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Pedido de prisión perpetua en Italia para Tróccoli y otros cinco ex militares uruguayos
“Reformar el fallo de primera instancia y condenar a perpetua a todos los imputados”. Ese fue el pedido de Francesco Mollace, procurador general, en la apelación del juicio por el Plan Cóndor que se lleva a cabo en Roma, después de que la sentencia en primera instancia, de enero de 2017, condenara a la pena mencionada (que es la máxima en Italia) a ocho de los acusados y absolviera a los demás, entre ellos al ex marino uruguayo Jorge Nestor Tróccoli. Los otros uruguayos imputados en la causa, y absueltos en primera instancia, son el ex teniente Ricardo Eliseo Chávez, el ex coronel Pedro Mato Narbondo, el ex capitán José Ricardo Arab, el militar José Horacio Gavazzo Pereira y el marino Juan Carlos Larcebeau.
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Ella y los otros: Irene Gruss (1950-2018)
Tenía una obsesión con las citas, con la aclaración inmediata de que tal frase, tal palabra habían sido usadas antes por otro. Que ese verso tan exacto que aparecía en medio de un poema suyo no era suyo. Y cuando alguien se lo hacía notar, cuando se le preguntaba por ese afán referencial (o reverencial), ella respondía que capaz que era una macana, pero que lo hacía por pudor y por gratitud, porque se sentía en deuda con las palabras ajenas. “Admiro tanto esas citas que afano que me parece que si no los cito es pecar por exceso”, decía, hace ya diez años, en una entrevista que le hice en Montevideo, en un cuartito de la editorial que la había invitado, junto a la Casa de los Escritores, a conversar sobre poesía argentina contemporánea. Ese año se había publicado La mitad de la verdad (bajolaluna, 2008), un volumen que reunía su obra poética de 1982 a 2007, y el año anterior había salido su primer libro en prosa, una nouvelle publicada por la misma editorial llamada Una letra familiar. Era la primera vez que escribía una ficción no poética, y se refería a ella como “la prosita”. Decía que le había costado mucho, pero que se moría de ganas de hacerlo. Y la forma que encontró fue la de la primera persona. Una primera persona falsa, por supuesto. Una elección gramatical que le permitió meterse en la voz de una nena hija de judíos comunistas que descubría el deseo de ser escritora. Estuvo años escribiéndola, con enorme esfuerzo, porque “sostener el lenguaje de la nena que va creciendo, y se tiene que ir modificando, y que crezca el vocabulario, el lenguaje, la visión del mundo” y evitar, además, “la anécdota personal”, había sido un desafío enorme, desmesurado. Pero después de siete libros de poesía publicados se pudo dar el lujo de parir su primera ficción en prosa.
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Matadero Cinco siempre: las cartas que precedieron a la obra maestra de Kurt Vonnegut
Que Matadero Cinco apareciera en 1969, cuando se intensificaba la resistencia de la opinión pública estadounidense a la guerra de Vietnam, fue un hecho afortunado, y no sólo en términos comerciales. La novela, de profundo y lírico contenido antibélico, se convirtió en un éxito de ventas y su autor, Kurt Vonnegut, en una figura de primer nivel para las letras norteamericanas. El timing de la publicación, sin embargo, no fue premeditado. Los hechos que describía habían ocurrido casi un cuarto de siglo atrás, en 1944 y 1945, cuando el autor, enrolado en el Ejército estadounidense, fue hecho prisionero de guerra por las fuerzas alemanas. Desde entonces, Vonnegut venía tratando de contar esa historia. Cuando lo consiguió, su país había vuelto a protagonizar más de una guerra.
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Diez claves para (apenas) acercarse al legado de Osvaldo Bayer
Fue una de las noticias de la semana: el lunes de madrugada, a los 91 años, falleció el escritor y periodista argentino Osvaldo Bayer. Esbozamos aquí un primer acercamiento a su imponente figura, en base a información de la completa biografía Osvaldo Bayer, el rebelde esperanzado, publicada en mayo de este año por el periodista Germán Ferrari.
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La morsa era Paul: a 50 años del Álbum Blanco
Si se pretende reflexionar sobre el “estado” de la música al borde de la tercera década del siglo XXI, además de leer unos cuantos libros ya clásicos (Más brillante que el sol, de Kodwo Eshun; Retromanía, de Simon Reynolds; Los fantasmas de mi vida, de Mark Fisher), una buena idea es ver All Things Must Pass (Colin Hanks, 2015), sobre la (desaparecida) cadena de disquerías Tower Records.