaje es de 193 dólares ida y vuelta, mientras que un pasaje a Asunción cuesta 300 dólares ida y vuelta.