La Comisión Administradora del Río Uruguay (CARU) publicó los resultados del monitoreo binacional de la planta de celulosa de UPM y de la desembocadura del río Gualeguaychú realizado en abril de 2017. En los últimos meses de 2017 había publicado los monitoreos mensuales de enero, febrero y marzo de ese año, elaborados por el comité científico integrado por expertos de Argentina y de Uruguay. La normativa ambiental que se aplica es la vigente en cada país.

En el caso de UPM, al igual que en 2016, en los primeros cuatro meses de 2017 la planta cumplió con los parámetros ambientales establecidos en la normativa para todos los indicadores. Entre otros, se midieron valores de arsénico, cobre, dioxinas, fósforo y mercurio, y la temperatura de vuelco (ver tabla).

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El estudio también incluye una medición de la carga del efluente que descarga la pastera. En este caso también la constante es el cumplimiento de la normativa, con una excepción. En abril de 2017, la demanda biológica de oxígeno (DBO5) en la carga promedio mensual observada fue de 3,0 toneladas por día, cuando el máximo permitido es de 2,6 toneladas por día. La DBO5 es un indicador que mide la contaminación del agua. Según se explica en la página de la Dirección Nacional de Medio Ambiente, la DBO5 muestra la calidad del agua desde el punto de vista de la materia orgánica presente, y mide cuánto oxígeno se consume para su depuración. Es un parámetro que se utiliza como indicador de la carga orgánica vertida por efluentes de aguas residuales o efluentes industriales.

Además, en relación con los estándares de carga, en abril de 2017 los efluentes de la pastera estuvieron muy cerca de superar el límite máximo permitido de fósforo total en el efluente: la carga promedio mensual observada fue de 0,073 toneladas por día, cuando el máximo permitido es 0,074.

El informe de los científicos para la pastera en abril de 2017 concluye que no se detectó incumplimiento de la normativa en cuanto a las concentraciones en el efluente, mientras que en la carga sí se superó el valor promedio mensual máximo permitido para DBO5.

El presidente de la delegación uruguaya en la CARU, Gastón Silberman, destacó que los resultados del monitoreo “siguen siendo buenos en general, no ha habido cambios sustanciales”. “La calidad del agua es buena, lo que sí hay que tomar son los recaudos necesarios a futuro para tratar de evitar que se deteriore”, dijo el jerarca a la diaria. En este sentido, recordó que se está en proceso de construcción de plantas de tratamiento modernas para los efluentes sanitarios, industriales y domésticos en todas las grandes ciudades a orillas del río Uruguay. “En Salto está en construcción una planta de tratamiento, y OSE ya tiene un proyecto para Paysandú y para Fray Bentos”, resaltó Silberman.

Por otra parte, el presidente de la delegación uruguaya explicó que la fecha de publicación de los resultados de los monitoreos difiere varios meses del mes de toma de muestra porque el proceso es largo. Una vez que se toman las muestras, se analizan en seis laboratorios distintos: el Laboratorio Tecnológico del Uruguay, el Laboratorio de la Facultad de Bromatología de la Universidad Nacional de Entre Ríos, los laboratorios Pacific Rim, Exova y Econotech de Canadá, y el Laboratorio del Comité Científico. Cuando llegan los resultados, los analiza el Comité Científico y elabora su informe, que remite a la CARU. Este último organismo es el encargado de informar sobre los resultados a las cancillerías de los dos países y de publicar los datos.

Exceso constante

El monitoreo sobre la desembocadura del río Gualeguaychú registra parámetros por encima de lo permitido en la normativa argentina para aluminio, berilio y hierro en abril de 2017, y para aluminio, berilio, hierro y amonio en los meses de enero, febrero y marzo (ver tabla). En algunos casos, como el del aluminio, el valor registrado del parámetro es más de diez veces superior al permitido por las normas vigentes.

De todos modos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), ingerir agua que contenga estas sustancias no es grave para la salud humana. En su “Guía para la calidad del agua potable”, la OMS señala que hay “escasos indicios de que la ingestión de aluminio por vía oral produzca toxicidad aguda en el ser humano”. Agrega que se ha sugerido la hipótesis de que la exposición al aluminio es un factor de riesgo para el desarrollo o aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer en el ser humano, pero esto no ha podido ser demostrado en forma consistente, aunque tampoco “se puede descartar totalmente”.

En cuanto al amonio, la OMS establece que “es un indicador de posible contaminación del agua con bacterias, aguas residuales o residuos de animales”, pero acota que “sólo se observan efectos toxicológicos a exposiciones superiores a alrededor de 200 mg/kg de peso corporal”. “La presencia de amoníaco en el agua de consumo no tiene repercusiones inmediatas sobre la salud”, indica la organización.

En tanto, el hierro afecta generalmente el sabor y aspecto del agua de consumo pero no supone un riesgo considerable para la salud.