[email protected] se hizo un Facebook” es una actividad que se realizará durante enero gestionada por la organización no gubernamental El Abrojo mediante el programa Uruguay Integra de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, que tiene como meta mejorar los niveles de participación ciudadana y convivencia a partir de iniciativas socioculturales innovadoras. A partir de marzo el CBP pasará a la órbita del Municipio G.

Los lunes, martes y viernes de enero, de 9.30 a 11.30, los jóvenes voluntarios recorren los barrios Peñarol, Sayago, Colón y Lavalleja para invitar y enseñar a los adultos mayores a usar las tablets que recibieron o recibirán por el Plan Ibirapitá. Ayer la diaria conversó con los educandos y educadores del barrio Oriental Colón. Además de risas y cuentos, hubo abuelos que se registraron en Facebook, se sacaron selfies, miraron videos en Youtube, mandaron mensajes a sus seres queridos y jugaron.

Por mi gente sencilla

En Besnes e Irigoyen, entre Tabapy y Vicuna Mackenna, ayer de mañana se podía ver y escuchar a una señora sentada ante una pequeña mesa, sobre la que tenía un micrófono y una computadora conectada a un parlante. Estaba en el porche de la gran construcción rectangular que es la Comisión Fomento Oriental Colón, pasando música y anunciando la actividad que estaba a punto de comenzar. “Vecino, vecina, acérquese, aprenda”. Era Mónica Zefferino, la cocoordinadora del CBP en representación de El Abrojo, que después contaría que a esa forma de invitar la llaman “Radio Leyland”: una herramienta para sensibilizar al escucha sobre diferentes temas. Dentro del local había nueve adultos sentados alrededor de una mesa sobre la que había varias tablets, conversando con diez muchachos de remera roja con el logo de CBP.

Hada Suárez, una de las abuelas participantes, contó que una de sus hijas vive en España, y que sólo se comunica con ella por teléfono los domingos. Silvana Laborde, parte del equipo del CBP, le dijo que con la tablet podrá verla “en vivo y directo” y comunicarse con ella cada vez que quiera. Hada sonrió. “Estoy entusiasmada”, lagrimeó.

Laborde explicó que los jóvenes se sienten “valorados” porque tienen un conocimiento que no consideraban “tan útil y necesario” hasta que se dieron cuenta de que podían enseñarlo. “Algo que para los jóvenes es una cosa ordinaria para los abuelos es un valor”, aseguró. Laborde cuenta que incluso a algunos abuelos “les cambió la perspectiva que tenían sobre los jóvenes”. “Acá hay diez jóvenes que se tomaron tres días por semana de sus vacaciones para estar con ellos y enseñarles”, añadió.

En la ronda de adultos mayores también había quienes no tienen nietos, pero que igualmente reciben el título de abuelo por la “cercanía del vínculo” que generan con los jóvenes. Laborde contó que los participantes crearon un grupo secreto en Facebook para mantenerse en contacto. “Lo intergeneracional e interbarrial son conexiones que hay que rescatar y visibilizar”, acotó.

La primera actividad en la Comisión terminó con una foto del grupo como “Harringtons”: posando como lords que miran a ninguna parte. Uno de los abuelos, Luis Amorín, aprontó su tablet para sacar una foto, apuntó y disparó. Cómo compartir y publicar esa foto en Facebook será lo que descubrirá en el próximo encuentro.