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Humor | Martes 10 • Enero • 2017

EL FARO del Final del Mundo

Gobierno quiere firmar un TLC con China antes de que la gente recuerde que el neoliberalismo era de derecha y proteger la industria nacional era de izquierda

Desde la cancillería pretenden aprovechar el “descalabro global” provocado por la llegada de Donald Trump al poder y plantarse contra la xenofobia proteccionista.

El ministro de Relaciones Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, aseguró ayer en una entrevista radial que Uruguay planea seguir avanzando en la firma de un tratado de libre comercio (TLC) con China. “Se trata de un país que en los últimos años ha tenido un importante desarrollo económico y que promueve la inclusión social de la ciudadanía mediante el consumo. Tiene muchos asuntos pendientes en materia de derechos humanos, pero sigue siendo un ejemplo de cómo un gobierno puede aparentar ser de izquierda y al mismo tiempo mantener una orientación derechista”, aseguró Wang Yi, ministro de Relaciones Exteriores chino, en referencia a Uruguay.

Nin Novoa, por su parte, reconoció que si bien la firma de un TLC puede enfrentar “muchas resistencias” por parte del resto de los países del Mercosur, “Uruguay no puede quedarse retrasado ni dejar pasar una oportunidad que quizá no vuelva a repetirse”. El funcionario declaró en la entrevista que “hoy en día, a nivel mundial, proteger la industria nacional y estar en contra de los salarios bajos es una muestra de xenofobia propia de la derecha más rancia, y apoyar los TLC es progresista. Yo supongo que cuando Donald Trump haga estallar Estados Unidos la gente se va a acordar de que la izquierda solía defender la industria nacional. Ahí se nos va a complicar, como frenteamplistas, promover un TLC con China o cualquier otro país. Pero hoy por hoy nadie se animaría a apoyar la xenofobia proteccionista de Trump”.

Si bien desde la oposición aún no hubo pronunciamientos sobre estas declaraciones, fuentes cercanas al líder del Partido de la Concertación, Edgardo Novick, aseguraron que está planeando salir a “pegarle duro al gobierno y su defensa de las elites”. “Es cierto que Novick vive básicamente de vender zapatos chinos en Uruguay, pero estamos en 2017, ¿a quién le importa ese tipo de cosas?”, aseguró la fuente consultada.