Hace 100 años Uruguay vivió la que quizás haya sido la peor pandemia de gripe de la historia. Aproximadamente unas 1.000 personas perdieron la vida en el país y 50 millones en el mundo, debido a una cepa AH1N1 que llegó a Uruguay por barco, el medio de transporte internacional más utilizado de aquella época, y, curiosamente, en primavera y no en invierno, relató el decano de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, el virólogo Juan Cristina. El millar de vidas que se cobró el virus no fueron en su mayoría adultos mayores, sino jóvenes. “Los mayores de 50 o 60 años no murieron. Probablemente hubieran estado expuestos a ese virus en otro momento de sus vidas”, supuso Cristina.

En la víspera del centenario de aquella pandemia, todo parece indicar que Uruguay tendrá que lidiar con un virus de influenza muy fuerte este invierno, aunque las herramientas de la medicina moderna permiten que se trate de una amenaza considerablemente menos grave que la de 1918. Sin embargo, la alerta no puede ser subestimada. Se trata del virus estacionario AH3N2, y los números que está dejando en el invierno del hemisferio norte invitan a alertar a las autoridades y a actores vinculados a la salud. Al menos así lo entiende el actual presidente del Sindicato Médico del Uruguay, Gustavo Grecco. “La epidemia anual de influenza en el hemisferio norte vendrá al hemisferio sur, y eso nos permite saber lo que va a pasar. Nos permite predecir no sólo el comportamiento de la epidemia, sino también el tipo de vacunas y las medidas que hay que tomar”, explicó.

Grecco compartió una gráfica (ver gráfico adjunto) en la red social Twitter que muestra cómo esta cepa tiene mayor impacto que las de años anteriores en Estados Unidos. “Ya estamos advirtiendo, y ahora hay que esperar a contar con más información e impacto en los sistemas de salud. Esto es para alertar y trabajar en conjunto, porque todos tenemos que prepararnos. Nos va a afectar a todos, y ojalá no sea de esa magnitud. En ese caso, todos vamos a tener que ponerle el hombro a esta situación”, dijo el gremialista.

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Con estas valoraciones coincidió Cristina, que dijo que en algunos países desarrollados, como Estados Unidos, “el número de niños pequeños que murieron” podría haber sido menor. Para Cristina, “muchas veces no se le da importancia a la gripe, pero es uno de los problemas más graves de emergencia viral de la salud pública”. No obstante, puntualizó que la situación no amerita crear una “alarma”. En evitar ese tipo de reacción coincidió la directora general de Salud del Ministerio de Salud Pública (MSP), Raquel Rosa. “Es muy buena la alerta, no la alarma, y es importante que el equipo de atención a la salud esté preparado y que activemos nuestra respuesta contra la gripe estacional”.

Rosa matizó los resultados que ha arrojado esta cepa en el hemisferio norte. “Nos consta el aumento de la saturación de los servicios de emergencia, pero no tenemos certeza de que haya una pandemia o de que los cuadros sean más graves”, sostuvo. La jerarca dijo que los planes del MSP no diferirán de los de años anteriores. “Todos los años hacemos un plan de contingencia para ver cómo se está preparando la temporada de epidemia de gripe estacional, y este año vamos a hacer lo mismo”, dijo. Además, explicó que para eso es fundamental que haya una “buena respuesta” de la población en la campaña de vacunación de la gripe; el año pasado, de las 600.000 vacunas que se adquirieron, se utilizaron 550.000. Este año, el MSP planea comprar la misma cantidad de vacunas. “Si se necesitan más, haremos una compra mayor”, especificó. Si bien a nivel oficial no hay constancia de que la gripe de este año sea más grave que la de años anteriores, Rosa saludó la iniciativa del presidente del SMU, ya que contribuye a la campaña de vacunación.

Grecco explicó que esta suerte de campaña que lleva adelante el SMU “no tiene ánimo de confrontar, sino que se propone que todos nos pongamos las pilas” ante lo que promete ser un “duro invierno” que “está a la vuelta de la esquina”. Según dijo, lo “razonable” es que la vacunación comience “inmediatamente” después de Semana de Turismo y que “no pase como en años anteriores, que se empezó a vacunar en mayo”. Grecco observó que en otros años “la población no fue del todo receptiva a las campañas” de vacunación.

La fecha de inicio de la campaña de vacunación no depende sólo de Uruguay. El MSP ya ha corroborado que la vacuna incluya esta variedad de gripe, y, si bien las autoridades tienen todo listo para comenzar la vacunación “a fines de marzo o principios de abril”, el gobierno depende de cuándo se produzca, algo que no se hace en territorio nacional, explicó Rosa. La vacuna siempre cuenta con una cepa del virus AH3N2, otra del virus AH1N1 y una variedad de la gripe B, que según Cristina suele causar problemas, especialmente en la población mayor. A los adultos mayores de 65 años es, justamente, a quienes más se les recomienda vacunarse. Esta franja etaria es la que presenta una mortalidad más alta, junto con la población inmunodeprimida.

Cuándo ataca

Un informe de la cátedra de enfermedades infecciosas de la Facultad de Medicina de la Universidad de la República de 2017 indica que la circulación de la influenza se inicia generalmente entre la semana 16 y la 18 del año (en abril), aunque se hace “más intensa” entre las semanas 23 y 25 (junio) y llega a su “máximo” entre las semanas 27 y 33 (julio y agosto). La duración total del virus suele durar entre 12 y 13 semanas. En 2016 hubo un “adelantamiento” de la circulación, que se hizo “muy intensa” ya en la semana 17. “Este fenómeno epidemiológico fue similar en la región, afectando con el mismo comportamiento a Brasil, Argentina y Uruguay, determinado por la recirculación de Inflenza AH1N1 2009 pandémico”, dice el informe.