11 países latinoamericanos, entre ellos Uruguay, difundieron una declaración conjunta en la que manifiestan su preocupación por la situación política en Venezuela, en especial por el espiral de violencia entre el gobierno y la oposición, que en las últimas semanas se cobró la vida de seis manifestantes antigubernamentales. Desde la cancillería venezolana rechazaron la declaración y aseguraron que en el país caribeño hay “plenas libertades”. “La gente puede manifestarse tranquilamente, ir y venir por las calles, y también irse tranquilamente al cielo o al infierno si es alcanzada por un disparo de la Policía”, aseguró la canciller Delcy Rodríguez.

Pero el lunes se sumó un nuevo elemento de preocupación al ya complejo panorama: ante el anuncio de la oposición de la realización de una megamarcha prevista para hoy, el gobierno decidió movilizar a 500.000 integrantes de la Milicia Bolivariana, una fuerza militar de reserva creada por el ex presidente Hugo Chávez.

El presidente Nicolás Maduro anunció que cada uno de los milicianos tendrá un fusil, algo que encendió varias alarmas. De todas maneras, y ante las numerosas críticas recibidas desde dentro y fuera de fronteras, Maduro emitió un mensaje tranquilizador: “Todos los integrantes de la Milicia Bolivariana tendrán un fusil, pero no hay dinero para balas, así que las posibilidades de una carnicería son mínimas. A lo sumo, alguno de los héroes bolivarianos la emprenderá contra un opositor con la culata de su fusil, pero no es nada que no se pueda repeler con un buen hierro oxidado”.

El mandatario aclaró, de todos modos, que si bien la falta de municiones es consecuencia de la grave crisis económica que atraviesa el país, también es una oportunidad para “prepararse para el futuro”, ya que “es casi un hecho que va a haber una Tercera Guerra Mundial, y la Cuarta se va a pelear con palos y piedras, como dijo Albert Einstein”. “Esa la vamos a ganar nosotros”, aseguró.