Son fundadores y referentes de murgas que, aun con impronta joven y renovadora, se han convertido en un clásico de la fiesta. Intentaron –junto con otros– cambiar el carnaval desde adentro, pero todo lo que lograron con el público chocó contra las estructuras del medio. Al llegar a las dos décadas dijeron presente una vez más y le dedicaron al carnaval “oficial” pasajes especialmente sentidos en sus repertorios. Entre “renovar votos” y separarse, Queso Magro y La Mojigata dieron dos de los mejores espectáculos murgueros de la zafra y nos dejaron pensando en qué carnaval queremos.

Ambas murgas cumplieron 20 años y ambas le cantaron al carnaval. ¿Cómo está hoy el vínculo con la fiesta?

Daniel Zeleniec (DZ): Como dice la Catalina, es de “amor y odio”. Hay cosas con las que no estamos ni ahí, como la parte institucional, y otras que disfrutamos mucho. Nuestro espectáculo se llama Es carnaval y se refiere a esa justificación de lo injustificable; “y bueno: ¡es carnaval!”. Nosotros lo disfrutamos a nuestra manera, tratando de mantenernos lo más lejos posible de las partes que menos nos gustan. Apostamos a cambiar ciertas cabezas del carnaval desde el espectáculo, porque intentarlo desde la interna de DAECPU [Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay] sería muy difícil.

En el caso de La Mojigata, hay un mensaje explícito sobre dejar de lado las estructuras que han predominado y que están aceptadas como “carnaval”, y cambiar de rumbo.

Ignacio Alonso (IA): Desde los inicios, el tema del carnaval está presente en nuestros espectáculos. También en los últimos repertorios, asumiendo la parte que nos toca. Hace algunos años dijimos: “Bueno, si vamos a seguir en esto, tratemos de incidir en los ámbitos de decisión”. Nos dimos cuenta de que desde adentro es muy difícil. Ahora nos metimos en el Sucau [Sindicato de Carnavaleras y Carnavaleros del Uruguay] para tratar de volcar ahí todo lo que nos molesta, las inquietudes y disconformidades. Desde una de las comisiones del sindicato surgió impulsar la movida Más Carnaval y, en paralelo, íbamos a DAECPU a tratar de hacerle lugar. Las cabezas que dominan ahí tienen otros intereses, que no son los nuestros. Nos debemos una discusión interna, pero claramente La Mojigata está dispuesta a dar ese paso y empezar a participar en Más Carnaval, por fuera del concurso.

DZ: Nosotros creemos que debería ser posible hacer las dos cosas. Salir en carnaval y participar en otra movida.

IA: Son esas cosas que tiene DAECPU, que no se sabe si están escritas o no pero, al menos este año, nos podían complicar. Por eso nos volcamos a salir en carnaval y postergamos nuestra participación en Más Carnaval.

¿Debería ser una consigna a futuro que los conjuntos puedan participar en el circuito oficial y también en las movidas paralelas?

IA: Los tablados [comerciales] también tienen la palabra al ver si quieren o no contratar conjuntos que puedan tener su peso [de sumarse, La Mojigata se integraría a un circuito en el que ya se presentan títulos históricos, como Falta y Resto y La Gran Siete, además de varias murgas jóvenes].

DZ: Nosotros aún no estamos pensando en dar ese paso. Nos parece genial que se genere esta nueva movida, más abierta e inclusiva, pero a la vez disfrutamos de la posibilidad de hacer tablados y concursar en el Teatro [de Verano], y de la visibilidad que tiene el espectáculo. Institucionalmente hay cosas con las que no estamos de acuerdo, pero por ahora pensamos vivir el carnaval a nuestra manera. Nosotros ni siquiera tenemos “director responsable”, ¡esa figura no existe ni en esta murga ni en muchas otras! ¿Por qué enfatizar “la murga de...” si no somos la murga de nadie?

“Hoy por hoy, la prueba de admisión se transmite por televisión y por Vera+, entonces preguntamos en DAECPU si no deberíamos cobrar por esos derechos. Nos contestaron que a Tenfield no le había ido bien el año anterior y por eso DAECPU le estaba regalando esos derechos, como para compensar”.

Es insólito que, después de décadas de murgas cooperativas, no se pueda zafar de esa idea de “murga de dueño”. Carnaval es aprender a vivir con contradicciones.

IA: Se disfrutan los tablados, armar un grupo con gente con la que querés trabajar... Nuestra decisión es decir basta a aquello con lo que no coincidimos: las formalidades insólitas, tener que firmar como si tuvieras una empresa o un producto, las trabas que pone DAECPU para hacer otros tipos de laburo. La coorganización con Tenfield, que está ganando cada vez más terreno, no es algo nuevo; son socios. También jode que la Intendencia [de Montevideo] mire para el costado. Cuando te va bien, solventás los costos pero mirás para el costado, y la brecha entre las murgas que laburan y las murgas que la reman es cada vez más grande.

DZ: Y que no se mire al espectáculo como un hecho artístico sino como una suma de rubros que tienen que ajustarse a un reglamento. Esa mirada también está en la gente que mira carnaval. “Me encantó esa murga, pero no pasa a la liguilla”, suele decirse; muy loco. Un comentario sobre la transmisión: hoy por hoy, la prueba de admisión se transmite por televisión y por Vera+, entonces preguntamos en DAECPU si no deberíamos cobrar por esos derechos. Nos contestaron que a Tenfield no le había ido bien el año anterior y que por eso DAECPU le estaba regalando esos derechos, como para compensar. Es una falta de respeto a todos los que nos subimos arriba del escenario.

IA: Yo pregunté por qué se decía que había un contrato de un millón de dólares si entre todos los conjuntos se repartían 400.000: ¿dónde está el resto del dinero? Me dijeron: “gastos de la casa”. ¿Cómo es esto? Nadie vio el contrato, nadie puede acceder a él.

Para que no sea todo pálidas: ¿qué es lo más lindo que tiene hoy el carnaval?

IA: Los ensayos en enero, la bañadera, la gente que se involucra con los grupos, los tablados donde te conectás con gente con la que sería muy difícil hacerlo, el momento de ir al Teatro [de Verano], cuando el público está especialmente atento. Pero siento que mucho de lo que más me gusta también podemos encontrarlo en otro lado.

DZ: Yo nunca salí por fuera del Queso. Para mí, salir con amigos es impagable. Este año entraron 11 integrantes nuevos, pero logramos que todos tuvieran la misma onda. Es reconfortante ver cómo la gente se entrega al espectáculo. Esos momentos de felicidad compensan todo el esfuerzo.