Buenos días. Les comento algunas noticias que pueden leer hoy en la diaria.

El PIT-CNT destacó ayer, en el acto del Día de los Trabajadores, datos económicos y sociales de la actualidad uruguaya que resultan fáciles de comprender.

El fuerte aumento de los precios internacionales de productos agropecuarios ha traído grandes beneficios a un pequeño grupo de exportadores, que vendieron más y más caro. Mientras tanto, los salarios, las jubilaciones y las pensiones cayeron, la pérdida de su poder de compra se agravó este año por la aceleración del aumento de precios, y hay 66.000 pobres más que en 2019.

La pandemia de covid-19 trajo consigo grandes daños a la producción, pero el producto interno bruto creció, ante todo por esa bonanza exportadora. Unos pocos se enriquecieron sin que se les exigieran contribuciones extra, ni siquiera en forma transitoria, para aliviar penurias en el resto de la sociedad. Por el contrario, el Poder Ejecutivo buscó facilitar sus negocios, y aseguró que de ellos vendría un “derrame” de riqueza para todos.

La caída de los ingresos de trabajadores, jubilados y pensionistas se produjo antes del ataque de Rusia a Ucrania, y este tiene que ver sólo en parte con la inflación acelerada. Otra causa muy relevante es que los grandes productores agropecuarios fijan precios para el mercado interno en función de lo que cobran por exportar.

El discurso sobre el “derrame” forma parte de una concepción política de la economía que deja el crecimiento a cargo del sector privado, y le atribuye al Estado la tarea prioritaria de facilitarlo, gastando la menor cantidad posible de dinero para mantener bajos los impuestos a los “malla oro”. No es la primera vez que lo escuchamos, pero estamos por ver que alguna vez sus promesas se cumplan.

Otra parte relevante de esa concepción política de la economía consiste en alegar que, cuando los convenios colectivos acompasan los ajustes salariales con el aumento de precios, el resultado no sólo es dañino para los empresarios sino también para los propios trabajadores, ya que si fuera posible pagar menos habría más empleos.

Con base en esa premisa, el actual gobierno nacional prometió “flexibilizar” la negociación en los Consejos de Salarios, y en los últimos días ha anunciado que se propone retomar el impulso a esa idea. Es preciso tener esto presente para evaluar qué implica el mensaje en conferencia de prensa, ayer, del ministro de Trabajo y Seguridad Social, Pablo Mieres, quien vaticinó que “este año se podrán crear 40.000 nuevos puestos de trabajo, por las expectativas de crecimiento de la economía”.

El PIT-CNT señaló ayer que gran parte de los puestos de trabajo creados durante este período de gobierno tienen “salarios empobrecidos”, y que además casi 40% del total nada tiene que ver con un “derrame” desde el sector privado, sino que corresponde al programa transitorio de “jornales solidarios” implementado a través de los gobiernos departamentales. En la actualidad, tres de cada cinco trabajadores ganan menos de 25.000 pesos por mes y uno de esos tres gana menos de 15.000.

El oficialismo insiste en responsabilizar a la guerra, la pandemia y los gobiernos frenteamplistas, pero es fácil comprender lo que sucede si hay voluntad de hacerlo.

Hasta mañana.