La matanza de más de 50 palestinos en la frontera entre Israel y Gaza a manos de las fuerzas de seguridad israelíes, el lunes 14, despertó una ola de críticas de la comunidad internacional. Una fuente de la diplomacia israelí reconoció que en estos días están recibiendo “mucha presión”, aunque, por otro lado, “los ejércitos de todo el mundo, incluidos los de muchos países que nos condenan, están elogiando nuestros rifles de largo alcance con miras telescópicas, así que prevemos un importante aumento en nuestras ventas de armas”.

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, respondió las críticas asegurando que los manifestantes representaban “una amenaza contra la seguridad nacional”. “Muchos de los palestinos que fueron hasta la frontera lo hicieron con la intención de cruzar a suelo israelí para asesinar y secuestrar israelíes. Además, nuestros servicios de inteligencia confirmaron que los manifestantes tienen piedras de destrucción masiva que pretenden arrojar del otro lado del muro fronterizo. Los modelos más avanzados tienen un alcance de 150 kilómetros si son arrojados con la mano y de 350 kilómetros cuando se usa una honda, y pueden generar un cráter de dos cuadras. No vamos a permitir que decenas de miles de nuestros compatriotas perezcan apedreados”. Los servicios de protección civil de Israel pusieron en funcionamiento un sistema de alarmas antipiedras “para que los israelíes puedan dormir tranquilos”.