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Nacional | Viernes 07 • Abril • 2017

Marcha contra el decreto antipiquetes, ayer, en 18 de Julio. Foto: Federico Gutiérrez
Marcha contra el decreto antipiquetes, ayer, en 18 de Julio. Foto: Federico Gutiérrez

Ayer hubo una marcha en contra del decreto presidencial “antipiquete”

Un inspector de CUTCSA se mueve más lento que lo que sus piernas quisieran. Le grita al chofer de un 121 que le sirve cualquier calle. “Zafá de acá”. El ómnibus baja por Tristán Narvaja y zafa de 18 de Julio. Lo siguen todos los autos que estaban detrás. Empezó la movilización impulsada por la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay, para protestar contra el decreto que el Poder Ejecutivo largó el 20 de marzo, que dice -sacando toda la perorata leguleya- que el Ministerio del Interior (MI), es decir, la Policía, puede pedir ayuda para despejar cualquier obstáculo que interrumpa la libre circulación de las calles. Como esta marcha.

La mayoría son jóvenes. “No al decreto represivo. Las calles son del pueblo”, dice una pancarta. “Cuando el pueblo está en la calle, no hay policía que lo calle”, se lee en otra. Sí, la palabra “calle” se repite mucho. Pero el decreto también se refiere a los caminos y las carreteras. La marcha parte desde la Facultad de Derecho. Por ahora están todos quietos, en sus marcas, esperando que terminen de doblar los autos. El largo de la gente mide una cuadra. la diaria intenta conversar con uno de los jóvenes que encabezan la manifestación. Sostiene el palo de la pancarta con mucha seriedad. Se niega a hablar. Está concentrado. Como en las carreras, la largada es muy importante.

“Duro, duro, duro / ahora el decreto se lo meten en el culo”. Las canciones indican que arrancó la movilización. Hay para todos los gustos. Unas gurisas con más entusiasmo que años se disponen a arengar. Una tiene una megáfono, como si fuera profesional. “Hay que agitar, hay que agitar; / es una marcha, no un desfile militar”. “En un bosque de la China, un milico se perdió, / ojalá se pierdan todos, la puta que los parió”. Algunos cánticos son verdaderos oldies de la protesta callejera. Será porque los problemas siguen siendo los mismos. Pero justo cuando el cancionero empieza a volver sobre sí mismo, las gurisas sorprenden con una adaptación de “La resaca”, un himno de Supermerk2, inefable banda de cumbia villera argentina: “Encontré la solución al problema del presupuesto: / le sacamo’ a los milicos y se lo damo’ a los maestros”.

Gonzalo Abella, dirigente de Unidad Popular (UP), camina solo entre la multitud, con los brazos detrás de la espalda. Minutos antes de arrancar la marcha, le dijo a la diaria que quería precisar que UP no convocaba la movilización, pero sí acompañaba, y que estaba “muy especialmente feliz” por la cantidad de jóvenes presentes. Su partido presentó formalmente esta mañana un recurso ante el Poder Ejecutivo para impugnar el decreto que motivó esta marcha. En el comunicado de prensa del partido se citaba al diputado Eduardo Rubio, también de UP: “Creemos que esto es inconstitucional, que coarta la libertad de expresión y de reunión y que atenta directamente contra los intereses populares. Nunca he visto a los banqueros, a los dueños de UPM, a los grandes exportadores e importadores hacer manifestaciones de ningún tipo. Ellos presionan de otra manera y el pueblo tiene una única manera de expresarse”.

Antes de iniciar la marcha, Abella dijo que el decreto “está en el contexto de un gobierno que se ha puesto de rodillas ante el imperio en todos los planos, para darles señales a los grandes inversores extranjeros de que acá va a frenar la protesta popular, aunque sea inconstitucional; y así dar señales de tranquilidad a los que nos están saqueando”.

El dirigente también señaló que en época de vacas gordas el gobierno puede “maniobrar en la ambigüedad y mostrar dos caras”, pero cuando viene un momento difícil, incluso desde el punto de vista del contexto internacional, “hay que mostrar para quién se gobierna. En ese caso, caen las máscaras, y cuando se olvidaron los principios, es inevitable pasar a la represión”.

“Al decreto de Vázquez lo vamo’ a sacar, al decreto de Vázquez lo vamo’ a sacar, / con piquete y la huelga general”, canta una barra, acompañada por un muchacho que intenta golpear un bombo siguiendo algo parecido a un patrón rítmico. Por un momento parece que se renovó el cancionero. La movilización está cerca de acariciar la Intendencia de Montevideo (IM). Una joven sostiene una lámina llena de agujeros con formas de palabras que arman una frase. Su colega grafitea a placer. “Las calles son del pueblo” queda estampado en la vereda, en un claro ejemplo de cuando la sustancia de la forma dice lo mismo que la sustancia del contenido. E incluso con más fuerza.

“6% del PBI. ANEP y Udelar. Ya”, grita la remera de una joven, que atrás dice: “No al TISA. Unión de Funcionarios del Codicen”. “UTAA, por la tierra y con Sendic”, reza otra pancarta. También hay proclamas para todos los gustos. “El gobierno del Frente Amplio ha pasado descaradamente al neoliberlismo, extranjerizó la tierra, nos envenenó el agua, nos mató la agricultura, nos mató la apicultura, y puso todo al servicio del capital internacional”, le había comentado Abella a la diaria antes de arrancar a caminar. “Pero, ojo, ¿eh?, que UP no descarta la inversión extranjera; simplemente entiende que hay que negociar de igual a igual y no poniéndose de rodillas”, sentenciaba el dirigente. Rodeada por varias banderas de Plenaria Memoria y Justicia, está, cómo no, Irma Leites. Dice que no da entrevistas porque no tienen voceros. “Nosotros ya sacamos un comunicado sobre el decreto. Entonces, estamos evitando esto, porque en general nos han estigmatizado con que somos una organización vertical, y no lo somos. Han confundido vocero con dirigente”.

“Desde nuestra organización, hace años que venimos sosteniendo que el proceso criminalizador va en aumento y limita cada vez más los medios que tiene el pueblo para manifestarse. Este decreto que da ‘todas las medidas que sean necesarias’ a la policía para evitar los cortes de calles, caminos y rutas, se inscribe en esa misma línea y forma parte de las medidas que amparan el avance represivo y de políticas punitivas del Estado”, decía parte del comunicado de Plenaria.

La marcha sigue. Ya no hay canciones nuevas. “Es reaccionario, coarta la libertad de manifestarnos, y justo en el período de ajuste, en el que vamos a estar luchando contra la crisis que está cayendo sobre el pueblo”, dice una joven a la diaria.

“A los más veteranos esto nos hace recordar a los períodos de las medidas prontas de seguridad. Libertad, más democracia participativa, más movilización; y si hay reflexión, que haya, si no, el pueblo va a decir cuál es el camino”, expresó Luis Diosi, dirigente de la Agremiación Federal de Funcionarios de la Universidad de la República.

La movilización ya pasó la IM. Más adelante, un inspector de CUCTSA le hace señas a un ómnibus. Probablemente sea el mismo señor del inicio de la marcha. Pero con esa ropa gris, todos se parecen. “Andá para abajo, no se puede por Barrios Amorín”, le grita a un chofer. La marcha sigue. Los desvíos también. Por lo menos hoy, el famoso decreto fue ignorado por el MI. Quizás la marcha surtió efecto. Habrá que ver en el futuro.


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