“Dale matraca, nomás”, le pidió el productor agropecuario José Irureta al hombre que manejaba el sonido ayer en la manifestación de Un Solo Uruguay en el puerto de Montevideo. Desde la radio de una camioneta que lucía un adhesivo con la figura de Aparicio Saravia y su divisa Por la Patria, se escuchaban un saludo de la Asociación Rural de Soriano y algunas estrofas del cantautor folclórico Ricardo Fernández Mas. “Se escucha un ‘ya basta’, que este pueblo se cansó”, “Nos matan con los impuestos”, “Tendrán que aflojar las cinchas si no quieren revolcón”, “Me indigna que ya no salgan todos a marcha camión con la murga reclamando pa’ tuito’ solución”. Mientras, se iban congregando hombres de sombrero y botas, jóvenes de camisas a cuadros, señoras de tacos con banderas de Uruguay sobre los hombros, algunos trabajadores sin vinculación con el sector agropecuario y hasta un hombre con la careta de Anonymous. Dos horas después del momento fijado en la convocatoria, había 100 personas repartiendo volantes a los transeúntes y agitando las banderas patrias. “Somos 200.000 personas en el movimiento, y el gobierno lo sabe. Al montevideano le cuesta manifestarse”, aseguró a la diaria el productor Irureta. “Nos parece una muy linda oportunidad de que la gente de Montevideo se pueda arrimar. Que el que no conoce o el que no entiende qué es lo que se está pidiendo pueda conocerlo de primera mano. Que se arrime todo el que quiera, no importa del pelo político que sea”, invitaba uno de los voceros del movimiento, Álvaro Rivas, en conversación con la prensa.

“Autoconvocados. Uruguay siempre unido. El país entero, sin colores”, prometía otro de los adhesivos pegados en la camioneta responsable de la musicalización. En los volantes –uno de ellos satinado a color, en papel de alto gramaje, y otro improvisado en alguna casa– se pedía bajar el costo del Estado, de las tarifas, del combustible, de la carga tributaria, suspender la ejecución a colonos, rever todos los cargos de confianza y otros pedidos que forman parte de la plataforma que se hizo pública el 23 de enero en Durazno. Todo esto, manteniendo las políticas sociales, de salud, de educación y de seguridad.

El vicepresidente de la Federación Rural, Miguel Sanguinetti, estuvo desde temprano en la movilización. También asistió a la manifestación un grupo del 26 de Marzo, de Unidad Popular. Una de sus integrantes, Silvia Martínez, dijo a la diaria que están “viendo muy de cerca” el desarrollo del movimiento Un Solo Uruguay y que hay lazos que los unen con los ganaderos medianos de la zona de Cerro Chato y Valentines, presentes ayer. “Lo que pasa es que nosotros con esta gente dimos la lucha contra Aratirí”, explicó.

Entre saludos con bocinas de camiones y autos particulares, una señora que se presentó como Rosita pidió a la diaria para dar su testimonio. “No estamos acostumbrados a que el gobierno no nos cuide. Es horrible. Somos gente muy tranqui, no estamos acostumbrados a salir a reclamar cosas”, expresó. “Venir a estas cosas es muy raro”, insistió, mientras sostenía una bandera de Uruguay. Rosita no es productora, pide que no la maten con los impuestos y lamenta que los montevideanos no se involucren más en apoyo a Un Solo Uruguay. “Tenés gente que te dice que de política no quiere saber nada y que no tiene campo. Hay gente que cree que el tomate viene de Devoto”, cuestionó. Aseguró que en Uruguay hay “una grieta enorme”, sólo comparable con la de la época de la dictadura.

Cerca del mediodía, un hombre llegó con carteles escritos a mano y se puso a repartirlos para que los manifestantes los mostraran a los vehículos que pasaban por la rambla portuaria. “Nos siguen mintiendo descaradamente”, “Gobierno cómplice de la delincuencia”, “No se espera más”, “Achicar el Estado”, “Progres=caos”, “Otra tomada de pelo, actuar ya” eran algunos de los reclamos, protestas o catarsis. “Este dámelo a mí, que me robaron no sé cuántas veces”, pidió una mujer, llevándose el cartel que decía: “Seguridad, no más muertes”. “Este es para mí”, pidió un docente de la Facultad de Veterinaria, que levantó un cartel con la inscripción: “Basta de robar”. El cartel que decía “No a la bancarización” se lo llevó el comerciante Silvano Pucciarelli, de la Agrupación Ciudadana. Pucciarelli fue uno de los oradores en el acto realizado el 1º de marzo en la plaza Independencia en contra del gobierno, que cerró con un discurso del abogado Gustavo Salle. “Lamentablemente, en Montevideo falta información. El montevideano no ha entendido que esto no es sólo el campo”, expresó Pucciarelli. Explicó que pide bajar los impuestos y los combustibles y que no le den “regalos” a UPM.

Para el mediodía se prometía la llegada de columnas de Lavalleja, San José, Tala, Durazno y Florida. Pasadas las 13.00, la cantidad de gente en la entrada del puerto se mantenía, pero se podían ver varios camiones y camionetas en la rambla portuaria parados en doble fila. “Achiquen el costo del Estado”, “Lechería en crisis”, “No al despilfarro”, reclamaban carteles bastante más grandes que los de la mañana. Uno de ellos, colocado en una zorra con forraje enganchada a una camioneta, exigía rentabilidad.

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