Matías Galíndez Rodríguez se llamaba. Tenía 28 años, era artista callejero, oriundo de Empalme Olmos (Canelones). Había vivido en varias ciudades de Brasil y ahora residía en el municipio Ji-Paraná, en el estado de Rondônia, en el noroeste brasileño. Murió el domingo, debido a los diez balazos que le disparó el sábado Thiago Fernandes, un joven de 19 años, empresario e hijo de dos autoridades de la ciudad, según informó Rildo Maciel, delegado de Policía Civil de la 2ª Comisaría del Municipio de Ji-Paraná, en una entrevista publicada por el portal Comando 190. Maciel pidió ayuda para encontrar a Fernandes, que está prófugo desde el sábado. Los incidentes ocurrieron en una estación de servicio, sobre las 7.00 del sábado; según testigos, el asesino recriminó a Matías que lo que hacía no era arte y le dijo “gringo aquí não tem vez”, que sería algo así como “aquí no hay lugar para gringos”. Matías fue trasladado al hospital, donde fue operado por un lapso de cinco horas, pero las heridas eran letales, y murió el domingo de mañana. La Policía ordenó prisión preventiva para Fernandes.

La madre y el hermano de Matías viajaron el sábado, cuando se enteraron de lo ocurrido; iban en viaje cuando el joven falleció. Amigos y familiares de Matías están organizando un festival para recaudar fondos para pagar los gastos del traslado de la madre y el hermano, así como del cuerpo de Matías, que será cremado en San Pablo, y los costos del servicio fúnebre, explicó a la diaria Alejandra, vecina de la familia de Matías. “Teníamos esperanza de que la cancillería cubriera parte del traslado, pero no es así”, expresó. El festival será mañana a las 12.00 en Empalme Olmos, en el Club Uruguayo del Este, frente a AFE; la entrada es gratuita y se recaudará a partir de la venta de alimentos. Habrá shows de malabaristas, payasos acróbatas, tocarán bandas y una pantalla gigante mostrará fotos y videos de Matías, muy querido en la comunidad. Abrieron también una cuenta en Abitab, número 74858. El jueves a partir de las 15.00 amigos de Matías harán espectáculos de malabares y acrobacias en la Criolla del Prado, también con la intención de recaudar fondos.

“A Matías se lo llevó esa intolerancia encubierta de civilidad. Vivimos en un mundo absurdo en que es más difícil conseguir un permiso para ejercer el arte en la vía pública que comprar un arma y sentirse con la autoridad de disparar a cualquiera que piense y viva diferente”, escribió la organización de la Convención de Circo Paraguay, que comienza mañana en ese país. Plantean que “defender la bandera del arte callejero te puede costar la vida”. “Desde toda Latinoamérica, Europa y el mundo exigimos Justicia para Matías”, dicen.