Un gobierno que hace todo lo que está a su alcance para dar más poder al mercado y a los propietarios del capital es cualquier cosa menos un gobierno que apunte a premiar el mérito, el esfuerzo o el talento. Para eso, necesitamos proyectos políticos diametralmente opuestos.
Nos han enseñado a odiar todo lo público, a odiar Argentina, a despreciar todos nuestros logros, nuestra historia y lo que somos, pero todavía no consiguieron que el odio a la universidad prenda.