La Cámara de Economía Digital del Uruguay (CEDU) existe desde abril de 2015, cuando se independizó de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI). En este primer año de vida el sector creció mucho, según cuenta Marcelo Montado, director de la firma Esquemas y presidente de la CEDU, que nuclea a empresas como IBM, Abitab, Mercado Libre, Mosca, Woow y Tiempost y que albergaría a otras como Uber y Airbnb. Ante el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió al Parlamento para regular las aplicaciones informáticas, ambas cámaras pidieron una reunión para comunicar sus críticas. Ayer, el prosecretario de Presidencia, Miguel Ángel Toma, los recibió. Los empresarios abogan por un presente de libre competencia, pero la imaginación de Montado va más lejos y se pregunta si Uruguay está preparado para los cambios laborales de un futuro en que los autos se manejarán solos.

-¿Qué entendés por economía colaborativa?

-Es la reutilización de un recurso por varios usuarios. Por ejemplo: si vos tenés un taladro en tu casa, capaz que lo usaste 30 veces en tu vida. Si hubiese una aplicación barrial para compartir taladros, probablemente no precisarías comprar uno. No es propio de las tecnologías de la información, pero las tecnologías lo facilitaron. Ahora, por ejemplo, salió una aplicación uruguaya para compartir garajes [Uparkk]. Supongamos que yo vivo en Pocitos, me voy a trabajar al Centro y estoy todo el día ahí, así que mi garaje está libre, y lo puedo alquilar durante esas horas. Se habla de que en 20 años 40% de los puestos de trabajo no van a ser cubierto por hombres. En otros países lo hemos visto, por ejemplo, en la industria automovilística: hay una o dos personas supervisando y los robots son los que fabrican. Nos preocupa cómo está parado Uruguay frente a la robótica, a las clases virtuales.

-¿Tuvieron contacto con empresas como Uber y Airbnb? La CEDU y la CUTI son las cámaras que les corresponderían una vez instaladas.

-Sí, sobre todo con Uber, que se está instalando. Les sorprendió la cantidad de socios choferes que se incorporaron, unos 3.000 en cinco días. Y se sorprendieron con las reacciones, porque golpean al establishment. Es la economía que rompe con las ocho horas, con la relación patrón-empleado. ¿Qué pasará dentro de cuatro o cinco años, cuando los autos no tengan conductor? No faltan 20 años. Están todas las industrias automovilísticas haciendo presión ahí. Los trabajos poco calificados se van a ir suplantando por máquinas o aplicaciones, y tenemos que empezar ahora a preguntarnos qué vamos a hacer con la gente que no tiene capacitación. Si decimos “aquí no va a entrar la robótica”, Uruguay va a ser un país que no va a ser competitivo con el resto de los países.

-Uno de los dilemas que enfrentan las autoridades es si se debe tratar a Uber como una empresa informática o de transporte. La ley de regulación que envió el Poder Ejecutivo establece en su artículo 3º que sería de transporte, porque ese es el servicio final.

-Para mí es una empresa de informática, absolutamente. No podemos regular la nueva economía con las concepciones de antes. Uber tiene hoy lo que llaman tarifa dinámica, que permite subir los precios a medida que aumenta la demanda. Ese es el modelo económico perfecto.

-Una de las críticas que se le hacen a estas aplicaciones es que son anticompetitivas. ¿Cómo se le explica a alguien que tiene un taxi, que pagó la matrícula, que adecuó un coche, que hay otro chofer que puede hacer lo mismo sin esos requisitos y sin libreta profesional?

-La CEDU está abogando por que todas las empresas aporten, y por lo que he hablado con Uber, están de acuerdo. Con respecto a la inversión: ¿en cuántos negocios uno se mete y después se termina volviendo obsoleto por la tecnología? Sin ir más lejos, en los años 60 Xerox pagó una patente de fax enorme, y hoy el fax casi que no existe. ¿Deberíamos haber prohibido el e-mail para que no se destruyera el fax? La capacidad de protección de las inversiones tiene un límite. Cuando apareció el remís, pensábamos que iba a destruir al taxi. Yo me imagino un escenario en el que van a convivir los tres. Uber tiene algunos estudios que dicen que su competencia es más con los que van a trabajar en auto que con los taxis. De hecho, no creo que se estuviera hablando hoy de sustituir el pago por medios electrónicos en los taxis si no estuviera Uber.

-Has dicho que la ley que propone el Ejecutivo es “un paso atrás” y que, en otras palabras, pagan justos por pecadores, porque está pensada para regular a Uber.

-Esta ley -se lo comenté al prosecretario de Presidencia, que la redactó- tiene, a mi entender, tres puntos bastante discutibles. Primero, las regulaciones que deben cumplir los intermediarios, que podría implicar que incluso Antel tuviera que acogerse a medidas bromatológicas, porque mediante sus servicios se pide comida a Pedidos Ya. También se habla de que las contrataciones se tienen que acoger al derecho laboral, así que, por ejemplo, Pedidos Ya no podría contratar a un ingeniero en un régimen comercial o civil, sino que tendría que tomarlo como empleado. Y, por último, está la capacidad para bloquear cuentas bancarias por vías administrativas. Entendemos que hay que ver cómo hacemos para que vengan más plataformas. En los últimos años Uruguay viene haciendo un montón de cosas significativas para el desarrollo de la economía digital: tiene una infraestructura de telecomunicaciones sorprendente; hemos instalado el Plan Ceibal, que garantiza la accesibilidad a los dispositivos conectados a internet como casi ningún país; hemos tenido excelentes guarismos en cuanto al gobierno electrónico; estamos con el Plan Ibirapitá; tenemos una industria del software y tenemos prácticamente 0% de analfabetismo. Hay un solo aspecto en el que estamos retrasados, y es en la oferta de las empresas y organizaciones. Al empresariado uruguayo le falta tomar más riesgos, y esta ley no va en ese sentido; da el mensaje de que la fiscalización para alguien que incumple normas online es peor que si las incumple offline. Y también estamos dando una imagen preocupante al exterior. Lo que queremos es aprovechar esta inversión que se viene haciendo hace diez años, que se resuelva el caso Uber y que después se trabaje para crear un ámbito para discutir el tema. Es una oportunidad única. La economía colaborativa ya llegó.