La idea surgió en las mesas de diálogo mensuales entre la Unidad de Economía Social y Solidaria de la IM, el Inacoop, la Unidad de Estudios Cooperativos de la Universidad de la República y demás organizaciones del sector, tras detectar que “había una debilidad importante de varios emprendimientos, que tienen una idea, pero les falta el espacio, una oficina no sólo para producir, sino también para intercambiar con los clientes, y que se les complicaba para arrendar un espacio de estas características en el mercado”, contó el coordinador de la unidad, Daniel Arbulo, a la diaria.

El proyecto permitirá la instalación de cooperativas, pequeñas empresas y organizaciones de la economía social, y priorizará a aquellos pertenecientes a los sectores más dinámicos, como los de software, logística, servicios y diseño. La intención es “contribuir a la incubación de emprendimientos cooperativos, a la vez de facilitar su acceso a los programas que desarrolla la comuna, así como a la consolidación de redes de apoyo”, afirmó Arbulo, quien descartó que se trate de una “política de alquiler de oficinas”.

También se fomentará la capacitación laboral (tanto cursos como propuestas de inserción laboral) y se habilitarán exposiciones permanentes y puntuales, charlas, eventos y espacios de difusión en función de la necesidad de las organizaciones. Si bien la demanda se da a distintos niveles según la organización, Arbulo sostuvo que se procurará “cubrir todo el arco de la economía social”.

Los emprendimientos solventarán su participación en la experiencia por dos medios: por un lado, habrá un costo monetario con el que “se procurará hacer frente entre todos a los gastos operativos del edificio, como seguridad, limpieza y gastos comunes”; por otro, funcionará allí el primer Banco de Tiempo del país, que implicará un “acuerdo ético” entre el centro y quienes usufructúen sus instalaciones y servicios, que “se deberán comprometer a intercambiar esto por horas de apoyo a otros proyectos solidarios, de manera de contribuir a nuevas redes solidarias de vinculación”, explicó el coordinador de la Unidad de Economía Social y Solidaria de la IM.

La idea del banco fue copiada de Europa, donde estos funcionan desde hace unos años, y busca “crear un puente entre servicios de avanzada y colectivos que no tienen una llegada directa a los primeros”, agregó Arbulo. A modo de ejemplo, dijo que “una cooperativa que alquile el espacio para dar diez talleres del Inefop [Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional] podría brindar el mismo curso en un encuentro extra en un barrio elegido”.

En la Coordinadora Nacional de Economía Solidaria, Almirati dijo a la diaria que es un proyecto “virtuoso”, ya que se creó en un ámbito de articulación: “Es consensuado y pasa a la acción un montón de ideas que se estuvieron trazando a lo largo de estos años de intercambio”. Para más adelante, además, de impulsar a los que trabajan en innovación y tecnología, “habría que integrar proyectos de otro tipo” y “articular más desde lo territorial”.

Primera convocatoria

La primera convocatoria, vigente hasta el 10 de febrero, apunta a “organizaciones de la sociedad civil, cooperativas y otras organizaciones del marco de la economía social y solidaria, espacios de usuarios de la salud, organizaciones juveniles, de mujeres, colectivos de migrantes y grupos étnicos, organizaciones de la diversidad sexual”. También a “organizaciones sociales vinculadas con la educación formal y no formal, colectivos vinculados con la defensa del medioambiente, la participación ciudadana y otras temáticas que fomenten la democracia inclusiva”.

Las instituciones interesadas deberán enviar un formulario disponible en la web de la comuna y, ante cualquier consulta, comunicarse con la Unidad de Economía Social y Solidaria por el teléfono 1950 8679 o al correo esys@imm.gub.uy.

Arbulo adelantó que desde que abrieron las inscripciones hay 12 emprendimientos anotados. Una vez cerrado el período de inscripción, habrá una política de ventanilla abierta para aquellos que no busquen la instalación permanente, sino contactos puntuales.