En las últimas décadas, año a año alrededor de 4.000 niños que terminaban la escuela no concurrían, al año siguiente, a un centro de educación media. El cambio de ciclo es el primer filtro de la generación, que atenta en contra de que los niños sigan estudiando. En 2016 la Administración Nacional de Educación Pública (ANEP) comenzó a implementar un nuevo sistema de inscripción temprana, informatizado por medio de la aplicación Gurí Familia, que comienza con la preinscripción en setiembre y en diciembre confirma al estudiante y su familia en qué centro de educación media quedó anotado.

Nicolás Ambrosi, coordinador del Sistema de Protección de Trayectorias Educativas de la ANEP, explicó el jueves que el plan implica también otras políticas de enlace como salas de maestras de sexto año de escuela con docentes de educación media, para que conozcan y divulguen entre sus alumnos la oferta educativa del ciclo siguiente, la visita de estudiantes del último año de primaria a centros de educación media y la presentación a los niños y sus familias de las distintas alternativas educativas.

Según Ambrosi, que los alumnos y sus familias conozcan toda la oferta educativa motivó un incremento de los estudiantes de UTU, unos 10.000 en los últimos tres años: mientras que en 2015 77,1% de los egresados de primaria iban a liceos del Consejo de Educación Secundaria y 14,5% a centros de UTU, en 2017 los porcentajes pasaron a ser 69,5% y 24,9% respectivamente. También disminuyó el número de niños que se anotan en centros de educación media privados, porcentaje que pasó de 4,2 a 3,7 en dos años, lo que según Ambrosi implica la “consolidación del sistema público”.

De los resultados, el coordinador del sistema destacó la “disminución drástica de estudiantes que quedaban afuera del sistema y no llegaban a educación media”, que pasaron de ser 3.373 en 2013 a ser 460 en 2018. Esto significa que 99% de los estudiantes se inscribieron en algún centro de educación media básica, y la preinscripción permitió que nueve de cada diez fuesen anotados en el liceo que habían elegido previamente.

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El coordinador aseguró que el sistema no se queda “en saber el número: sabemos quiénes son y estamos trabajando para que tengan una oferta educativa, que quizá no es la de enseñanza media formal, clásica; hay que pensar las alternativas”. Señaló que en ese sentido se está trabajando con el Ministerio de Desarrollo Social (Mides), con el Instituto de la Niñez y la Adolescencia del Uruguay. “Se acabó eso de decir ‘como las características de estos jóvenes no son las que el sistema educativo puede absorber, los dejamos afuera’. Ahora tenemos [los datos de] quiénes son esos jóvenes y tenemos que pensar las alternativas para incorporarlos”, afirmó. Para disminuir el número de estudiantes desvinculados, Ambrosi mencionó que desde ANEP se buscó a los adolescentes por medio de relevamientos en los centros, se los contactó telefónicamente y, por último, se acudió al Mides para chequear su ubicación. Según concluyó el jerarca tras mostrar la gráfica de desvinculación por quintil, la baja del número de estudiantes que abandonan al salir de la escuela permite disminuir la desigualdad.

Además, informó el coordinador, el trabajo de las comisiones descentralizadas de ANEP en el interior y de los equipos de protección de trayectorias en los distintos subsistemas permitió detectar que 8% de los estudiantes, 9.693 de todos los estudiantes de comenzaron entre 2015 y 2017, están en “riesgo de desvinculación”, porque presentan asistencia discontinua y “precisan una atención particular”. Para 2019, Ambrosi anunció que las familias contarán con otra funcionalidad en la aplicación Gurí Familia, que permitirá ver las calificaciones de los estudiantes y las asistencias en tiempo real.

El presidente de la ANEP, Wilson Netto, destacó el jueves que “desnaturalizar la desvinculación es un desafío” y puso como ejemplo las estructuras edilicias de los centros educativos que preveían menos grupos de primero a tercer año. Afirmó que con “el objetivo claro y honesto de universalizar la educación, el otro desafío es de carácter material y económico, pero tiene que estar presente: si no hay centros educativos no hay aulas, si no hay salarios para los docentes y nuevos salarios para nuevos docentes es imposible lograr una expansión educativa como la que se está llevando a cabo”.